La etapa decisiva del casting resultó especialmente exigente. La selección se extendió a lo largo de dos jornadas enteras, desde primeras horas de la mañana hasta la tarde. Valentina Ferrani, que se encontraba trabajando durante el primer día, pudo presentarse recién en la segunda jornada, incorporándose a una larga fila de postulantes llegados desde distintos países.
Valentina Ferrari tiene 27 años, es modelo y actriz, y es oriunda de Oberá, Misiones.
“Se estima que los directores de casting vieron a más de 500 chicas para seleccionar solo a ochenta, entre las cuales quedé yo”, apuntó.
Durante la audición, a Valentina Ferrani le solicitaron realizar dos pasadas de pasarela completamente contrastantes. “Una fue con técnica, donde tenía que moverme como si fuera ‘maniquí con vida’, con paso determinado y rostro serio. Mientras que en la otra pasada la indicación fue ‘hacé lo que quieras, pero más sonriente’”, explicó la joven de 27 años.
En esa segunda instancia fue donde Valentina, que estudia actuación desde hace casi cinco años, decidió apostar fuerte. “Dije: ‘Este es mi momento’. Me puse en personaje y busqué transmitir la sensación de ser la mujer más empoderada y fuerte del mundo. Salí del registro de modelo seria y simplemente fui yo”, recordó.
La argentina fue una de las cuatro modelos de pasarela que obtuvo un primer plano.
El “sí” más esperado y el inicio del rodaje
Después de la audición, se abrió un período de silencio total que se extendió durante un mes. Valentina Ferrani, habituada a la incertidumbre propia del mundo de la moda y el cine, optó por no insistir ni consultar para evitar aumentar la ansiedad. La confirmación llegó recién una semana antes del inicio del rodaje, mientras ella se encontraba trabajando en una campaña para Armani. “Cuando mi agente me dio la noticia quedé en shock”, relató.
La filmación se llevó a cabo a lo largo de dos jornadas en la histórica Pinacoteca de Brera, uno de los espacios artísticos más importantes de Italia, reconocido por su valiosa colección de pintura. Las jornadas de trabajo arrancaban a las 9 de la mañana y se extendían hasta las 2 de la madrugada, en medio del frío del otoño europeo y largas horas de rodaje con tacos altos.
Hasta ese lugar se trasladaron la actriz Meryl Streep (Miranda Priestly) y el actor Stanley Tucci (Nigel) para rodar la escena del desfile de Dolce & Gabbana correspondiente a la colección Primavera/Verano 2026, en el contexto de la Fashion Week de Milán.
Valentina creció en el seno de una familia trabajadora.
Para la producción, Valentina Ferrani llevó un estilismo fiel a la esencia clásica de Dolce & Gabbana: labios en rojo intenso, delineado bien definido y un rodete ajustado acompañado por la tradicional flor roja característica de la firma. Además, desfiló con un conjunto compuesto por falda, top y saco en tonos verdes con estampas florales, completamente adornado con incrustaciones de cristales Swarovski de gran peso visual.
“El look se completó con collar rígido que iba de la nuez a la clavícula y con extensiones de cabello para que pudieran hacerme el recogido”, puntualizó la modelo.
Rodaje, sorpresas y el momento inolvidable en pantalla
En medio de largas jornadas de filmación, la actriz vivió un instante que difícilmente olvide: el momento en que supo quién interpretaría la canción en la escena del desfile. “Durante los ensayos, una persona hacía el playback, pero la verdadera estrella se mantuvo oculta hasta el momento de grabar. No sabíamos nada de la participación de Lady Gaga hasta que apareció en el escenario. Cuando empezó a cantar y nosotras a desfilar, fue una locura”, contó.
Aunque formaba parte de un grupo de unas ochenta modelos en el set, el corte final del film le otorgó a la argentina un destaque especial. Valentina Ferrani es una de las apenas cuatro modelos que lograron aparecer en primer plano durante la escena del desfile.
“Me enteré el día de la premiere en Milán. Estaba sentada con mi pareja, muy rígida y tensa mirando la pantalla. Cuando de pronto apareció mi rostro. Él gritó de emoción y todos se dieron vuelta a mirarnos. Fue impresionante”, relató con orgullo.
Para Valentina Ferrani, esos pocos segundos frente a cámara condensan ocho años de trabajo constante y más de treinta horas de rodaje. “Muchos piensan que los modelos somos superseguros, pero somos las personas más inseguras del planeta. Por eso, este reconocimiento, ser elegida entre tantas, es un mimo al alma y un impulso enorme para mi carrera como actriz”, expresó.
Valentina posa orgullosa detrás del cartel de la película, en el estreno en Milán.
Pasado, presente y futuro: todo apunta a Hollywood
Valentina Ferrani se crió en una familia de perfil trabajador: hija de un chofer de colectivos y de una empleada del sector público, creció en un entorno donde el esfuerzo cotidiano y el acompañamiento familiar fueron pilares centrales en la construcción de su personalidad.
Su recorrido educativo fue posible gracias a una red de contención familiar que incluso cruzó fronteras. Con el apoyo de sus tíos que viven en Noruega, accedió a una formación bilingüe de alto nivel y comenzó a acercarse al teatro desde muy chica, participando en talleres artísticos a partir de los ocho años.
Aunque atravesó situaciones difíciles como el bullying en su etapa adolescente, Valentina Ferrani logró convertir esas inseguridades en una fuerte presencia sobre el escenario.
Hoy, Valentina reparte su tiempo entre campañas para marcas de lujo como Armani, Bvlgari, Paul & Shark y Elizabeth Frances, y su formación actoral.
Luego de cursar por un tiempo la carrera de Comunicación en Buenos Aires, optó por enfocarse en su desarrollo profesional a nivel internacional y se instaló en Milán. Allí afianzó su trayectoria en agencias europeas y profundizó su manejo de distintos idiomas, como italiano, inglés y portugués.
Valentina Ferrani se describe a sí misma como una “buscadora de aventuras” y como su propia marca. Vive en Italia, aunque mantiene un fuerte vínculo con Misiones, donde conserva tradiciones como el mate y la chipa. A futuro, imagina su carrera en Estados Unidos, con la meta de formarse en el Actors Studio. Con una mirada espiritual y una actitud firme, sostiene una idea que guía su camino: “seguir capacitándose es clave” para sostener y potenciar el éxito.
En la actualidad, Valentina Ferrani alterna su agenda entre trabajos para firmas de alta gama como Armani, Bvlgari, Paul & Shark y Elizabeth Frances, y su preparación en actuación. En los últimos meses, completó además un taller de acento neutro con un coach de Buenos Aires, con el objetivo de ampliar sus oportunidades en el exterior.
Si bien en breve tendrá su estreno en Netflix con la segunda temporada de la serie The Gentlemen, dirigida por Guy Ritchie, mantiene una actitud equilibrada y disfruta del presente, impulsado especialmente por su participación en el cine.
Mientras su familia en Oberá se alista para ver el estreno de la película este jueves en el cine de la ciudad, Valentina Ferrani ya piensa en lo que viene, con la posibilidad de radicarse en Estados Unidos, aunque admite que Italia sigue siendo su lugar de mayor comodidad.
“No me esperaba esta repercusión mediática en Argentina, pero me llena de orgullo. No es solo por la película, sino por contar que detrás de ese primer plano hay un proceso, mucho sacrificio y una misionera que nunca se olvidó de dónde viene”, cerró la joven que, por unos instantes, logró captar la atención de Miranda Priestly —y del público en todo el mundo.
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