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4 de noviembre de 2026 - 09:36
Salud.

Dengue: quiénes deben vacunarse ante el posible aumento de mosquitos por El Niño

Las lluvias superiores a lo habitual podrían favorecer la reproducción del Aedes aegypti y multiplicar sus criaderos en espacios urbanos y hogares.

Redacción de TodoJujuy
Por  Redacción de TodoJujuy

La intensificación del fenómeno de El Niño suma un nuevo factor de preocupación sanitaria de cara al verano y refuerza la importancia de la prevención entre la población: la vacunación contra el dengue constituye una herramienta de protección frente a condiciones climáticas que podrían facilitar la proliferación del mosquito Aedes aegypti.

La magnitud de este evento meteorológico, sumada a los pronósticos de precipitaciones superiores a los valores normales en distintas regiones del país, refuerza la importancia de adoptar medidas preventivas antes del inicio del verano. Cualquier objeto o espacio que acumule agua tras las lluvias puede transformarse en un foco de reproducción del mosquito que transmite la enfermedad.

La vacunación y la prevención, claves ante un escenario de lluvias intensas

La vacuna disminuye las posibilidades de desarrollar síntomas y de necesitar internación, aunque para reforzar la prevención también es necesario incorporar hábitos de cuidado tanto en las viviendas como en los espacios exteriores. Los niveles elevados de humedad, el calor y los recipientes con agua estancada luego de precipitaciones reiteradas generan un ambiente favorable para la reproducción del mosquito transmisor.

En este contexto, recibir las dos dosis correspondientes y retirar los elementos que puedan acumular agua son dos estrategias que se complementan para limitar la propagación del virus.

De acuerdo con las proyecciones del Servicio Meteorológico Nacional, entre noviembre de 2026 y enero de 2027 existe una mayor posibilidad de que las lluvias superen los registros habituales en el Litoral, distintas áreas de la región central y algunos puntos de la provincia de Buenos Aires.

Este evento climático no implica necesariamente que vaya a producirse un brote ni permite establecer de antemano cuán intensa será la circulación del dengue durante el verano. Sin embargo, puede favorecer la reproducción del mosquito transmisor cuando las precipitaciones generan acumulaciones de agua en objetos y contenedores dentro de las viviendas.

“El cambio climático cambió totalmente la climatología argentina y hoy hasta el paralelo 42 que cruza Neuquén y Río Negro hay riesgo de dengue. Por lo tanto, yo vacunaría a todos contra el dengue, no solamente a las personas de las provincias del norte y centro del país”, detalló el infectólogo Hugo Pizzi.

“Cuando se empezó a vacunar se hizo de 15 a 20 años, de 20 a 25. Pero solo fueron nada más que un 8%, un 15 %, según los distritos. O sea que fue realmente poquísimo. Quedaron muchísimas vacunas compradas por las distintas jurisdicciones. Por lo tanto, hoy se está vacunando hasta 60 años y no hay ninguna duda de que el riesgo va a estar en todos lados”, argumentó Pizzi.

El especialista advirtió que las inundaciones en toda la región del Litoral y la concentración de lluvias en apenas 15 días, equivalentes a las precipitaciones que suelen registrarse durante un año entero, generan un escenario especialmente propicio para que el mosquito se reproduzca de manera rápida y abundante.

“Lo único que faltaría sería el virus para completar la ecuación. El virus en este momento no lo tenemos, pero ha llegado uno o dos casos sueltos que son extranjeros, o sea, casos importados. Pero si empieza a difuminarse eso, vamos a tener graves problemas. Yo vacunaría a todos y usaría todas las vacunas que han sobrado. Las usaría antes que se venzan”, acotó el especialista.

Quiénes deben vacunarse contra el dengue según la jurisdicción del país

La Comisión Nacional de Inmunizaciones (CoNaIn) de Argentina, organismo especializado que brinda asesoramiento técnico al Ministerio de Salud en materia de campañas de vacunación y prevención de enfermedades evitables mediante inmunización, mantuvo encuentros durante septiembre y octubre para evaluar el plan de vacunación contra el dengue de cara a la primavera y el verano.

