El significado estructural del ciclo ritual en el mundo andino está relacionado con fases ecológicos- religiosas. El carnaval en los Andes es un ritual milenario que fue introducido en América por la colonización española, donde se produjo un sincretismo con otras festividades como los ritos a la tierra y a la Pachamama.

En general, al nombrar el carnaval andino se evocan las imágenes del carnaval de Oruro, Bolivia declarado festividad Patrimonio de la UNESCO

En toda la provincia de Jujuy el diablo se desentierra y entierra en un mojón, un muñeco hecho de tela y algodón con el que se da apertura al carnaval grande. El ritual dura una semana, hasta quese vuelve a enterrar al diablo para el año siguiente.

El carnaval en la Quebrada de Humahuaca en la Provincia de Jujuy, un valle recorrido por ríos, limitado por montañas rocosas a una altura entre 2200 y 2800 m snm. Es una zona árida con lluvias en verano, es una de los lugares donde la gente se congrega para festejar y divertirse con la música de las comparsas quienes tocan instrumentos y bailan.

En el área andina Argentina el carnaval coincide con el fin de la época de lluvias y el comienzo de las cosechas, por lo cual en época de carnavales se agradece a la tierra, se realizan ofrendas y pedidos a la Pachamama en los mojones (montículos de piedras), se agradece la maduración de los frutos, se celebra la fertilidad y la abundancia.

No solo es la aparición de un rito, sino también la creación de un espacio y tiempo diferente a través de una radicalización de opuestos que impregna el aire de las apacibles calles de Tilcara, ubicada a 84 kilometro de San Salvador de Jujuy. La oposición entre la dureza del trabajo a la diversión, el aislamiento del hombre de la quebrada al encuentro colectivo a través de la participación de las comparsas, la escasez de la siembra a la abundancia de los frutos, la relación con los dioses, las fuerzas humanas y no humanas.

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En el mes de febrero junto con el carnaval, llega el aroma a albahaca que se extiende por toda la Provincia de Jujuy, tanto en las poblaciones de la Quebrada, como la Puna y los Valles. Según las creencias las hojas de albahaca colocadas en la oreja izquierda indican que el hombre o la mujer está soltero/a y si las hojas se la ponen atrás de la oreja derecha está casado/a.

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En Jujuy 15 días antes del desentierro del diablo se realiza el jueves de compadre, día dedicado a los hombres. Los hombres de la zona, cantan las primeras coplas de carnaval y se reúnen a festejar. El jueves anterior al desentierro, se realiza el jueves de comadre, día dedicado a las mujeres. Las comadres son las mujeres que tienen lazos afectivos o de parentesco, cuando son madrinas de bautismo, con la madre y el padre del bautizado, lo mismo el compadre es el padrino de bautismo y ese lazo los une. Se encuentran ese día desde temprano, a primera hora de la tarde, para saludarse y renovar los vínculos que las unen. Este día funciona como preludio de carnaval.

Al son de las cajas, instrumento musical tipo tambor pero más pequeño, se escuchan las primeras coplas de las mujeres en las plazas principales de cada localidad, donde se homenajean a las comadres y compadres en diferentes lugares.

Las mujeres se desean buen carnaval y se invitan bebidas, chicha (bebida alcohólica fermentada hecha de maíz y de maní), alimentos durante toda la tarde del jueves, junto al polvo blanco o harina, ramos de albahaca, serpentina y papel picado.

El sábado se realiza el desentierro del diablo. Cada comparsa de la zona tiene sus propios sitios para desenterrar el carnaval. Las comparsas y el desentierro del diablo se realiza en general en los márgenes del pueblo en espacios cercanos a cerros o ríos, representando la transición entre lo domesticado y menos domesticado. En estos lugares transicionales es donde se instala simbólicamente la inversión de los mundos.

Las comparsas son las formas que se agrupan los participantes del carnaval en toda la provincia. Los disfraces más comunes son de diablo, brujas, pepinos (payaso). Cada comparsa es conocida por un nombre que no varía de año a año “Los caprichosos” “Los pocos pero locos “etc.

El mojón al igual que la apacheta, es el lugar ritual de encuentro con la deidad, donde se invoca a la Pachamama, desde donde surge el carnaval y el diablo.

Se venera a la Pachamama para que deje salir al carnaval y se le agradece los frutos y la abundancia de las cosechas, se pide por un buen año y por mucha alegría y diversión. El Mojón (montículo de piedra), representa el lugar donde está enterrado el diablo.

