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28 de abril de 2021 - 19:01
Hace 76 años

Cómo fueron las últimas horas de vida de Benito Mussolini

El dictador fascista italiano intentó huir a Suiza con la Segunda Guerra ya perdida. Lo fusilaron guerrilleros comunistas. Su cuerpo fue colgado y en una plaza.

Redacción de TodoJujuy
Por  Redacción de TodoJujuy

Hace 76 años, la tarde del 28 de abril de 1945, el dictador italiano Benito Mussolini fue fusilado tras más de una década de horror y muerte del fascismo italiano y la Segunda Guerra Mundial. Su política totalitarista y su alianza con Adolf Hitler llevaron a Italia al desastre económico y a un sufrimiento de toda su población.

Mussolini quería ser un emperador como los que hicieron grande al Imperio Romano y quería reeditar esos viejos tiempos en que Roma dominaba todo el mundo conocido.

Mussolini seguía en Italia los pasos que en Alemania marcaban el ascenso del nazismo, opuesto a la República de Weimar. Así se convirtió en dictador, presidente del Consejo de Ministros Reales de Italia desde 1922 hasta 1943 e instauró un régimen totalitario, violento y represor durante el largo lapso conocido como "fascismo italiano". Todo bajo la mirada complaciente, o cómoda, o indiferente, o aprobatoria del rey Vittorio Emanuele III, el último rey de Italia.

En 1943, en especial después de la derrota alemana en Stalingrado, el destino del nazismo estaba sellado. Y el de las fuerzas del Eje, Italia y Japón, también. Con Sicilia en poder de los aliados después de la invasión de julio de ese año, el Gran Consejo Fascista apresó a Mussolini por orden del rey Vittorio Emanuele que lo había apoyado. Era un intento de la monarquía de evitar lo inevitable: la invasión aliada a la Italia continental.

Mussolini fue encarcelado en un hotel de la zona del Gran Sasso. Hitler ordenó su rescate, mientras desplegaba sus tropas en el norte del país, para enfrentar a las tropas estadounidenses. Del rescate se encargó un héroe nazi, un aviador audaz y animoso que había sido custodia y hombre de confianza del Führer: Otto Skorzeny, que, tras la guerra, buscó refugio en Argentina, conoció a Juan Perón y tuvo a su cargo parte de la custodia de su mujer, Eva Duarte.

En abril de 1945, con los aliados en plena reconquista de Italia y decididos a atacar la República Social Italiana, Mussolini decidió escapar. Su destino era Suiza. Dejó en Como a su mujer, Rachele, y a sus hijos, y se unió a su amante Claretta Petacci, y ella a él, disfrazado de soldado alemán, con capote y casco y como miembro falso de un convoy nazi, al mando de un teniente de la Lutwaffe de apellido Schallmayer. Además de Mussolini y Petacci, viajaban como miembros de una delegación diplomática española el hermano de Claretta Petacci, Marcello Petacci, y los líderes fascistas Alessandro Pavolini y Nicola Bombacci.

Aquel convoy de desesperados fue detectado por los partisanos cerca de Dongo, a las seis y media de la mañana del 27 de abril. Los guerrilleros eran miembros de la Brigada Garibaldi, dirigidos por Urbano Lazzaro, y entablaron un fuerte tiroteo con las tropas alemanas, hasta que Schallmayer decidió negociar porque la superioridad partisana, era cada vez mayor gracias a los constantes refuerzos. Los partisanos habían identificado entre aquellos “diplomáticos españoles” a Francesco Barracu, un funcionario de la República de Saló.

La tarde del 28 de abril de 1945, un grupo de partisanos comunistas lo fusiló en el pequeño pueblo de Giulino di Mezzegra, cerca del lago de Como y muy cerca de la frontera suiza, adónde el líder italiano pretendía huir, protegido por los alemanes. También fue fusilada su amante, Clara Petacci, "Claretta". Al día siguiente sus cadáveres y el de otros jefes fascistas, fueron colgados cabeza abajo, atados los pies a la viga de una estación de servicio vecina a la Piazza del Loreto, en Milán, lapidados, baleados y profanados por una multitud. La bufonada del fascio italiano, tenía un final de ópera trágica.

Desde Milán despacharon entonces a un grupo de partisanos al mando de Audisio, que había recibido aquella orden tremenda: "Ve y dispara". Mussolini creyó en primera instancia que los recién llegados tenían como misión liberarlos. Pero no. Por la tarde, Audisio junto a los partisanos Aldo Lampredi y Michele Moretti, llegaron a la granja de la familia De María, donde estaban recluidos Mussolini y Petacci.

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De izquierda a derecha los cuerpos de Nicola Bombacci, Mussolini, Clara Petacci, Pavolini y Starace exhibidos en la Plaza de Loreto en 1945.

De izquierda a derecha los cuerpos de Nicola Bombacci, Mussolini, Clara Petacci, Pavolini y Starace exhibidos en la Plaza de Loreto en 1945.

Los cargaron en un Fiat 1100 y condujeron un tramo no muy extenso hasta el pueblo de Giulino de Mezzegra. Los vehículos se detuvieron en la entrada de la Villa Belmonte, en la Via XXIV Maggio. Les dijeron a Mussolini y Petacci que bajaran y se pararan frente al muro de la villa. Audisio les disparó a las 4.10 de la tarde con una metralleta que le prestó Moretti, porque su arma se había atascado.

En la misma noche del 28 de abril, los cadáveres de Mussolini, Petacci y el resto de los jefes fascista fusilados, fueron cargados en camiones y llevados hacia el sur, a Milán. En las primeras horas del 29, los cuerpos fueron arrojados a la Piazzale del Loreto, una explanada vecina a la principal estación de trenes.

No era un lugar de Italia elegido al azar. En agosto de 1944, en esa Piazzale del Loreto, quince partisanos habían sido fusilados y sus cuerpos habían quedado exhibidos, a modo de escarmiento. La leyenda dice que Mussolini, enterado de la masacre, murmuró: "Vamos a pagar caro la sangre de la Piazzale del Loreto".

Ahora era su cadáver el que estaba en exhibición, junto al de Claretta y otros tres jefes fascistas. A las nueve de la mañana, una multitud se dedicó a vejarlos: los lapidaron, balearon, escupieron y patearon.

Luego, los colgaron boca abajo con ganchos de carnicero aferrados al marco de la viga metálica de una estación de servicio en construcción de la Standard Oil. Así quedaron expuestos por horas, Nicola Bombacci, Mussolini, Petacci, Alessandro Pavolini y Achille Starace. Hasta que, a las dos de la tarde, las autoridades militares americanas, que habían llegado a la ciudad, ordenaron que los cuerpos fueran descolgados y llevados a la morgue.

Mussolini fue enterrado en Italia, en una tumba sin nombre en el cementerio mayor de Musocco, al norte de Milán. El domingo de Pascua de 1946, el cadáver fue desenterrado por el joven fascista Doménico Leccisi y dos de sus amigos. Durante dieciséis semanas los restos de Mussolini fueron ocultados en diversos sitios, entre ellos un monasterio y un convento.

La tumba de Mussolini en Predappio, el cuerpo fue colocado en un gran sarcófago de piedra, está coronada por su busto en mármol y decorado con la simbología fascista del imperio de Italia que no fue.

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