El análisis del plan de inmunización selectiva contra el dengue estuvo encabezado por las especialistas Julieta Caravario (DiCEI), Lucía Maffey (Dirección de Zoonosis y Control de Enfermedades Transmitidas por Vectores), Gabriela Fernández (Dirección de Epidemiología) y María Alejandra Morales (ANLIS Malbrán). Durante el encuentro, expusieron los principales aspectos de la vacuna y repasaron el esquema vigente en el país, que contempla a habitantes de entre 15 y 39 años de localidades consideradas prioritarias.

También se evaluó la posibilidad de extender gradualmente la cobertura a personas de 4 a 60 años y sumar nuevas jurisdicciones. Las especialistas explicaron que el plan de inmunización selectiva que se implementa en el país contempla la aplicación de Qdenga®, la vacuna tetravalente desarrollada por el laboratorio Takeda y autorizada por la ANMAT en 2023.

La campaña está destinada principalmente a los grupos poblacionales y las jurisdicciones con mayor exposición al dengue en las regiones del NOA, NEA y Centro, que comprenden las siguientes provincias: Catamarca, Chaco, Córdoba, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, Salta, Santa Fe y Santiago del Estero, entre otras zonas prioritarias.

En jurisdicciones como la Provincia de Buenos Aires y CABA, el alcance y los grupos etarios son de entre 15 a 59 años de forma gratuita, según disponibilidad.

El esquema de inmunización tiene un alcance selectivo y no forma parte de las vacunas obligatorias incluidas en el Calendario Nacional. El tratamiento contempla dos aplicaciones por vía subcutánea, con una separación de tres meses entre ambas.

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la iniciativa de vacunación gratuita está destinada a personas de entre 15 y 59 años que residan en el distrito. Para recibir la dosis es necesario solicitar un turno a través de la plataforma oficial, contar con una cuenta MiBA y presentar el DNI que certifique domicilio en la Ciudad. No se exige una prescripción médica, pero antes de administrar la vacuna, los profesionales de salud deben evaluar los antecedentes de cada paciente y descartar posibles contraindicaciones.

En la Ciudad de Buenos Aires, la campaña de inmunización se desarrolla en hospitales públicos, Centros de Salud y Acción Comunitaria (CeSAC) y puestos de atención ubicados fuera de esos establecimientos. Entre los lugares disponibles para recibir las dosis se encuentran los hospitales Rivadavia, Durand y Pirovano; los CeSAC 1, 3, 11 y 37; el Corralón Floresta y el Centro Islámico. Al concurrir al turno, es necesario presentar el DNI y el carnet de vacunación. Quienes vayan a recibir la segunda aplicación también deberán llevar el comprobante de la primera.

Por su parte, el Gobierno de la provincia de Buenos Aires informa en su sitio oficial que la vacuna contra el dengue se ofrece de manera gratuita y sin necesidad de solicitar turno a los bonaerenses de entre 15 y 59 años. Además, la página pone a disposición el listado completo de centros de vacunación habilitados distribuidos en los distintos municipios del territorio provincial.

La aplicación de ambas dosis es fundamental para alcanzar el nivel de protección contemplado en el esquema de inmunización. Según los ensayos clínicos mencionados por el Gobierno porteño en su sitio oficial, completar la vacunación permitió disminuir un 84 % las internaciones y un 61 % los episodios sintomáticos de dengue.

Sin embargo, estos resultados no significan que quienes recibieron la vacuna estén completamente exentos de contraer la enfermedad. Por ese motivo, mantener las medidas de cuidado del entorno y evitar la formación de criaderos de mosquitos sigue siendo indispensable.

Quienes hayan atravesado un cuadro de dengue tienen que comunicarlo al personal del centro de vacunación antes de recibir la dosis. De acuerdo con las pautas establecidas en la Ciudad de Buenos Aires, se aconseja aguardar entre tres y seis meses desde la infección para determinar cuándo corresponde inmunizar a la persona. Este intervalo permite analizar cada situación particular y establecer la indicación según las condiciones clínicas del paciente.

