Opinión.. 

Mujeres silenciadas: crece la violencia de género en las redes sociales

La violencia de género ejercida a través de las redes sociales afecta especialmente a las periodistas y mujeres que expresan sus ideas en medios de comunicación.

Por  Maria Eugenia Burgos

Marzo es el mes de la mujer y las diversidades por excelencia, donde la temática de la violencia de género está a flor de piel desde todas sus aristas.

Para hablar de violencia de género, hoy es primordial hablar de medios de comunicación y redes sociales; donde se concentra la mayor violencia de los últimos tiempos.

Sin ser violencia física de manera directa, provoca daños físicos, emocional, autocensura, abandono de la profesión y los ideales, silenciando voces a través del maltrato, la indiferencia y afectando al sistema democrático, según advierten organismos internacionales.

Te invito a la reflexión

Traigamos a la mente posteos realizados en diferentes redes sociales con algún tema que deje ver nuestro punto de vista. De allí el trabajo es simple. Solo debemos ver los comentarios que los usuarios realizan, donde la mayoría manifiestan controversias de manera agresiva, ninguneando a la mujer que lo escribe, mostrando violencia de género explícita.

Sin embargo no todo es responsabilidad del “macho opresor”, porque también existe otro grupo de mujeres que lejos de apoyar, contener y respaldar a su género; se mantiene cómoda escudada detrás de la sombra de un hombre, apuntando contra todo lo que crea una amenaza.

A eso le llamo “violencia en género”, siendo las mismas mujeres las portadoras de un mensaje sumamente machista y devastador hacia la diversidad.

Una investigación de la asociación civil Comunicación para la Igualdad asegura que el objetivo de esta violencia de género explícita es acallar mujeres y voces disidentes perjudica a las democracias.

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Discursos violentos

"Los discursos violentos tienen un alto impacto en la sociedad: impiden el intercambio de ideas, crean 'burbujas' afines y acallan voces, lo que limita la libertad de expresión y afecta el debate público y, por ende, la calidad de la democracia", es otra de las afirmaciones de la investigación de la Asociación Civil Comunicación para la Igualdad que hizo con el apoyo de la Fundación Heinrich Böll Cono Sur.

El trabajo de violencia de género a las mujeres en redes analizó cuentas de Twitter de Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay para detectar acciones estigmatizantes y discriminatorias que, por violentas, acallan voces y empobrecen el debate público en torno a la agenda de la igualdad de género.

Argentina, el país más violento

De los cuatro países estudiados, Argentina es donde más aumentó la violencia antigénero y, como contracara, donde hubo menos debate entre quienes promueven la agenda de la igualdad de género y quienes se oponen a ella.

La totalidad de las personas referentes feministas entrevistadas recibieron discursos violentos en redes sociales, y casi la mitad fue objeto de campañas coordinadas en su contra, en Twitter. El 46% recibió mensajes intimidatorios personales, el 33% sufrió actos de violencia en la vía pública y el 4,2% en su domicilio.

El activismo feminista, la identidad de género y la orientación sexual fueron las principales razones por las cuales se recibieron agresiones. Se destacan los ataques hacia el aspecto físico), la capacidad de decidir sobre los cuerpos y la idoneidad.

Discurso de Odio

Por el clima de polarización a nivel global, en especial en las redes sociales, la ONU lanzó en 2019 el Plan de Acción contra el Discurso de Odio, que es "cualquier tipo de discurso, escrito o conductual, que ataca o usa lenguaje peyorativo o discriminatorio hacia una persona o grupo. Los discursos de odio tienen un efecto negativo sobre el debate público y sobre la democracia porque acallan voces".

"Veníamos viendo hace tiempo la violencia que hay en redes hacia activistas feministas. Nosotras mismas fuimos blanco de esa violencia. A la vez, por investigaciones anteriores, notábamos el crecimiento enorme en las mismas redes sociales de sectores conservadores que cuestionan y se oponen a la agenda de la igualdad de género", explica Sandra Chaher, presidenta de la asociación civil Comunicación para la Igualdad.

En nuestro país podemos referir algunos momentos puntuales, donde la intolerancia y el discurso del odio estaban a flor de piel. Esto se volvió muy evidente en 2018, durante el debate por la legalización del aborto, donde no se escuchaba, no se aceptaban las divergencias.

Nos queda mucho

Venimos transitando, sin embargo queda mucho por seguir. El discurso del odio apunta a la intolerancia principalmente ante figuras públicas de la política, del periodismo o el espectáculo donde la exposición a mensajes agresivos es contundente.

Pero a la vez, las mismas posturas se traducen puertas adentro de una empresa, de un organismo o comercio, donde las mujeres y las identidades ponen en jaque su puesto, trabajo o cargo a la hora de denunciar.

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