Hoy los fieles católicos celebran el Miércoles de Ceniza, día en que el cristiano recibe durante la Eucaristía una cruz en la frente con las cenizas obtenidas al quemar las palmas usadas en el Domingo de Ramos del año anterior. Esta tradición de la Iglesia ha quedado como un simple servicio en algunas Iglesias protestantes como la anglicana y la luterana. La Iglesia Ortodoxa comienza la Cuaresma desde el lunes anterior y no celebra el Miércoles de Ceniza.

Significado simbólico de la Ceniza

La ceniza, del latín “cinis”, es producto de la combustión de algo por el fuego. Muy fácilmente adquirió un sentido simbólico de muerte, caducidad, y en sentido trasladado, de humildad y penitencia. El Miércoles de Ceniza, se realiza el gesto simbólico de la imposición de ceniza en la frente (fruto de la cremación de las palmas del año pasado). “Se hace como respuesta a la Palabra de Dios que nos invita a la conversión, como inicio y puerta del ayuno cuaresmal y de la marcha de preparación a la Pascua. La Cuaresma empieza con ceniza y termina con el fuego, el agua y la luz de la Vigilia Pascual. Algo debe quemarse y destruirse en nosotros -el hombre viejo- para dar lugar a la novedad de la vida pascual de Cristo”.

Mientras el sacerdote impone la ceniza dibujando una cruz en la frente de los fieles dice estas dos expresiones, alternativamente: “Arrepiéntete y cree en el Evangelio” y “Acuérdate de que eres polvo y al polvo has de volver”.

Ayuno y penitencia

Según marca la tradición el Miércoles de Ceniza consiste en hacer ayuno y abstinencia, para lo cual es necesario hacer una sola comida fuerte al día, pero no se prohíbe tomar algo sencillo por la mañana, o por la noche. De acuerdo a una antigua práctica del pueblo cristiano, la abstinencia se refiería a no comer carne roja. Así también, esta práctica se realiza todos los viernes de Cuaresma y Viernes Santos.

En este tiempo litúrgico se tendrá la posibilidad de reflexionar sobre la palabra de Dios y de lograr una apropiada penitencia y conversión espiritual en preparación para la Pascua de Resurrección, que significa la victoria de Cristo sobre la muerte.

Según la doctrina católica, por cuarenta días, los fieles se preparan a través de la vivencia del ayuno, la oración y la limosna, para vivir el Misterio Pascual, es decir, la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús.

La Cuaresma se identifica con el color morado, el cual es el símbolo de penitencia y arrepentimiento, se considera el momento propicio para la reflexión, el silencio y retiro si es posible, además del desapego de las cosas materiales y la conversión espiritual a Jesús.

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