Durante su columna, el docente planteó que no se trata de casos aislados ni de excentricidades individuales, sino de un fenómeno social más amplio. “Estamos asistiendo a un fenómeno nuevo”, advirtió, al analizar cómo la tecnología dejó de ser solo una herramienta para convertirse en un ambiente que estructura la vida cotidiana.
El tecnoceno y la vida atravesada por la tecnología
Guzmán retomó el concepto de tecnoceno, desarrollado por la investigadora del CONICET Flavia Acosta, para explicar el momento histórico actual. “Estamos viviendo un ambiente tecnológico. La tecnología no es algo que uso y dejo, forma parte estructuralmente de nuestras vidas”, sostuvo.
Según explicó, este cambio de entorno impacta directamente en la manera en que las personas se vinculan. “Nuestras interacciones sociales están marcadas y atravesadas por la inteligencia artificial”, afirmó.
La IA como refugio emocional
Uno de los puntos centrales de la reflexión estuvo vinculado a un informe internacional citado por el sociólogo, basado en entrevistas a más de 30 mil personas. “Las personas entre 18 y 29 años lo que están buscando es un refugio emocional”, señaló Guzmán.
En ese sentido, explicó que muchos jóvenes sienten que “ni los amigos, ni la familia, ni la pareja los entiende como la IA”. Y agregó: “La inteligencia artificial responde sin conflicto, no se ofende, no se enoja, no te discute”.
Para el sociólogo, esta respuesta inmediata y empática genera una sensación de comprensión que contrasta con las fricciones propias de los vínculos humanos. “Te responde al toque y te hace sentir fantástica”, describió.
IA Inteligencia Artificial - Foto de archivo: Todo Jujuy
Vínculos sin fricción y emociones a demanda
Guzmán advirtió que esta lógica responde a un intento de minimizar riesgos emocionales. “Queremos minimizar los riesgos de vida cada vez más, incluso en las relaciones personales”, explicó.
En ese marco, sostuvo que la IA ofrece una forma de vínculo sin espera, sin desencuentros y sin desacuerdos. “No nos vamos a bancar a alguien que nos diga ‘no tengo tiempo’ o ‘no me interesa’, porque la IA siempre responde a lo que vos querés”, señaló.
El riesgo de evitar el contacto humano
Sin embargo, el sociólogo alertó sobre las consecuencias de este desplazamiento. “Nos estamos acostumbrando a no poder gestionar nuestras emociones en el tecnoceno”, afirmó, y remarcó que la empatía de la inteligencia artificial “ya está programada”.
También advirtió sobre la pérdida de corporeidad y contacto. “Nos estamos acostumbrando a la falta de cuerpo, de presencia”, sostuvo, y se preguntó qué ocurre con la necesidad humana del tacto y del encuentro con otros.
Alimentar algoritmos y no vínculos
Otro aspecto que destacó fue el uso cotidiano de los chatbots como espacio de confesión. “Le contás problemas personales, le pedís consejos, pero eso es alimentar a tu IA”, explicó. Y agregó: “La estás alimentando con información tuya, de tus amigos, de los lugares a los que vas”.
En ese sentido, advirtió que el verdadero riesgo es el desconocimiento de las consecuencias. “Estamos alimentando algo sin saber qué puede pasar después”, señaló.
Guzmán planteó que la clave está en sostener los vínculos humanos, aun con sus incomodidades. “Tal vez nuestra única resistencia a tanta tecnología sea interactuar cada vez más con pares”, afirmó, y subrayó la importancia de vincularse también con personas que piensan distinto.
“El momento de la decepción es donde aparece la humanidad”, reflexionó, y concluyó que el desafío no es negar la tecnología, sino no reemplazar completamente el encuentro humano por vínculos diseñados “a nuestro gusto y semejanza”.
Embed - Juan Guzmán: la tecnología en la actualidad