En diálogo con este medio la nutricionista Claudia Dagum (MP. 046) despejó dudas sobre la obesidad infantil, cómo tratarla y de qué manera debe actuar la familia para ayudar a los más pequeños.
La obesidad infantil es un síndrome que se está transformando en epidémico, que avanza constantemente pero por suerte en Jujuy hay un sistema de control bastante efectivo.
El mismo lo realiza el Ministerio de Salud, y los niños de 6 años tienen la obligación de hacerlo. Este control que se hace de manera obligatoria en cada institución educativa, no sólo abarca lo nutricional sino más bien es un chequeo general, en este sentido los médicos de la provincia están siendo muy estrictos en el cuidado de la talla-peso en los menores.
De esta manera, la nutricionista Claudia Dagum destacó que en la actualidad tenemos muy en contra el estilo de vida, “los papás trabajamos todo el día, los chicos pasan mucho tiempo con empleados, en la escuela, haciendo otro tipo de actividades, muchas veces no es seguro que un chico salga a andar en bicicleta, a jugar a la calle, entonces la vida de los pequeños es mucho más sedentaria”, explicó.
Es así, que tienen a su disposición todo tipo de pantalla, ya sea que hablemos de celulares, tablet o computadoras, lo que tiende a tenerlos sentados y por lo general con algo para comer al lado que comúnmente suele ser comida grasosa, como ser papas fritas o galletitas. “Desde la familia hay que hacerse un replanteo de la pauta alimentaria que se va a instalar en los chicos”, afirmó Dagum.
Coherencia con los niños
Por otra parte la nutricionista resaltó la importancia que tiene la coherencia con los pequeños a la hora de querer instalar una pauta alimentaria a razón de que “esto es comida sana, esto quiere el pediatra o el nutricionista para vos, pero yo como padre puedo comer otra cosa”.
Es algo que el niño no entiende de por qué “vos comes sano y yo no”. Entonces la norma nutricional tiene que cambiar desde la familia, generando pautas democráticas y racionalmente explicando el porqué del cambio.
Un claro ejemplo de la dificultad de que se adapten a los cambios, sería que toda la vida almorzaron con gaseosa y ahora pasan a almorzar con agua. Es algo que paulatinamente se podrá ir modificando, es un trabajo en conjunto, entre padres e hijos.
La obesidad
Un niño que es obeso, tiene un 80% de posibilidad de ser un adulto obeso. Comúnmente en estos casos los médicos suelen derivarlos al traumatólogo porque se les genera lo que se conoce como “pata de catre” por cuestión de gravedad.
Por el peso las articulaciones empiezan a ceder y si el niño llega a la adultez con estos problemas después son los que el día de mañana tiene mayores dificultades, tanto en articulaciones, rodillas, deformación de columna, desgaste desparejo de vertebras y otras consecuencias desde la traumatología.
Mientras que también se genera una mayor probabilidad de que tengan diabetes de adultos, enfermedades cardiovasculares, entre otras. Las complicaciones de la obesidad pueden ser severas y si viene de la infancia peor todavía.
Cómo darse cuenta que nuestro hijo puede sufrir de obesidad
Generalmente los pediatras dan la alarma a los papás en el primer control, ya que están pendientes del peso de los niños, pero los padres no lo registran, cuando tratan el tema “el niño está con exceso de peso” suelen hacer a un lado la observación.
Pero el tema de verlo en casa tampoco es complicado, porque podemos tener en cuenta lo que el niño come, uno como padre debe hacerse algunas preguntas frecuentes:
- ¿Cuánta fruta comió hoy?
- ¿Cuanta azúcar consumió?
- ¿Cuantas harinas integrales en el día?
- ¿Cuanto pan?, si fue sólo pan blanco (factura, bollo, bizcochos)
- Si sólo come fideos
- ¿Cuantos colores tenía la comida?
- Si la comida sólo tiene carne y una guarnición blanca (fideos, arroz o papa) es porque la alimentación está teniendo problemas.
Y cuando hablamos de límites, la especialista detalló que la comida no puede ser moneda de cambio, ni premio ni castigo, no deberíamos decirles a los chicos: “si comes la comida tenes postre”, porque en ese caso estaríamos reafirmando que la comida es muy fea y es un castigo, mientras que el postre es muy rico y es un premio.
Generar hábitos
Por último, cuando nos referimos a los hábitos es importante tener en cuenta que en la actualidad los niños son muy inteligentes, por lo tanto los cambios que realicemos tienen que ser con total humildad y honestidad hacia ellos, no tiene que haber engaño, sino más bien realismo. No hay que olvidarse que quien instauró esa pauta en el bebé fue el adulto y ahora nos preocupamos por lo que come.
Asimismo, hay que arrancar con los cambios de a poco y tranquilos, pero algo muy importante y para tener en cuenta, “la mesa tiene que ser un lugar de encuentro y no de batalla, si los padres van a intentar instaurar los limites, las leyes a la hora de la comida que no sea en el momento del almuerzo o la cena. Porque es el momento en el que hay que encontrarse, charlar, saber cómo le fue a cada uno en su día y no generar una batalla campal, porque no sirve en absoluto”, finalizó Claudia Dagum.
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