Del mismo modo, durante su exposición, agregó que entre los archivos se encontraron fotografías de nenes involucrados en actos de zoofilia. Además, reveló una información que hasta ese momento no había trascendido: “Se halló un mensaje en la PC de Germán Kiczka que rezaba ‘no te vuelvas a acercar a mi hija, te perdono, pero no te vuelvas acercar a mi hija porque te denuncio’. Lamentablemente, esa persona falleció”.
Este miércoles se conocerá el veredicto en contra de Germán Kiczka, exdiputado de Misiones.
Registros audiovisuales
En la audiencia se proyectaron registros audiovisuales donde aparecían menores de edad, contenido que fue reservado exclusivamente para la evaluación de los magistrados. Adicionalmente, Glinka requirió que se abra una causa contra el padre de los acusados, Leonardo Kiczka, por la posible comisión de falso testimonio, debido a una aparente contradicción en sus declaraciones.
También instó a que se inicie una investigación sobre el legislador Puerta por su eventual implicación en un hecho delictivo. “No podemos aceptar que el diputado Pedro Puerta presente un escrito y no venga a declarar presencialmente”, añadió.
Tras la presentación del Ministerio Público, intervino la defensa de los hermanos Kiczka. En lo que respecta a Sebastián, los letrados Eduardo Paredes y María Laura Alvarenga argumentaron, en un primer momento, que la acusación relacionada con el delito de abuso sexual “es inadmisible" y “debe ser rechazada”.
Los hermanos Kiczka solicitaron ampliar su indagatoria.
En ese sentido, los defensores subrayaron que la causa no se inició a raíz de una denuncia formal, sino a partir de la declaración de una joven de 15 años, en la cual —según señalaron— no se reflejaron consecuencias psíquicas. A esto, Paredes añadió que en ningún momento se precisó una fecha concreta para el supuesto episodio de abuso sexual, lo que, a su entender, imposibilita determinar si su defendido fue o no responsable de dicha conducta. “La circunstancia de tiempo genera una gran indeterminación en la acusación”, señaló Alvarenga.
Respecto a los cargos relacionados con la posesión y difusión de contenidos de explotación sexual infantil, los abogados que representan a Sebastián argumentaron que, aunque su defendido admitió haber cometido el hecho, desconocía que esa conducta constituía un delito. Paredes explicó que el hermano del exlegislador consumía medicamentos psiquiátricos debido a un cuadro de ansiedad, lo cual —según indicó— estaría estrechamente vinculado a un comportamiento impulsivo o compulsivo que lo llevó a visualizar ese tipo de material.
Los hermanos Kiczka estuvieron prófugos durante varios días antes de ser detenidos.
Por tal razón, la defensa solicitó que se contemple la figura jurídica del error de prohibición, la cual se aplica cuando el autor del hecho desconoce que su conducta está penada por la ley. Asimismo, pidieron la implementación de una medida de resguardo, argumentando que Sebastián podría presentar un trastorno que requiere ser evaluado médicamente.
El juicio
El proceso judicial se puso en marcha el lunes 31 de marzo, aunque únicamente una parte de las sesiones fue abierta al público. Esta decisión fue adoptada por el Tribunal Penal N°1, dada la seriedad del caso y con el fin de resguardar la integridad de las víctimas, especialmente considerando que algunos de los menores afectados no superan los 13 años de edad.
Durante las audiencias celebradas los días 1, 3, 4, 7, 8, 9, 10, 11, 14 y 15 de abril, se exhibieron los elementos probatorios contra los imputados y se escucharon las declaraciones de más de 60 personas convocadas a testificar.
Los hermanos Germán y Sebastián Kiczka son juzgados por los delitos de tenencia y facilitación de material de abuso sexual de menores.
Durante la segunda jornada del juicio, Germán Kiczka tomó la palabra y negó haber cometido los delitos que se le atribuyen. En su intervención, sostuvo que todo el proceso judicial responde a una “persecución política”, consecuencia de su rechazo a las iniciativas impulsadas por el gobierno de turno en Misiones. Asimismo, el exlegislador reconoció haber accedido y descargado contenido pornográfico en internet, aunque aclaró que en ningún caso se trataba de materiales con menores de 13 años.
Sebastián, por su parte, reiteró la misma versión que había dado durante su declaración inicial, asegurando que jamás mantuvo ningún vínculo con una joven y que no huyó en ningún momento. En su relato, también reconoció su responsabilidad en cuanto a la acusación de posesión de material de abuso sexual infantil, justificando la descarga de las imágenes y videos por una “enfermedad o compulsión psicológica” que padece.
El fiscal explicó que se hallaron “material con bebés y niños con perros”, sin ofrecer mayores especificaciones, y agregó que la dirección IP que dio inicio a la pesquisa en Misiones “reveló que la persona que estaba detrás de uno de los ordenadores era un diputado que estaba en funciones”.
Este lunes, los hermanos Kiczka pidieron ampliar su declaración, aunque se negaron a contestar preguntas. En particular, el exlegislador solicitó hacerlo para “aclarar un par de cuestiones” sobre los testimonios de su prima y su esposa.
Pidieron 15 años de cárcel para el exdiputado misionero Germán Kiczka.
“Yo estaba seguro de que me plantaron un pendrive porque sabía que no tenía uno en mi casa. Ahí me empecé a preocupar”, dijo el exlegislador. Sobre el dispositivo, aseguró que lo utilizaba para bajar apuntes, ya que estudiaba a distancia en ese momento. Además, indicó que su hermano Sebastián le dijo que “lo usó, lo llevó a mi casa y lo llevó de vuelta a su vivienda”, pero que “evidentemente no fue así”.
Germán Kiczka negó su implicación en un supuesto grupo de Telegram donde se distribuían imágenes de menores. “Esos son grupos de gente desconocida donde yo jamás escribí, pregunté ni participé de ninguna manera”, sostuvo. En otro momento, el exlegislador se refirió al canal de YouTube "El show de magia con el Tío Germán", donde compartió varios videos entre mayo y agosto de 2020, dirigidos a una audiencia infantil.
Durante los alegatos, los fiscales presentaron como prueba las computadoras que contenían material de abuso sexual de menores.
“Esa situación se generó porque un día se me ocurrió grabar un truco de magia para mi sobrina. Después se sumaron mi hermano Agustín, mis padres y finalmente, Sebastián. Se convirtió en una actividad que hacíamos los domingos en familia”, declaró Germán. Y sumó: “Me dolió muchísimo que esa actividad se haya tergiversado para mostrar algo tan perverso”.
En el caso de Sebastián Kiczka, el imputado optó por no contestar las preguntas. En cambio, argumentó que “no sabía que ver ese tipo de videos era ilegal”. “Para mí eso está en Internet, al alcance, y no vi ningún problema”, agregó.
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