Es difícil, pero no imposible. Y en el fútbol todo puede pasar, más si en el banco de suplentes está Marcelo Gallardo. De esos mantras se agarran los hinchas de River para seguir soñando con llegar a la final de la Copa Libertadores. Para ello se deberían alinear todos los milagros posibles esta noche, porque el Millo tiene que dar vuelta en Brasil el 0-3 de la semana pasada ante el Palmeiras, una situación que no registra antecedentes en la historia de la Copa. El desafío arranca a las 21.30 (Televisa ESPN2)
Muchos ya lo dan por muerto a River. No solo se trata de la goleada en contra como local, sino del flojo rendimiento ante los brasileños primero y ante Independiente el finde, donde cayó 2-0 y se despidió de las chances de ganar el torneo local. La cabeza estaba puesta, como siempre, en la Copa. Y a eso apunta Gallardo, a que lo mucho que se habló en las últimas horas no desconecte a sus jugadores. Por lo menos eso fue lo que transmitió en una picante conferencia de prensa, donde tuvo algunos cruces con el periodismo.
"Parecería que ahora somos un desastre y no lo somos. Somos un equipo que cometió errores en estos dos partidos que jugamos y nos toca atravesar esta situación. El tema es no confundirse ni entrar en una desesperación que te haga pensar que sos un mal equipo. A estas instancias no llegás de casualidad ni siendo un equipo que comete muchos errores”, lanzó Gallardo ayer por la tarde.
Pero algunas preguntas más tarde mostró todo su optimismo, el que quiere transmitirle a sus jugadores para que sean los primeros en creer que se pueda lograr. "Tenemos que quedarnos tranquilos con que lo vamos a intentar. De eso se trata el fútbol. Yo prefiero intentar de la forma que nosotros tenemos. Ya hemos jugado algunos partidos perfectos, el tema es sentirlo. Si lo sentís, después está la acción”, lanzó el muñeco.
Quienes ya se sienten ganadores son los hombres del Palmeiras, que ayer en un acto de absoluta confianza dibujaron en sus tribunas dos copas Libertadores, aun cuando el club solamente ganó una sola en su historia, en 1999. Algo similar ocurrió en 2000, cuando en la previa de la segunda final ante Boca Juniors los paulistas se mostraron tan confiados en ganar que declaraban en la prensa como campeones, algo que usó Carlos Bianchi para motivar a los suyos de cara al partido revancha, donde se impusieron en los penales. ¿Se volverá a dar el batacazo?
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