"Es monstruoso que el dedo sobre el gatillo sea la respuesta al dedo sobre el obturador ¡Que abominable salvajismo!"

Henri Cartier-Bresson

En 1997 José Luis tenía en 35 años, tres hijos, una gran carrera como fotógrafo en sus espaldas y, más aún, hacia adelante.

La fotografía era su pasión. Había empezado a aventurarse en los rollos con fotos de niños en un parque para venderlas a sus mamás. Fue fotógrafo social hasta que logró dar el gran salto y se convirtió en reportero gráfico de la Revista Noticias en 1989.

Cuando alguien realmente ama lo que hace la pasión se refleja en su trabajo. Basta con ver las fotos que sacaba José Luis para entender la suya por la fotografía. Modelos, periodistas, escritores, políticos, actores, campesinos; personajes reconocidos y anónimos retratados por su lente dan testimonio de esa pasión. José Luis era un tipo que se paraba en cualquier escalón, se escondía en cualquier arbusto, convencía hasta al más reacio, hacía cualquier cosa para lograr la foto deseada.

Era una apasionado y se consideraba muy afortunado porque le pagaban por hacer lo que le gustaba. Su cámara estaba llena de las calcomanías que le pegaban sus hijos. Agustina, la mayor, heredó de él su amor por las fotos y su alegría. José Luis era un tipo alegre, divertido, jodón, con bromas y risas contagiosas, amiguero.

Y además de fotógrafo, José Luis era reportero gráfico. Periodista. Ejercía el oficio de contar la verdad con imágenes. Aunque esa verdad no le gustara a muchos y hubiesen querido velar sus rollos. Es paradójico que esa pasión lo haya llevado a una muerte injusta, programada, a sangre fría, una muerte parece sacada de una novela de Mario Puzzo.

A José Luis lo mataron un 25 de enero a la madrugada de dos tiros en la cabeza. Su cuerpo apareció calcinado adentro del Ford Fiesta que usaba para trabajar en la localidad atlántica de General Madariaga. Estaba esposado. Su cámara apareció varios meses después, en un río, semidestrozada. La reconocieron por las calcomanías.

Empezaba 1997. Un año antes, José Luis le había puesto rostro a uno de los hombres enmascarados más poderosos del país: el empresario Alfredo Yabrán. Un hombre que mantuvo relaciones carnales con el poder argentino durante décadas. Que solía decir que sacarle una foto era como pegarle un tiro en la frente.

Aunque al tiro de gracia se lo pegaron a él después, José Luis lo dejó en descubierto. Consiguió su foto y fue la tapa de la revista Noticias. Con esa tapa, José Luis había firmado su sentencia de muerte. El empresario de caminata por la playa, con el fondo desenfocado y el rostro develado, que significó que muchos otros que se escondían con él salgan a la luz, como también sus negocios que involucraban a oscuros personajes de los poderes del Estado, muchos involucrados en causas de corrupción.

Yabrán
Alfredo Yabrán en Pinamar. La fotografía que le costó la vida a José Luis Cabezas. / Noticias

Alfredo Yabrán en Pinamar. La fotografía que le costó la vida a José Luis Cabezas. / Noticias

Según la investigación judicial que siguió a la muerte de José Luis, Yabrán y una banda de barrabravas, custodios personales y policías planearon minuciosamente la muerte. Fueron los cuatro integrantes de la banda Los Horneros de La Plata: Horacio Braga, José Auge, Sergio González y Héctor Retana; el jefe de seguridad de Yabrán, Gregorio Ríos; y los policías Gustavo Prellezo - autor material de homicidio -, Sergio Camaratta y Aníbal Luna.

En una causa judicial plagada de pistas y declaraciones falsas, pruebas contaminadas y trastocadas y retorcidas relaciones de poder que intentaban tapar la realidad, todos fueron condenados a prisión perpetua el 2 de febrero de 2000, en un juicio oral y público.

Yabrán, supuesto ejecutor intelectual del velo sobre el lente de José Luis, nunca llegó a ser juzgado porque se suicidó de un escopetazo en la cara en 1998 cuando estaba por ser arrestado. Aunque muchos no lo crean.

Y todos lo partícipes: el policía que le pegó los dos tiros; el que liberó la zona; los que lo secuestraron; los que lo golpearon, esposaron y quemaron; los que destruyeron las pruebas. Todos los que colaboraron con silenciar la verdad, con mutilar la libertad de expresión. Todos ellos condenados. Casi ninguno cumplió la condena: obtuvieron reducciones, prisiones domicialiarias o murieron por enfermedades.

José Luis Cabezas
José Luis Cabezas

José Luis Cabezas

La foto de José Luis, que fue padre, esposo, hermano, amigo, hijo, compañero, periodista, laburante, la foto y su nombre se repiten homenajes de todo el mundo que recuerdan a periodistas asesinados.

José Luis es el único periodista asesinado desde el retorno a la democracia en 1983. Su muerte es un ataque directo a la vida y a la libertad de expresión.

José Luis Cabezas, 23 años después, sigue presente.

Marchas en memoria y reclamo

José Luis Cabezas es recordado este sábado con varios actos y homenajes organizados tanto por fotógrafos de todo el país como por su familia, que mantiene su pedido de justicia, a 23 años del crimen.

El primer acto fue a la mañana en la cava de General Madariaga donde encontraron su cuerpo. Por la tarde habrá otra en Pinamar, según señaló su hermana Gladys Cabezas quien adelantó que plantarán árboles “para que José Luis descanse en paz”. Además, autoridades del diario Página 12 colocarán una placa recordatoria.

La Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (ARGRA) hará otro acto esta tarde en su sede de Capital Federal y en Santa Fe. Otras asociaciones, gremios y sindicatos de fotógrafos anunciaron actos en Mendoza, Rosario, Neuquén y Salta.

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