En el evangelio de San Mateo se da a conocer que los Reyes Magos al llegar a Jerusalén en busca del futuro rey de Israel visitan a Herodes, le comunican la aparición de la estrella de Belén en el oriente y mencionan la profecía del Antiguo Testamento “cuando aparezca una nueva estrella de Israel, es que ha nacido un nuevo rey que reinará sobre todas las naciones”.

Herodes se asusta mucho con esta noticia, pero finge interés por el niño y pide a sus visitantes, “vayan y averigüen bien acerca de ese niño, y cuando lo encuentren, vienen y me informan, para ir yo también a adorarlo”. Los magos, guiados por la estrella encuentran al niño Jesús y lo reciben con alegría, ofreciéndole regalos de oro, incienso y mirra.

Posteriormente, en sueños, reciben la visita de un ángel, quien les ordena que no contaran nada y retornan por otro camino sin haber revelado la verdad a Herodes.

Este rey obsesionado con el poder y con ansias de conservarlo, rodea con su ejército la ciudad de Belén y ordena a sus soldados que maten a todos los niños menores de dos años en la ciudad y sus alrededores.

Los recién nacidos son arrebatados de los brazos de sus padres quienes angustiados miran con horror cómo son asesinados sin poder hacer nada para defenderlos.

Sin embargo, Jesús ya había salido de ahí, pues José, el esposo de María, se sueña con un ángel que le decía: “Levántate, toma al niño y a su mamá y llévalos a Egipto, porque Herodes lo está buscando para matarlo”. Parte con el niño y la Virgen logrando salvar su vida.

Desde entonces, la Iglesia Católica a partir del siglo IV celebra cada 28 de diciembre la fiesta de los Santos Inocentes, para recordar esas crueles muertes de niños. La celebración comienza el 27 al mediodía y concluye el 28, también a las 12:00.

Con el paso del tiempo, se incorpora la costumbre de realizar bromas de diverso gusto, que recibieron lógicamente el nombre de “inocentadas” para quitar el aspecto trágico.

En la actualidad, se realizan diversos chistes entre grupos de amigos, familiares e incluso con los compañeros de trabajo; para no dejar a ningún individuo creerse las cosas más de lo necesario, se debe acompañar con la frase “Feliz Día de los Inocentes”, o “Inocente palomita”.

A continuación las bromas más practicadas que permiten pasar este día con ironía, humor y mucho ánimo.

  • Cambiar el tarro de azúcar por sal. Esta bufonada es muy recomendada a la hora del desayuno o si se va a cocinar un plato dulce y, si se puede, en compañía. La gesticulación tras descubrir el ingrediente oculto no tiene precio.
  • Modificar las horas del reloj. Se puede aprovechar un descuido de la víctima para adelantar la hora para que llegue mucho más antes a su compromiso. Luego, mediante una llamada comunicarle que se trata de una inocentada.
  • El truco de la moneda.Se fija la moneda o billete al suelo y más de un inocente caerá en la trampa de intentar despegarlo. Otra opción es atar la moneda y en el momento en que la persona esté por atraparlo, jalar el hilo para que no pueda agarrarlo.
  • El letrero.Se cuelga un cartel con algún mensaje gracioso en la espalda del inocente, así caminará sacando risas ante las personas que lo lean.
  • Ideas con el teclado.Se cambian las teclas de posición y la confusión derivará en diversión asegurada. Otra opción es envolver con cinta adhesiva todo el teclado para reír con la cara de sorpresa de la víctima.
  • El mouse no funciona. Se trata de colocar un papel con cara graciosa debajo de la rueda para evitar que funcione.
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