Quiénes no deben recibir la vacuna contra el dengue

La CoNaIn señala que la aplicación de esta vacuna está contraindicada en determinados casos. Entre ellos se encuentran las personas embarazadas o que estén amamantando, aquellas que tengan comprometido su sistema inmunológico debido a una enfermedad o a un tratamiento médico, y quienes hayan sufrido una reacción alérgica severa ante alguno de los componentes de la fórmula o tras recibir una dosis anterior.

Por otra parte, no estar comprendido dentro de las edades contempladas por la campaña pública no significa necesariamente que exista una contraindicación desde el punto de vista médico, sino que responde a los límites establecidos para la estrategia de vacunación de cada jurisdicción.

El plan de inmunización selectiva se concentra en las zonas del país que presentan una mayor exposición al dengue, particularmente en las regiones del NOA, NEA y Centro. No obstante, los criterios de implementación pueden variar de una jurisdicción a otra, que establece los rangos de edad alcanzados, la cantidad de vacunas disponibles y las modalidades para acceder a ellas, de acuerdo con sus recursos y el panorama sanitario local.

En consecuencia, quienes deseen vacunarse deben verificar la información difundida por las autoridades provinciales o municipales correspondientes antes de determinar si reúnen las condiciones para recibir las dosis.

El monitoreo de muestras en laboratorio y los estudios genómicos hicieron posible identificar y describir distintas variantes genéticas de los serotipos DENV-1, DENV-2 y DENV-3 que circularon entre 2021 y 2026. Respecto de los niveles de inmunización alcanzados, se señaló que el 67,5 % de los departamentos y franjas de edad contemplados en el plan registró una proporción inferior al 50 % de esquemas de vacunación finalizados.

Por otra parte, el relevamiento de los últimos tres períodos epidemiológicos indicó que los índices más elevados de contagios se dieron entre adultos jóvenes y personas de edad intermedia. En cambio, la cantidad de fallecimientos mostró una tendencia creciente a medida que avanzaba la edad de los pacientes.

A su vez, la detección de sucesivas entradas del serotipo DENV-3 durante tres temporadas seguidas advierte sobre la posibilidad de que logre instalarse y propagarse en el país si encuentra condiciones ambientales, relacionadas con el mosquito transmisor y propias de la población que favorezcan su expansión.

Los especialistas que integran la CoNaIn también estudiaron los datos científicos disponibles acerca de la eficacia, los resultados en condiciones reales de aplicación y el perfil de seguridad de la vacuna. Además, analizaron las pautas establecidas por organismos internacionales y los programas de inmunización adoptados en distintos países.

En esta línea, el infectólogo Gerardo Laube planteó que es necesario sostener el plan de vacunación en función de los datos sobre la evolución epidemiológica, procurar que la sociedad no pierda de vista los riesgos de la enfermedad y profundizar las medidas complementarias para prevenir el dengue.

Por su parte, Andrés Gallardo respaldó la necesidad de impulsar iniciativas destinadas a incrementar la aplicación de las segundas dosis, junto con campañas de sensibilización, difusión de hábitos saludables y acciones para controlar la proliferación del mosquito transmisor.

El mosquito transmisor del dengue puede picar indistintamente a quienes recibieron la vacuna y a quienes no lo hicieron. La finalidad de la inmunización es reducir el riesgo de desarrollar síntomas y de necesitar internación, mientras que la eliminación de objetos y depósitos que acumulan agua impide que el insecto encuentre sitios adecuados para multiplicarse.

Por este motivo, la vacunación debe entenderse como una herramienta dentro de un conjunto de medidas preventivas y no como un recurso capaz de resolver el problema por sí solo.

Ante un escenario de precipitaciones más habituales, combinar el acceso a las dosis disponibles con inspecciones semanales de los recipientes que puedan retener agua permite actuar de manera anticipada y evitar que el mosquito encuentre condiciones propicias para reproducirse.

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