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17 de septiembre de 2026 - 11:26
Espectáculos.

Sol Abraham, de su primera experiencia en Gran Hermano a la consagración 15 años después

La joven tucumana volvió al reality con una nueva imagen y, 15 años después, completó su historia al consagrarse campeona.

Redacción de TodoJujuy
Por  Redacción de TodoJujuy

Sol Abraham se quedó con el título de Gran Hermano Generación Dorada, 15 años después de su primera experiencia dentro de la casa. La tucumana alcanzó el 51,8% de los votos en una final que superó los 30 millones de participaciones y, como premio, recibió $70 millones junto con una vivienda prefabricada.

La definición se produjo luego de 174 días de convivencia, dentro de un reality que se extendió durante 205 jornadas, y enfrentó a dos participantes que tuvieron experiencias muy diferentes a lo largo del programa.

Finalmente, Abraham se impuso sobre la humorista Yipio, quien reunió el 48,2% de los votos. Aunque la diferencia entre ambas fue reducida, resultó suficiente para que la tucumana se consagrara, levantara el trofeo y se convirtiera en la última jugadora en abandonar la competencia.

La emoción de Sol Abraham tras consagrarse campeona

Entre lágrimas y todavía con la emoción a flor de piel, la campeona festejó su triunfo ante las cámaras antes de despedirse definitivamente de la casa. “¡Jaque mate!”, exclamó apenas supo que había ganado, en una referencia directa al concepto que marcó el desenlace de la competencia.

Después, dedicó unas palabras de agradecimiento al público y al equipo del programa por haberle dado la posibilidad de regresar al reality. “Gracias por recibirme en tu casa y por permitirme ver ese ojo y saber que estaba en el lugar correcto, jugando al mejor ajedrez de toda mi vida”, manifestó antes de salir por última vez del lugar.

Finalmente, luego de escuchar el mensaje de despedida de la voz de Gran Hermano, Abraham apagó las luces y puso punto final a una edición en la que tuvo un papel central hasta el último momento.

El desenlace también representó un momento destacado en la historia del reality: tuvieron que pasar 19 años desde el triunfo de Marianela Mirra, también oriunda de Tucumán, para que otra mujer volviera a consagrarse campeona de Gran Hermano. Mirra había ganado la edición de 2007 y, en esta oportunidad, Abraham logró imponerse tras superar a otros 42 participantes y quedarse con el máximo premio de la temporada.

La consagración también significó una suerte de revancha personal. Sol —aunque se trataba de otra participante con el mismo nombre— ya había pasado por la casa de Gran Hermano Argentina en la edición de 2011, cuando permaneció 126 días en aislamiento. En aquella oportunidad logró avanzar hasta las instancias decisivas, pero no alcanzó la definición, que terminó con Cristian U. como ganador. Años después, su regreso al reality le permitió cerrar una historia que había quedado pendiente.

Sin embargo, su aparición en Gran Hermano Generación Dorada sorprendió a los seguidores que recuerdan las primeras temporadas del programa. En 2011 había ingresado al reality como Solange Gómez, con 22 años, y su aspecto de aquella época quedó ligado a su paso por la casa. Para su regreso, lo hizo a los 37 años, con el cabello rubio y una apariencia renovada, además de solicitar que durante esta edición la identificaran simplemente como Sol.

La transformación que marcó su regreso a Gran Hermano

Desde su llegada al reality, su transformación, tanto en lo físico como en lo personal, despertó comentarios y se convirtió en uno de los aspectos que más llamó la atención. En las redes sociales comenzaron a circular comparaciones entre fotografías de su primera participación y su regreso, mientras que dentro de la casa algunos concursantes manifestaron su asombro al descubrir que ya había formado parte del programa.

La participante tucumana tampoco dejó de mencionar los cambios que atravesó con el paso del tiempo. Durante su presentación definió esta nueva etapa como una versión “recargada” y “mejorada”, en referencia a los años que transcurrieron desde su primera experiencia en el encierro. Incluso, el hecho de presentarse utilizando su nombre completo marcó cierta separación con aquella joven que había ingresado al reality en 2011.

