Remarcó que tomando la escuela como el espacio infantil "son las maestras las primeras que realmente hacen un diagnóstico correcto, presuntivo", porque pueden ver los cambios de comportamiento en los chicos cuando les está pasando algo.
En este sentido, se refirió a la responsabilidad de la maestra en informar a la directora y ésta a su vez a la inspectora para hacer la denuncia, y mientras tanto se llama a la mamá; "lo que no puede suceder es que se hagan corrillos con esa información y que no se haga nada".
Cuando un familiar siente que está pasando algo "hay que tratar de entrar lateralmente en la conversación con el chico y, de a poco, acercarse a él y ver quién tiene alrededor".
Destacó que "el problema es cuando el chico no puede simbolizar, cuando no puede darse cuenta o tiene mucha vergüenza porque cree que él es el responsable y empieza a tener terror de hablar, porque los abusadores amenazan, aterrorizan a los chicos, y por eso los chicos callan".
Al referirse a las señales que dan los niños, se refirió a una nena pequeña "que reiteradamente se lleva las manitos a la vulva pero no para masturbarse sino porque le duele, o dice me arde; con los varones es igual; o en niños de 4 ó 5 años, por ejemplo, cuando aparece un estado de retraimiento o no quieren hablar, o no quieren jugar, o dicen soy malo".
"Y lo que siempre hay que tener en cuenta -continuó- es cuando dicen de un adulto me molesta, que puede ser el papá, el abuelo, un tío, un primo, o cuando no quieren quedarse con alguien". Que empiecen a perder amigos en la escuela, pierden socialización con el juego, tienen pesadillas".
Giberti le dio especial importancia al hecho de que "el abusador, que es un seductor, se cuida de no hacer una maniobra violenta sino tierna, suave, entonces con cierta frecuencia consigue que el chico responda al estímulo con una vivencia de satisfacción".
Explicó que de este modo "el abusador dice: - pero a él le gustaba, pero no, no le gustaba, el sujeto lo que hace es desatar un reflejo en el chico, porque hay zonas genitales que son muy sensibles que responden al reflejo, entonces el chico siente una vivencia de satisfacción que no está preparado para procesar mentalmente y siente que le pasa algo que no le disgusta pero que no entiende, esto hay que tenerlo en cuenta porque el desarrollo del erotismo de un niño empieza desde que nace".
No obstante, aclaró que "tampoco hay que llegar a la paranoia de que todo es abuso sexual; lo que pasa es que, no es todo, pero es mucho".
Fuente: Minuto1
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