La inflación de marzo no arrojó sorpresas y el 2,3% estuvo en línea con lo esperado por los analistas, acumulando 6,7% sólo en el primer trimestre del año.

Pero lo más preocupante de la medición del Indec fue la evolución de la "núcleo". Este índice mide qué pasó con los precios sin tener en cuenta los componentes estacionales ni los regulados, es decir las tarifas. Pero aún subió hasta 2,6%, lo que implica un fuerte impacto en el bolsillo sobre todo para las familias de menos recursos porque implica un importante impacto sobre alimentos y bebidas.

Pero ya proyectando otro abril complicado, con una medición que se ubicaría por encima del mes pasado (aunque la núcleo bajaría levemente), el interrogante que vuelve a surgir es si el Central finalmente tendrá o no que retomar la suba de tasas.

La entidad que preside Federico Sturzenegger las había bajado en enero 150 puntos básicos (hasta 27,25% anual), pero a partir de febrero frenó el proceso ante la evidencia de un repunte inflacionario. Y en los dos últimos informes divulgados tras las reuniones quincenales del Consejo de Política Monetaria informó que se encuentran "listos para actuar" en caso de que no haya señales de un descenso en los niveles de inflación.

Qué dicen los estudios privados

Si bien las opiniones están divididas, empiezan a ganar fuerza los que opinan que el BCRA debería tomar el toro por las astas. Es el caso del Grupo SBS, una de las sociedades de Bolsa (o ALyC) más importantes del mercado local. "Elevamos nuestro pronóstico para el año a 19,9%. Advertimos que lo más prudente para el Banco Central sería endurecer su política monetaria (al menos marginalmente) para volver a convencer al mercado respecto de su capacidad de reaccionar restrictivamente ante datos negativos de inflación".

Sin embargo, otros pronósticos son bastante más pesimistas sobre la marcha de la inflación a lo largo del año. Un informe de ACM proyectó que finalmente llegaría a 23% en el año. Según la consultora que dirige el economista Javier Alvaredo, en mayo habrá un breve descanso tras el pico inflacionario de los últimos meses, pero en junio habrá un nuevo repunte.

"Según nuestras estimaciones, la inflación del primer semestre acumularía el 13,2%. Aún asumiendo que el ritmo inflacionario disminuye a 1,5% mensual en el segundo semestre, el año terminaría en alrededor del 23%". Se trata, claro, de una proyección que está bien por encima del 20,3% que surge del último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), divulgado por el BCRA en base a las respuestas de 50 consultoras.

Por ahora no parece, sin embargo, que esté en los planes de Sturzenegger dar marcha atrás en el rumbo elegido. Pero la decisión no se tomará en abril (ya se sabía que sería un mes complicado por el aumento de tarifas esencialmente y suba de productos estacionales como vestimenta), sino en mayo. El mes próximo debería producirse una desaceleración marcada, de acuerdo a la expectativa oficial.

Los motivos para esperar que la inflación afloje el mes que viene, según entienden en el Gobierno, pasan por: la inexistencia de nuevos ajustes tarifarios; los acuerdos salariales se están cerrando en línea con la pauta inflacionaria del año (15%) y el dólar permanecería sin mayores variaciones.

Por eso, se espera que el índice se ubique claramente por debajo del 2%. Pero la persistencia de la inflación "núcleo" y la suba de precios mayoristas hacen dudar respecto a la velocidad que realmente tomará la desinflación.

Las causas de la aceleración inflacionaria

Mientras tanto, distintos análisis muestran cómo se han acelerado los precios en los últimos meses.

La consultora Elypsis, por ejemplo, resaltó que en los últimos tres meses la evolución de la inflación núcleo saltó a un promedio de 2,1% mensual, cuando hasta febrero se ubicaba en apenas 1,8%. En otra circunstancia, sólo con este dato el Banco Central hubiera optado por aumentar las tasas de interés como mecanismo de contención inflacionario.

Otros critican que aún cuando la meta de inflación es de 15%, los agregados monetarios siguen aumentando al doble, alrededor del 30%. Y ni la venta de dólares por parte de la autoridad monetaria, que absorbió una gran cantidad de pesos como contrapartida, ayudó para descomprimir esa tendencia.

Pero también se conocieron informes más optimistas, aunque no precisamente referidos a la inflación. El BBVA Francés, por ejemplo, divulgó que por la sequía que afecta a la zona núcleo agrícola la economía argentina se desacelerará hasta 2,6% este año. Pero la perspectiva es mucho mejor para 2019: "Lo que sucederá este año en el campo no significa un daño permanente al potencial económico. Por eso, esperamos un repunte hasta 3,3% el año próximo".

Y en materia de inflación, el estudio de la entidad, a cargo de la economista Jefe, Gloria Sorensen, proyecta que pasará de 24,8% en 2017 a 19,8% al cierre del corriente año.

FUENTE: Infobae
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