Premios San Salvador.. 

Premios San Salvador: la emoción de un bailarín de 83 años

Rolando Zenarruza fue distinguido en los premios San Salvador por sus 20 años dentro del Ballet Juventud Prolongada. Una vida de amor al folclore.

Por  Andrea Miranda

A los 83 años y a pesar de sus achaques, Rolando Zenarruza baila cada día mejor. Aunque diga que no se mueve como a los 50 o a los 60, él sigue bailando y lo hace porque siente al folclore en su corazón. Y es eso lo que hace que bailar sea mejor con el paso de los años.

El pasado 6 de agosto en una jornada muy emotiva, Rolando recibió uno de los 28 premios San Salvador que la Municipalidad capitalina entregó a personalidades destacadas. Fue en honor a su labor cultural, en reconocimiento a los 20 años que lleva en el Ballet Juventud Prolongada.

ROLANDO ZENARRUZA - Lo reconocieron con el premio San Salvador TJ.mp4

Rolando empezó a bailar folclore cuando iba a la escuela primaria, a los 6 o 7 años. Su mamá también bailaba en un tiempo en el que no había academias y él se crio con el folclore como centro de su vida.

"Aunque mi ascendencia no es jujeña ni coya, yo me siento muy arraigado a todas estas costumbres. Mis abuelos tenían una finca en San Antonio y, hace 70 años, mi abuela traía a la ciudad el trigo para moler y yo me volvía al campo con ella. De chico estaba todo el día en el campo. Ahí me crie y desde entonces que bailo", relata en diálogo con Canal 4.

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Rolando Zenarruza en San Antonio, con su estatuilla de los premios San Salvador. /Foto: Facebook Ballet Juventud Prolongada

Rolando Zenarruza en San Antonio, con su estatuilla de los premios San Salvador. /Foto: Facebook Ballet Juventud Prolongada

Sentir y amar el folclore

Según dice Rolando, para aprender a bailar folclore solo hace falta tener ganas y sentimientos. "Los que estamos dedicados al folclore lo hacemos porque lo amamos y porque nos gusta. Cuando bailás una zamba, tenés que poner el alma; sino lo sentís, vas a ser un muñeco", dice.

Rolando Zenarruza recibió su estatuilla en los premios San Salvador por los 20 años que lleva en Ballet Juventud Prolongada, que comenzó como un centro de recreación para la "tercera edad" - para mayores de 50 años (sic) - en tiempos de la intendencia de Hugo Conde. Hoy está a cargo del director Gustavo Aybaar, a quien Rolando define como "un muchacho con una capacidad creativa y una humildad tremendas".

Aybbar es un empleado municipal que también es profesor de folclore y que se hizo cargo del grupo del bailarines. Fue quien llevó al Ballet Juventud Prolongada a los escenarios más grandes del país y también quien instó la nominación de Rolando a los premios San Salvador.

El cariño de Zenarruza por el director del ballet se nota en sus palabras y en el relato de anécdotas: "Cuando se le ocurrió presentarnos en el pre Cosquín, todos los dijimos: 'Gustavo, estás loco. ¿Cómo vas a llevar a 40 viejos a competir con los mejores bailarines del país? Porque ahí no hay categorías. Pero por su dedicación y creatividad Gustavo está considerado uno de los mejores coreógrafos del país y nos llevó a Cosquín y en 2009 ganamos. Y volvimos varios años seguidos después; y él nos llevó por todos los escenarios. Para nosotros vivir bailando y representar a Jujuy y llevar su cultura al país es una alegría tremenda y un orgullo", cuenta el hombre.

Ballet de Juventud Prolongada en Argentina Baila

Los premios San Salvador, una motivación en un momento difícil

A Rolando Zenarruza esta estatuilla de los premios San Salvador es un mimo en un momento en el que su salud no lo acompaña y un empujón, en sus palabras, para seguir luchando y ganar esa batalla.

Y aunque el reconocimiento es suyo, Rolando no tarda en extenderlo a sus compañeros del Ballet Juventud Prolongada, a quienes, además, lo dedicó: "Es el ballet el que gana, no es uno solo. Servimos de ejemplo de cómo la gente grande, si tiene ganas y se cuida, puede hacer cosas".

Y no pocas cosas: el Ballet Juventud Prolongada es el único no profesional del país que fue invitado dos veces como artista al escenario de Cosquín. "Amamos lo que hacemos y nos sirve como escape para olvidarnos de los problemas y las enfermedades", comenta.

Para Rolando, ser distinguido en los premios San Salvador fue una sorpresa muy grande y un reconocimiento que dedicó, primero, al ballet, a su ballet, y después a sus hijos y nietros, que le dan fuerzas en este momento difícil.

Aunque él dice que ya no puede bailar como a los 50 o los 60, a los 83, Rolando sigue bailando. Y por eso la alusión a Carlos Gardel del comienzo de esta nota, porque a pesar de lo que está viviendo, Rolando dice: "Siento la música y todo pasa".

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