Eduardo y Elina Costantini.
En ese contexto, la alta costura, las publicaciones editoriales y las intervenciones artísticas coincidieron en un mismo ámbito, dando forma a una experiencia sensorial para los asistentes.
La avant premiere de El diablo viste a la moda 2 incorporó un circuito que combinó diseño, séptimo arte, música y expresiones artísticas para más de 200 invitados.
Desde su paso por la alfombra roja, los presentes se adentraron en el clima de la película, mientras disfrutaban de opciones gastronómicas y bebidas especialmente pensadas para intensificar la experiencia del evento.
Entre los asistentes sobresalieron figuras como Graciela Borges, Cecilia Roth, Marcela Tinayre, Juana Viale, Iván de Pineda, María Belén Ludueña, Liliana Parodi y Benito Fernández, quienes formaron parte del clima de estilo e innovación que definió la velada.
La lista de invitados también incluyó a reconocidas intérpretes del ámbito local como Nacha Guevara, Araceli González y Fabián Mazzei, además de referentes de la cultura, la vida social y los medios, entre ellos Rossella della Giovampaola y Cloe Bello.
Elina Costantini junto a Graciela Borges.
A su vez, dijeron presente destacados creadores de alta costura del país, como Gino Bogani, Adrián Brown, Gabriel Lage, Pablo Ramírez, Santiago Artemis, Verónica de la Canal, Natalia Antolín, Panni Margot, Pía Carregal, Marcelo Senra, Claudio Cosano, Adriana Costantini, Fabián Zitta, Ivana Picallo y Camila Romano. Todos ellos estuvieron acompañados por modelos y figuras que lucieron sus creaciones, respetando una consigna estética en rojo y negro, en línea con el universo visual de la película.
Iván de Pineda en la elegancia que lo caracteriza.
Elina Costantini, referente del mundo de la moda y el arte en la Argentina, estuvo al frente de la producción de una velada que combinó innovación estética y sofisticación. Su aporte fue determinante para que la avant premiere de El diablo viste a la moda 2 se integrara al evento, enlazando el estilo local con el sello internacional de 20th Century Studios y la plataforma de Disney.
La cita marcó un avance significativo en la intención de instalar a Buenos Aires como un polo donde convergen moda y cultura a nivel global, con la participación de invitados extranjeros y un público que acompañó con aplausos cada instancia.
Para Costantini, la experiencia fue más allá de lo convencional. “Es una gala que está revolucionando el espíritu del Malba desde que llegó el primer zapato”, había señalado previamente con entusiasmo.
“Cada uno está viviendo un momento único, algo que merecía la Argentina. Se preocupan por los looks, por qué van a llevar, por cómo van a participar. Es una experiencia que trasciende la moda y se convierte en celebración”, había destacado la filántropa.
Los asistentes tuvieron un papel protagónico al lucir zapatos rojos y vestuarios pensados especialmente para la ocasión, sumando su impronta personal y convirtiendo la gala en una experiencia colectiva.
Juana Viale acorde a la película eligió un vestido negro y rojo.
De acuerdo con Elina Costantini, la iniciativa surgió con el objetivo de proyectar el diseño argentino hacia el mundo, potenciando a sus creadores en nuevos escenarios. La gala fue concebida como “una forma de sentir el arte en todas sus expresiones”, invitando a entender la moda como un idioma global que se conecta con la música, el cine y la literatura.
En relación con sus looks, Juana Viale describió su elección como “propio y personal”, subrayando la identidad que imprime en cada presentación.
Juli Poggio en un increíble diseño de Vero de la Canal.
A su vez, Stephie Demner explicó los criterios de su outfit: “Tenía que ser un vestido como elegante, pero a la vez imponente. Y queríamos algo también clásico, así que el vestido de Camila Romano fue perfecto”.
La génesis de una gala multidisciplinaria
La cita terminó de afianzar un modelo de gala que integra distintas expresiones en un mismo relato actual, donde la originalidad y la inventiva se hicieron presentes en cada aspecto.
Para Elina Costantini, la meta fue contundente: “El objetivo es que el mundo nos mire”. Su impulso y mirada estratégica contribuyeron a ubicar a Buenos Aires como un polo cultural con proyección internacional, capaz de atraer interés global y, al mismo tiempo, reforzar su identidad propia en contacto con otras escenas.
Cande Ruggeri en total Black.
En esa línea, la Semana de Alta Costura Argentina apuntó a crear propuestas que conecten la moda con múltiples disciplinas, en interacción con el ámbito cultural y cinematográfico local, evidenciando el cruce entre una producción extranjera y el diseño de autor argentino en una noche atravesada por la creatividad.
