Hoy quisiera que podamos reflexionar sobre un tema importante a nivel social, pero más importante aún para la persona que lo padece… la Adicción.
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SUSCRIBITEHoy quisiera que podamos reflexionar sobre un tema importante a nivel social, pero más importante aún para la persona que lo padece… la Adicción.
Jean Kilbourne dice “La adicción comienza con la esperanza de que algo allá afuera pueda llenar de inmediato el vacío del interior”. Y debo afirmarles que en esta frase hay mucha razón.
Antes que nada, sepamos que no todas las personas desarrollarán adicción, algunas cuentan con factores genéticos, biológicos y psicosociales que las predisponen a ello, y por eso es importante que detallemos de lo que se trata.
Primero definamos a la Adicción como lo que es, una enfermedad crónica, que afecta múltiples áreas de nuestra vida, como la personal, familiar, social, laboral y académica. El comienzo en el consumo siempre se produce de manera voluntaria, por ejemplo, en los adolescentes se presenta un consumo recreativo. Ellos, los más vulnerables, se acercan a estas sustancias químicas con la intención de encontrar momentos donde puedan sentirse bien o dejar de sentirse mal, porque muchas veces están pasando situaciones difíciles y no encuentran contención, ni consuelo y se autoengañan pensando que, al probar un poco estas sustancias, lograrán el objetivo deseado y no perderán el control, afirmándose a sí mismo que es algo pasajero.
Pero lamento afirmarles que una vez que comienzan, difícilmente puedan evitar detenerse frente al consumo. Muchos estarán pensando en esas personas que alguna vez probaron algo, pero sí pudieron controlarlo y dejar. Esto es así porque en esos casos las predisposiciones que les mencionaba antes no están, y esas personas cuentan con los recursos necesarios para dominar la situación a la que estuvieron expuestos.
Ahora bien ¿qué pasa con los que sí tienen factores que propician el consumo? Principalmente sucede que ese comportamiento se repite, porque mi cerebro, el encargado de recibir y procesar la sustancia química, libera espontáneamente sensaciones placenteras y relajantes que provocan un bienestar general rápido, haciendo que uno siempre quiera repetirlo y ¿quién no quisiera sentirse bien y todo el tiempo? Ahora ustedes podrán decir que todas las personas desarrollamos actividades o ingerimos alimentos, que nos proveen sensaciones de bienestar, pero nuevamente debo corregir esta afirmación, determinándoles que las drogas producen efectos inmediatos y mayores resultados, que la hacen más deseables y precisamente adictivas por su rapidez y efectividad.
Pero para tratarse de Adicción, es necesario que la conducta de consumo sea repetitiva, la frecuencia vaya en aumento hasta provocar la falta de control, donde la persona no puede dejar de buscar y consumir esa sustancia, perdiendo el control completo de varios aspectos de su vida y de su funcionamiento en general. Y justo en este momento, donde se experimenta ese sentimiento de que todo está perdido, ahí es donde esa persona va a necesitar del apoyo de otro u otros, que acompañarán y serán acompañados por un equipo interdisciplinario, en lo posible formado y capacitado en la temática, para iniciar el tratamiento de esa persona.
Ahora… un aporte desde la mirada psicológica para que dejemos de condenar la conducta adictiva y comencemos a pensar cómo está vinculada a las emociones de una persona. Todos actuamos en base a lo que sentimos y cómo nuestro cuerpo reacciona por ello. Si siento miedo, puedo esconderme o puedo salir a ver qué pasa. Cada persona aprenderá a responder de acuerdo a lo que siente y cómo lo siente, y a cómo le enseñaron a procesarlo. A veces las respuestas no suelen ser las más adecuadas, pero se cuenta con alguien que nos enseña a responder de buena manera. En otras oportunidades no tenemos quién nos enseñe y la respuesta aprendida no es la indicada y hasta puede ponernos en riesgo.
Justamente en el consumo pasa esto, no aprendí a resolver o enfrentar mis emociones, se hace difícil implementar una respuesta adecuada frente a lo que sucede internamente, y por el temor a lo que está ocurriendo, mi recurso más rápido es buscar el alivio inmediato en las sustancias que me hacen alcanzar el bienestar general. Y así aparece ese circuito repetitivo de esa conducta que se va haciendo costumbre, donde voy dejando de enfrentar las emociones y buscando el alivio inmediato. En este proceso es donde llega un momento en que la persona consume por estar feliz, consume por estar aburrido, se entristece y consume, etc. Y finalmente se consume no sólo para estar bien, sino también para dejar de estar mal, llegando a tocar fondo porque ya ha desarrollado la adicción.
Con esta reflexión, intento que pensemos como lo dice la frase citada, el vació no se llena, es importante comprender ¿porqué está o por qué siento eso? Posiblemente gestionando a tiempo lo que nos sucede evitaremos llegar tan lejos. Y abrir nuestras mentes a pensar que a veces el consumo como sucede en los adolescentes es un consumo problemático, no simplemente recreativo, y detectado a tiempo el resultado será diferente.
Berenice Ruesjas – Lic. en Psicología MP 330
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