El conjunto de Nick Nurse está a sólo un partido, a cuatro cuartos de hacer eso que todos pensaban como imposible: romper la dinastía de Golden State Warriors, el dueño de la NBA en el último lustro.

Otra actuación dominante de los canadienses decantó en un enorme 105-92 en el Oracle Arena, que puso las Finales 3-1. Así, el lunes podrán gritar campeón en su propia casa.

Kawhi Leonard, camino a la gloria

¿Cuántos considerarán a Masai Ujiri como el hombre más sabio del mundo en estos momentos? El traspaso con San Antonio que trajo a Kawhi Leonard a cambio de, para la mayoría, el mejor jugador de la historia de la franquicia (DeMar DeRozan) decantó en algo tan simple como gigante: el equipo a un triunfo de su primero campeonato.

El ex San Antonio completó otra tarea monumental para liderar a los Raptors, con 36 puntos (6-13 dobles, 5-9 triples, 9-9 libres), 12 rebotes, 2 asistencias, 4 robos y un tapón en 41 minutos de acción.

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El tercer cuarto, la llave de Toronto

¿Cómo era eso de Golden State como el dueño de los terceros cuartos? Los Raptors rompieron con aquella vieja máxima y estamparon un parcial monumental de 37-21 que encaminó el desarrollo a su favor, con una defensa genial que frustró por completo a los Warriors, a quienes dejaron en 7-20 de campo y los llevaron a 6 pérdidas que entregaron 9 puntos.

En ataque, confianza extrema y un Kawhi Leonard de novela, autor de 17 puntos (3-5 dobles, 2-2 triples, 5-5 libres). Fren VanVleet, además, se despachó con 5 asistencias.

Los regresos, a la altura...

Golden State sonrió en la previa con las vueltas de Klay Thompson y Kevon Looney, quienes dejaron atrás sus lesiones y fueron muy importantes.

Klay, de hecho, fue (por varios cuerpos) el mejor de unos Warriors completamente desconectados. Terminó con 28 puntos (5-8 dobles, 6-10 triples), 3 rebotes y 2 asistencias en 42 minutos. Todo, a 5 días de haber sufrido una lesión muscular en los isquiotibiales de la pierna izquierda. Para sacarse el sombrero.

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Pero las estrellas no lo estuvieron

En apenas 48 horas, Stephen Curry pasó de la mejor producción ofensiva de su vida (47 puntos) que no fue suficiente para evitar la caída ante los Raptors, a una de sus peores tareas. No tanto por sus números, ya que terminó con 27 puntos (9-22 campo, 2-9 triples, 7-8 libres), 4 y 6 asistencias. El problema es que esa planilla creció un poco sobre el cierre y, sobre todo, que su impacto fue pobre. Muy pobre.

FUENTE: TyC Sports
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