"Siempre me llamó la atención ingresar a una Fuerza Armada, el uniforme y, en particular, la Infantería de Marina", introdujo.

En el 2013 ingresó a la Armada Argentina, solicitó la especialidad de infante de Marina y su sueño se cumplió. Su primer destino fue en el 2015 en el Batallón de Infantería de Marina Nº 3 en Zárate, Buenos Aires.

Santiago era voluntario para Misiones de Paz por lo que la comisión en la República de Chipre no lo tomó por sorpresa, aunque no esperaba que fuera designado tan rápidamente.

La preparación fue intensa, una etapa de conocimiento de la misión desplegada en ese país y una etapa de preparación final en CAECOPAZ, el Centro Argentino de Entrenamiento Conjunto para Operaciones de Paz, con fines prácticos de conocimiento de las actividades a desarrollar en el despliegue.

El infante oriundo de Jujuy fue parte del último Contingente Argentino Chipre LII que regresó de la Isla de Chipre en marzo pasado.

La República Argentina aporta desde 1993 Cascos Azules a la UNFICYP, que fue establecida operacionalmente por la ONU el 27 de marzo de 1964 para evitar que se reanude la lucha entre las comunidades grecochipriota y turcochipriota que se enfrentaron por una disputa territorial.

Santiago tiene un hijo de tres años, Michael, quien vive en Punta Alta --ciudad cercana a su destino en la Base de Infantería de Marina Baterías, al sur de la provincia de Buenos Aires-- y con quien compartió los días previos a su partida.

"Hablar con la familia y disfrutar con ellos los días anteriores al viaje, fue fundamental", expresó Santiago.

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Profesionalmente, ya en la etapa de preparación final, Santiago vivió en primera persona el cambio que comprende el trabajo en conjunto: "Junto con el personal de Ejército y Fuerza Aérea formamos la Fuerza de Tareas y requirió una adaptación particular que dio sus frutos en Chipre".

"Ya en la isla, los desafíos profesionales y personales fueron otros", comentó Santiago, entre ellos, usar el idioma inglés, conocer y adaptarse a una cultura diferente, y trabajar de manera integrada con un grupo culturalmente heterogéneo fue primordial: "Y una experiencia única", ajustó.

Santiago cuenta que al tener a su hermano Ramón --también Cabo Primero infante de Marina-- en la Institución, el desarraigo de su provincia natal no fue tan abrupto; igualmente aprovecha las licencias anuales para viajar a ver a sus padres, familiares y amigos que quedaron en su Jujuy natal.

"El tener a mi hijo y a mi hermano cerca hace que la nostalgia de querer volver no sea tan grande. Me acostumbré a ir un ratito y volver, porque mi vida está acá".

Aunque sólo suman seis los años que hace que Santiago viste el uniforme de la Armada, puede verse en sus ojos el orgullo que tiene de pertenecer a la Institución, orgullo que ahora abarca también el haber integrado una Fuerza de Tareas en una Misión de Paz. Sus expectativas y logros van de la mano y quedan por delante muchos años más de carrera.

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