El Jueves de Compadres forma parte del calendario central del carnaval en Jujuy y se celebra el jueves previo al inicio formal de los festejos. Se trata de una jornada marcada por el encuentro entre amigos, el fortalecimiento de vínculos y la reafirmación de tradiciones que atraviesan generaciones. En pueblos, barrios y ciudades, la fecha convoca a reuniones familiares, rituales simbólicos y celebraciones populares que combinan lo religioso, lo ancestral y lo festivo.
La festividad mantiene un fuerte arraigo en la región andina y se expresa con particular intensidad en la Quebrada de Humahuaca y la Puna, aunque también se vive en San Salvador de Jujuy y otras localidades de los Valles y las Yungas. Su significado se vincula con la figura del “compadre”, una relación social que va más allá del parentesco y que ocupa un lugar central en la vida comunitaria.
Hoy conviven prácticas ancestrales con formas más urbanas de celebración, sin perder el sentido de encuentro que caracteriza a la fecha.
El origen del Jueves de Compadres
El concepto de compadrazgo tiene raíces profundas en las culturas andinas. Históricamente, el compadre no solo cumple un rol ceremonial en bautismos o celebraciones religiosas, sino que también representa un lazo de confianza, ayuda mutua y respeto. En ese marco, el Jueves de Compadres surge como una jornada dedicada a honrar ese vínculo.
En Jujuy, la tradición se relaciona con el ciclo agrícola y con las celebraciones previas al carnaval, un tiempo asociado a la abundancia, la fertilidad y la alegría colectiva. El festejo antecede al Jueves de Comadres, que se celebra la semana siguiente y está dedicado a las mujeres, completando así un esquema simbólico de reciprocidad.
Durante esta jornada, los compadres suelen compartir comidas típicas y realizar pequeños rituales que refuerzan la amistad. Entre los elementos más comunes aparecen las bebidas regionales, las serpentinas, el talco y la música popular.
En los centros urbanos, la celebración adopta formas más amplias, con encuentros en peñas, bares y espacios públicos. La música, el baile y el uso de disfraces aparecen como parte del clima festivo, siempre enmarcados en el espíritu del carnaval jujeño.