Buenos Aires quedó ubicada en un punto de convergencia entre su identidad propia y su proyección hacia el exterior, reafirmando que la moda puede expresarse como arte, mensaje y vivencia.
La ceremonia congregó a figuras relevantes del diseño, las artes y el sector audiovisual, convocadas para celebrar la creatividad en múltiples lenguajes y abrir nuevas posibilidades. Bajo la conducción de Elina Costantini, la velada se afianzó como un espacio donde confluyeron talento, vanguardia y mirada global.
Marta Fort en un vestido rojo acorde a la temática de la película.
Uno de los instantes más aguardados fue la exhibición anticipada de El diablo viste a la moda 2. El lanzamiento de esta continuación funcionó como marco ideal para la Gala Couture, resaltando el vínculo entre la industria fashion y el cine.
Desde The Walt Disney Company Latinoamérica, su presidente Martín Iraola destacó la propuesta: “La Gala Couture es una muestra concreta de la intersección virtuosa entre el cine, la moda y la cultura, y esperamos seguir ampliando esta colaboración en el futuro”.
La articulación entre la Semana de Alta Costura Argentina y Disney tomó forma a partir del trabajo compartido entre Martín Iraola y Elina Costantini, quien explicó: “La idea de fusionar la Semana de la Alta Costura con Disney fue una creación de Martín Iraola y mía. Nos unimos para dar vida a esta gala junto con el equipo de Disney, que es extraordinario y quiero agradecerle. Este encuentro se repetirá año tras año”.
Gino Bogani con Elina Costantini.
La Gala Couture terminó de afirmarse como un nexo entre el diseño argentino y la industria audiovisual global, generando nuevas posibilidades para el desarrollo creativo local.
Costantini también subrayó el valor de estas iniciativas para proyectar el diseño nacional más allá del país: “Este tipo de iniciativas nos permite proyectar la moda argentina en un contexto internacional”. Su conducción aportó una visión amplia y estratégica, ubicando a Buenos Aires y a la escena local en el foco del mundo.
El avance oficial anunció que el estreno mundial será el 30 de abril de 2026 y dejó ver una estrategia pensada para posicionar al film como un fenómeno presente en múltiples plataformas.
Barby Franco y Claudio Cosano.
Lady Gaga, quien creó y registró el tema original “Runway” durante su gira Mayhem Ball en 2025, también se incorporó al reparto con un papel central, sumando una dimensión musical de proyección internacional a la propuesta.
La secuela volvió a reunir a Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt y Stanley Tucci en sus personajes más recordados, al tiempo que incorporó a Kenneth Branagh, Simone Ashley, Lucy Liu y Patrick Brammall.
Con dirección de David Frankel y guion de Aline Brosh McKenna, el proyecto se posicionó como uno de los lanzamientos más aguardados del año, luego del impacto de la película original, que superó los 326 millones de dólares en taquilla y dio lugar a desarrollos derivados centrados en sus personajes.
La historia volvió a situar a Miranda Priestly al frente de la revista Runway, ahora atravesada por la crisis del papel y el avance del entorno digital. En ese contexto, el conflicto central se profundiza en su choque con el personaje interpretado por Emily Blunt, una ejecutiva de un grupo de lujo cuyos ingresos publicitarios resultan decisivos para sostener la publicación.
El libreto, desarrollado por David Frankel y Aline Brosh McKenna, se adentra en las fricciones que genera la transformación tecnológica y los cambios en el consumo de moda. Desde la producción señalaron que el film analiza “de qué manera la necesidad de adaptarse a un escenario dominado por lo digital y la velocidad de la industria inciden en los negocios”, planteando interrogantes sobre el porvenir del sector y la capacidad de reinvención de sus protagonistas.
La nueva entrega también incorporó variaciones respecto al libro de Lauren Weisberger y a la versión cinematográfica de 2006, enfocando el eje narrativo en la reconfiguración de la industria y en cómo la franquicia aprovecha la nostalgia del público. La propuesta pone el foco en los retos y posibilidades que trae la era digital, revitalizando la saga para atraer a nuevas generaciones.
El diseño de vestuario volvió a ocupar un rol central, tanto dentro del relato como en la estrategia de difusión. Con la dirección de Molly Rogers —encargada de definir el estilo de Miranda en la escena de la MET Gala—, la estética se consolidó como una marca distintiva que superó los límites de la pantalla y potenció la campaña de promoción.
Mariano Martínez y su pareja, Melina.
El trabajo conjunto con personalidades de proyección internacional fortaleció la intención de un lanzamiento en múltiples plataformas, en el que la moda y el lenguaje audiovisual se fusionaron para expandir el alcance global del estreno.
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