El Real Madrid tendrá en la final de la Champions League al rival que más se perfilaba. El Liverpool cayó de visitante por 4-2 ante la Roma, pero se metió en la definición del torneo, que se jugará el 26 de mayo en Kiev, porque terminó ganando la serie por 7-6. Federico Fazio fue titular en el equipo italiano, mientras que Diego Perotti no estuvo ni en el banco de suplentes. La final no tendrá argentinos.

En la ida, Liverpool se encaminaba a la final con un contundente 5-0 pero en los últimos 10 minutos Roma descontó a través del bosnio Edin Dzeko y Perotti, así dejó abierta la serie. Fue 5-2 que dejó algo de esperanza.

Pero esa ventana que la Roma vio entreabierta en Anfield Road, se cerró muy rápido este miércoles. Porque a los 8 minutos, Sadio Mané aprovechó una mala salida del equipo local y definió sin problemas para poner el rápido 1-0.

El partido se planteó rápido a pedido de los ingleses. Con Roma buscando con centros y con Liverpool con campo abierto para aprovechar la velocidad de, quizás, el mejor equipo a la hora de contraatacar.

Roma encontró algo de ilusión porque llegó rápido al empate. A los 14, un blooper le permitió empatar el encuentro y achicar distancias en la serie. El croata Dejan Lovren quiso despejar y la pelota dio en la cabeza de James Milner, metiéndose en el arco ante la falta de reacción del arquero.

No tardó el Liverpool en reaccionar para volver a cerrar la puerta. A los 25, el holandés Georginio Wijnaldum cabeceó dentro del área, en un tiro de esquina y puso el 2-1. Con ese resultado, Roma pasaba a necesitar de cuatro goles más para llegar al alargue. Casi imposible.

En el arranque del segundo tiempo, Roma volvió a empatar el partido. Fue Edin Dzeko el autor del gol, a los 9 minutos, aprovechando un rebote del arquero Loris Karius, tras un remate de Stephan El Shaarawy.

Insistió el equipo italiano tras el segundo. Y pudo haber metido uno más cerca de los 15 minutos, de no haber sido por el árbitro Damir Skomina, que no vio una mano de Dejan Lovren dentro del área. Era penal para la Roma.

El tercero llegó, pero fue tarde. A los 41, Radja Nainggolan sacó un bombazo desde la puerta del área y puso el 3-2. No le alcanzó ni ese ni el cuarto, que llegó a los 48, también de parte del belga, a través de un penal. Liverpool cerró la serie con un 7-6 y será quien defina el título con el Real Madrid en la Liga de Campeones.

Liverpool conquistó la última copa europea en 2005, mientras que dos años después perdió la final a manos del Milan italiano.

FUENTE: Clarín
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