Lo reconoció el gobierno y sería por varios temas como la despenalización del aborto, la discusión sobre el ajuste y su efecto sobre la pobreza, y hasta la financiación pública de las actividades del catolicismo como temas de pública disputa.

"La relación con la Iglesia... ufff", resopla el alto funcionario con despacho en la Casa Rosada cuando el tema pasa a ser conversación privada con el periodismo. Aunque nadie lo diga con todas las letras, la incomodidad oficial se convirtió en enojo la semana pasada cuando monseñor Jorge Lugones afirmó que "hace falta sensibilidad social" con la gobernadora María Eugenia Vidal y la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley , a su lado. "Estuvo desubicado", lo definió sin rodeos a LA NACION un integrante de la mesa chica del Presidente.

Te puede interesar: Legalización del aborto: cómo votarán los senadores jujeños en la cámara alta

Vidal y Stanley son, curiosamente, dos de las mejores representantes del "ala dialoguista" de Cambiemos , y sobre la base de su buena relación personal con el Papa creen que el diálogo reservado podrá sanar, tarde o temprano, las heridas expuestas que el debate sobre el aborto trajo en el vínculo. El Presidente y el jefe de Gabinete, Marcos Peña , saben que son hoy por hoy el blanco de los reproches (públicos y privados) de la jerarquía de la Iglesia, pero -de acuerdo con distintas fuentes consultadas- apelan al pragmatismo y consideran a la Iglesia "un actor más" a la hora de tomar decisiones trascendentes.

La convicción del Presidente de "no vetar" la despenalización del aborto si llegara a aprobarse y la satisfacción del jefe de Gabinete por la "apertura del debate público" sobre la legalización -justo lo que la Iglesia rechazaba- alientan a ministros y diputados que, desde la alianza oficialista, creen en una "relación diferente" con la Iglesia de Francisco, a la que acusan de no haber "apoyado" ni mostrado simpatías por el Gobierno, ni aun en los tiempos de mayor adhesión popular a sus políticas.

Te puede interesar: Con el dólar cerca de $ 30

"Están convencidos [en la Iglesia] de que buscamos rédito político, y son todas especulaciones falsas", afirman cerca de Peña en defensa de su jefe. "Es muy injusto que lo señalen, porque toda su vida intentó tener una buena relación con la Iglesia, en la ciudad y ahora en la Nación", agrega otro altísimo funcionario que dialoga día a día con los representantes de la Iglesia, aquí y allá.

Apuntado

Cerca del Papa apuntan a Peña por sus formas "liberales", aunque culpan, por sobre todo y sin medias tintas, al consultor estrella Jaime Durán Barba, que asegura que "la Iglesia no trae ni un voto" y apoya la legalización del aborto. Con él no hay diálogo posible: alguna vez calificaron al ecuatoriano, en presencia de Peña, como "el [José] López Rega del Gobierno".

"Peña fue el promotor del discurso del debate sobre el aborto, y justamente hay cosas que no se pueden discutir, como la vida y la muerte", razona un miembro de la denominada "superestructura" de la Iglesia en la Argentina. "Que se olviden del voto de la denominada derecha católica. Esos no los perdonan más", agregó el mismo referente de la Iglesia.

Cerca y lejos de los micrófonos, el jefe de Gabinete niega haber influido en la votación en diputados -un dato que corroboran macristas partidarios de la legalización- y apela al diálogo discreto con el presidente de la Conferencia Episcopal, Oscar Ojea. Mantiene además un canal fiable con el rector de la Catedral Metropolitana, Alejandro Russo, otro incondicional allegado al papa Bergoglio.

FUENTE: La Nación
visitimg

Copyright Todojujuy.com Por favor no corte ni pegue en la web nuestras notas, tiene la posibilidad de redistribuirlas usando nuestras herramientas. Derechos de autor reservados.

Deja tu comentario