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Simulacro de la baja de los diablos

El lugar se riega con alcohol, se da de beber a la tierra, se entierran botellas, cigarrillos, se decora con serpentinas, guirnaldas, albahaca, flores y la planta del maíz como símbolo de fertilidad.

Los diablos descienden de los cerros, acompañados de los músicos con sus sikus, bailando y cantando al son del carnaval, donde se dirigen al mojón bailando alrededor y trayendo el diablito para esconderlo en el mojón.

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El diablo mayor levanta el muñeco del pozo como símbolo de desentierro y comienza el desenfreno del carnaval. A veces es el presidente de la comparsa, o el padrino del diablo es el que saca al muñeco del mojón lo levanta y lo muestra a todos sus seguidores.

A partir de este momento el carnaval ha llegado, se reparte chicha, se baila, con todos los presente y un espíritu de desenfreno y euforia compartida, tiñe la tranquilidad de los cerros.

Durante varios días las comparsas bailan por las calles, recibiendo invitaciones de los pobladores y familias del lugar, donde comparten bebidas, chicha, gaseosas, vino y cerveza, cantos y bailes junto al talco, papel picado, y serpentina. Como símbolo de aceptación del festejo, se entalcan la cara de blanco y se colocan una hoja de albahaca en la oreja.

Los fortines son otros espacios de festejos de carnaval.

Son grupos de personas que alquilan un salón, organizan la comida, el cotillón y actúan grupos de música y cobran una entrada a la medida de abono para pasar todos los días del carnaval en el mismo fortín y con el mismo grupo de personas.

El baile callejero entre invitación e invitación continuará durante todo el día, cada uno de los 8 días del carnaval. Solo estando “endiablado” es posible que se pueda seguir a la comparsa todo el día bailando y bebiendo en las calles de Tilcara para volver a salir al mediodía siguiente.

El carnaval en el mundo andino se vive como si se estuviera en otro mundo

El tiempo del Carnaval muestra una sucesión continua de manifestaciones en oposición con las normas sociales cotidianas.

El significado de blanquearse la cara, con harina o polvo simboliza entre otros significados , la representación de las almas, es como que los propios cuerpos se transforman sin ocultarse en significaciones profanas y sagradas del “mundo del revés”.

La figura del diablo del Carnaval parece haberse incorporado a principio de siglo. La figura del diablo carnavalero se saca del submundo, aunque no representa el mal absoluto, es más bien un diablo ambivalente.

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La carnavalizacion autorizada por la inversión simbólica de los mundos trastoca las normas que reglan el comportamiento en sociedad., donde los espacios sociales cotidianos son transformados y se construyen otras reglas.

El estar ebrio en el mundo cotidiano está condenado, en el carnaval estar ebrio es "necesario" para estar endiablado, un estado de conciencia necesario para conectarse con lo extraordinario.

Selección de carnavalitos de Los Tekis

Durante todo el sábado, domingo, lunes y martes (que son declarados días feriados del carnaval en Jujuy y Bolivia) continúan las comparsas, con sus diablos, compartiendo chicha, baile y diversión por las calles transformadas de Tilcara.

El miércoles de ceniza algunos concurren a misa a la iglesia del pueblo, donde la cruz de ceniza en la frente indica que el carnaval terminó, ya han “cruzado” al diablo, lo han alejado hasta el próximo carnaval. Algunos participantes continúan carnavaleando hasta el domingo de tentación cuando se entierra el carnaval y se quema al diablito.

Finalizada la última invitación del domingo, cada comparsa se traslada al mojón, casi llegando la noche, cantando y bailando, se va anticipando el final de la alegría.

El mojón vuelve a tener protagonismo, se lo saluda y se le pide permiso para iniciar el ritual de incorporación al mundo de todos los días y se procede a enterrar al diablito que bailó todos los días del carnaval.

Las personas participantes se desprenden de los restos de papel, talco y serpentina y lo sueltan sobre el mojón. Los oficiantes de las comparsas prenden fuego al muñeco del diablito y se produce el entierro del carnaval, si hay diablos disfrazados se sacan los disfraces y las máscaras.

La música se detiene y luego de un breve silencio, se escuchan gritos lastimeros y aullidos. La tristeza emerge como fin del carnaval a través de los sonidos de lamentos y llantos bajo el silencio de los cerros. Así el carnaval vuelve a la Pachamama, para retornar al año siguiente.

Hasta el otro carnaval - Los Tekis

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