El cambio de apariencia fue acompañado por un recorrido profesional y personal que atravesó la televisión, distintos proyectos laborales y modificaciones en su vida privada. Al regresar al reality, Sol ya conocía de primera mano las reglas del juego, las exigencias de compartir el encierro y el nivel de exposición que se genera después de cada gala.

Luego de abandonar la edición de 2011, Abraham supo capitalizar la popularidad que había conseguido gracias al programa. A los 21 años dio sus primeros pasos como modelo, formó parte de diferentes producciones vinculadas a la moda y llegó a protagonizar portadas de revistas de alcance nacional.

Su recorrido por la televisión y los proyectos fuera del reality

Con el tiempo, su carrera dentro de los medios siguió creciendo y sumó nuevas experiencias. Trabajó en Canal 9 Argentina y MTV Latinoamérica, además de estar al frente de programas como En estéreo y Fuera de eje, este último emitido por Fox Sports. Su trayectoria frente a las cámaras estuvo vinculada principalmente con el entretenimiento, la cultura pop y el ámbito deportivo.

Paralelamente, Abraham desarrolló iniciativas fuera de la televisión. Creó una marca de indumentaria para niños y estuvo al frente de la producción del podcast El Casting, un espacio en el que entrevistó a distintas figuras del espectáculo y recorrió junto a ellas momentos de sus vidas y sus respectivas carreras.

Su vínculo con los medios atravesó distintas etapas. Hubo momentos en los que mantuvo una fuerte exposición pública y otros en los que eligió mantenerse alejada de los reflectores, dedicándose principalmente a su familia y a sus propios proyectos. Ese recorrido, marcado por períodos de mayor y menor presencia mediática, también fue parte del camino que finalmente la llevó de regreso al reality.

La familia, la maternidad y una etapa alejada de las cámaras

En 2015 contrajo matrimonio con el productor Marcelo Da Corte y, dos años más tarde, nació su hija Delfina. Con la llegada de la maternidad, Solange decidió tomar distancia de la televisión durante un período para priorizar su vida familiar, la crianza de su hija y el desarrollo de sus emprendimientos personales.

El vínculo llegó a su fin en 2023, y la ruptura volvió a colocar a la participante bajo la mirada pública. La atención se incrementó cuando Da Corte inició una relación con Lautaro Marchesini, quien anteriormente había trabajado como entrenador personal de Abraham. Tiempo después, ambos formalizaron su vínculo con una ceremonia de casamiento en Carmelo, Uruguay.

Durante ese período, la participante mantuvo su vida alejada de los estudios de televisión y de la exposición constante que implican las galas. Su vuelta a Gran Hermano mostró una etapa diferente de su recorrido, ahora como madre, emprendedora y conductora, al regresar al espacio que años atrás la había llevado a la popularidad, aunque esta vez con una experiencia acumulada y un objetivo definido.

Quince años después, la revancha que terminó en consagración

Durante su primera participación, en 2011, permaneció 126 días en el reality, convirtiéndose en la mujer que más tiempo logró mantenerse dentro de la casa en aquella edición. Sin embargo, ese recorrido no le permitió acceder a la instancia decisiva. Quince años más tarde, volvió al programa con aquella experiencia todavía presente y una meta definida desde el comienzo: alcanzar la final.

El triunfo significó completar una historia que había quedado inconclusa. Detrás de la consagración quedaron años de cambios en su apariencia, una trayectoria profesional construida lejos del reality, la llegada de la maternidad, una separación y, finalmente, la posibilidad de volver a ingresar a la casa donde había dado sus primeros pasos ante las cámaras.

Cuando finalmente apagó la luz, Abraham puso punto final a 174 días de encierro y se consagró campeona de Gran Hermano: Generación Dorada. El desenlace llegó después de 15 años de recorrido, un camino que terminó preparándola, quizás sin que ella misma lo supiera, para volver a intentarlo y quedarse con la victoria.

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