La nueva y reciente fuga de Héctor Espinoza y Sergio Gabriel Tigua, dos presos que se habían fugado de la alcaidía de Infantería en San Pedro y que fueron recapturas tras un operativo en un aguantadero del asentamiento San Antonio, vuelve a poner en discusión las condiciones que tiene las comisarías para albergar a presuntos delincuentes.

El comisario Javier Chaile, sub jefe de la Brigada de San Pedro, confirmó que la superpoblación en las celdas es grave y que es un tema que ya tienen conocimiento desde la Secretaría de Seguridad y la jefatura de la Policía, y puso como ejemplo la seccional 9na de esa ciudad: “Tienen 31 detenidos en celdas y hay solo dos cuarteleros”, dijo.

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En otras hay 24 detenidos y solo dos guardiacárceles-dijo Chaile- es una población carcelaria muy abundante y el personal policial está capacitado para dar seguridad y no para hacer de guardiacárceles”, aseguró Chaile y agregó que “la problemática no es nueva y la situación nos supera”.

Los fugados fueron trasladados al Servicio Penitenciario N° 1, de San Salvador de Jujuy, mientras la fiscal que investiga el hecho, entendió que el personal que estaba de servicio podría tener un grado de participación, por lo que sería imputado por el delito de “facilitación a la evasión”.

Chaile dijo que los internos pasan varias horas en los patios, al no poder estar en las celdas un tiempo prolongado, por pedidos de las organizaciones de derechos humanos: “Lavan la ropa, la cuelgan y esto dificulta que los cuarteleros tengan una visión general del patio, lo que facilita este tipo de fugas”.

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Chaile dijo también que las críticas de la sociedad a los efectivos por las fugas existen, pero que muchos no conocen las condiciones en que trabajan: “El que resulta más perjudicado con las fugas es el policía, que sufre arresto, retención del sueldo de más del 50% y hasta pasa a disponibilidad”, detalló.

A raíz de este tipo de situaciones que se repitieron este año, personal del Servicio Penitenciario Provincial llevó durante un tiempo la vigilancia y custodia en las comisarías de Jujuy, algo que no duró mucho tiempo y por lo cual los policías volvieron a ser los responsables de los internos.

El jefe del Servicio Penitenciario, Víctor Morales, había asegurado tiempo atrás que la superpoblación en las distintas cárceles y comisarías de Jujuy es un problema: “En el penal del barrio Gorriti tenemos capacidad para 250 personas y hay más de 500 internos”, explicó, y subrayó que la situación es muy complicada en las comisarías. “Tenemos reuniones semanales para trasladar detenidos hacia los penales porque las seccionales no dan abasto”, agregó.

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