Vitamina D: nueva evidencia sugiere que podría bajar el riesgo de infarto cardíaco
Según una investigación, ajustar la suplementación de vitamina D según los niveles en sangre podría disminuir un 52% la probabilidad de sufrir un nuevo infarto en personas con antecedentes cardíacos.
Vitamina D: nueva evidencia sugiere que podría bajar el riesgo de infarto cardíaco
En la búsqueda de estrategias más eficaces para evitar recaídas cardíacas, un estudio realizado en Estados Unidos volvió a poner en debate el rol de la vitamina D en la salud del corazón.
La investigación, conocida como TARGET-D, fue llevada adelante por especialistas del Intermountain Medical Center de Utah y presentada ante la American Heart Association, donde generó interés por la magnitud de sus resultados preliminares.
El trabajo analizó la evolución de 630 adultos con síndrome coronario agudo durante un seguimiento promedio de cuatro años. La diferencia central fue que un grupo recibió la atención habitual, mientras que el otro fue tratado con suplementos de vitamina D3 ajustados periódicamente para mantener niveles óptimos en sangre, entre 40 y 80 ng/ml.
Según los investigadores, encabezados por la científica Heidi T. May, quienes formaron parte del grupo de suplementación personalizada tuvieron un 52% menos de riesgo de sufrir un segundo infarto que los pacientes que no recibieron ajustes.
Vitamina D: Cómo se realizó el estudio y cuáles fueron los resultados
La gran mayoría de los participantes —alrededor del 85%— comenzó el ensayo con déficit de vitamina D. Durante el seguimiento, el grupo intervenido recibió dosis ajustadas cada tres meses según análisis de sangre. En muchos casos, estas cantidades superaron ampliamente las recomendaciones diarias habituales: cerca de la mitad necesitó más de 5.000 UI diarias, siempre bajo supervisión médica y con controles de calcio para evitar toxicidad.
Los datos presentados indican que la tasa de nuevos infartos fue del 3,8% en el grupo tratado y del 7,9% en el grupo de control. Sin embargo, el beneficio no se replicó en otros eventos cardiovasculares mayores como muerte, accidente cerebrovascular o insuficiencia cardíaca.
Los autores resaltaron que el enfoque individualizado podría ser una de las claves. En estudios previos, la mayoría de los ensayos sobre vitamina D utilizaron dosis fijas y estandarizadas, sin verificar si los niveles sanguíneos eran realmente adecuados. TARGET-D busca justamente lo contrario: adaptar el tratamiento al paciente y no al promedio poblacional.
Día Mundial del Corazón
Vitamina D: nueva evidencia sugiere que podría bajar el riesgo de infarto cardíaco
Qué dicen los especialistas y qué falta investigar
Aunque los resultados son alentadores, la propia American Heart Association pidió cautela. Se trata de un estudio presentado en conferencia que aún no fue revisado por pares y que incluye algunas limitaciones, la población evaluada fue mayoritariamente caucásica y no se analizaron diferencias entre subgrupos por edad, sexo o antecedentes clínicos más complejos.
May sostuvo que el mensaje principal es avanzar hacia un control más preciso de la vitamina D en pacientes cardíacos. “Verificamos los niveles de cada participante y ajustamos la dosis todas las veces que fue necesario para mantenerlos en el rango adecuado”, explicó. Según la especialista, ese enfoque minucioso sería lo que permitió alcanzar un efecto tan marcado en la reducción de infartos recurrentes.
La American Heart Association coincide en que antes de recomendar este tipo de suplementación a gran escala se necesitan ensayos más amplios y diversos, que confirmen tanto la eficacia como la seguridad del método. Una dosis elevada y sin control profesional puede generar complicaciones severas, como hipercalcemia, arritmias e incluso daño renal.
Qué implica para los pacientes y cuál es el futuro de esta línea de investigación
Los bajos niveles de vitamina D ya habían sido asociados a mayor riesgo cardiovascular en estudios previos, pero el nuevo ensayo aporta un elemento novedoso: la importancia de personalizar la suplementación para alcanzar valores adecuados y sostenerlos en el tiempo.
Los especialistas recomiendan que las personas con antecedentes cardíacos consulten con su médico para evaluar sus niveles de vitamina D mediante análisis y, si corresponde, definir un plan de tratamiento individual. La suplementación sin supervisión, remarcan, no es una opción segura.
El equipo de Utah considera que el enfoque utilizado en TARGET-D podría abrir la puerta a un cambio en la forma en que se aborda la prevención secundaria de infarto. Pero, por ahora, el hallazgo es una señal prometedora que deberá confirmarse en nuevas investigaciones con poblaciones más amplias.