Al respecto, Luis Jacome comentó que “estamos muy tristes por lo que está pasando con la muerte de estos cóndores”, recordando luego: “tuvimos el caso Rinconada con 19, luego Mendoza con 34, ahora estos 23 en la Patagonia y sumando otros casos que hubo en Argentina, sumamos 90 cóndores muertos en un año”.

“El impacto es tremendo porque estas aves en sus grandes desplazamientos diarios, cruzan fronteras y pertenece a todo los países, no son nuestros únicamente, son de toda Sudamérica”.

¿Qué significan 90 cóndores?

Para la población de Sudamérica, estimamos que “hay unos 6.700 cóndores andinos y cuando decimos que murieron 90, es el 1,4% de la población. Parece poquito pero si lo ves en términos humanos, estaríamos hablando de 90 millones de personas muertas en un año”.

Entonces, -prosiguió Jacome- “se entiende la magnitud del problema que causó este daño irreparable”, agregando luego: “a nosotros nos llevó 30 años de trabajo ininterrumpido y esfuerzo, criar 65 cóndores y ahora nos matan 90”.

“Todo esto nos llama a reflexionar porque la muerte de estas aves es por agrotóxicos. El Senasa hizo un informe en donde dice que al menos 40 agrotóxicos se encuentran en la canasta familiar y esto quiere decir que cuando hacemos una ensalada, estamos consumiendo también agrotóxicos que se combinan y funcionan como un cóctel explosivo. Eso está comiendo el cóndor”, concluyó.

Agrotóxicos en la mesa

El 63 % de las frutas, verduras y hortalizas que se consumen contiene agrotóxicos, según información del SENASA, extraída bajo la presión de un amparo judicial interpuesto por “Naturaleza de Derechos”.

Los controles que conocemos fueron 1949, con 1219 casos positivos en donde se detectaron residuos de agrotóxicos en frutas, verduras y hortalizas. SENASA informó solamente insecticidas y fungicidas, los herbicidas, como glifosato, atrazina, paraquad y 2.4D, no fueron notificados y son los agrovenenos más utilizados en Argentina.

¿Qué cantidad de venenos tienen los alimentos?

Argentina utilizaba 335 millones de kilos de pesticidas de todos los tipos (alcanzan 400 millones en 2016) y que el 3 % de estos se aplicaban en cultivos de cítricos, 1 % en cultivos de frutas de pepitas, 1 % en cultivos de frutas carozo y 5 % en hortalizas (incluyendo papas).

Con toda esta información, podemos concluir que 33,9 millones de kilos de venenos se utilizan por año en los cultivos de frutas y hortalizas en Argentina y que las personas que tienen una dieta sana y equilibrada ingieren casi 1000 ugr por día de agrotóxicos con sus alimentos.

¿Son peligrosos para la salud humana?

Sin duda que sí; si bien son utilizados para matar principalmente insectos, la dinámica celular e intracelular de estos funciona de manera muy similar a la de los humanos, los mecanismos que codifican el desarrollo embriológico y reproductivo son compartidos entre insectos y animales (lo que nos incluye), incluso conocemos que el 60 % de los genes que regulan el funcionamiento de células y órganos de nuestro cuerpo está presente en el genoma de una mosca de la fruta o una chinche del tomate.

¿Qué podemos hacer para evitar los venenos?

Dejar de consumir frutas y verduras no es para nada recomendable, es más, debemos aumentar su consumo, pero tendríamos que familiarmente proveernos de proveedores seguros, orgánicos generalmente; de no ser esto posible lavar con mucha agua los vegetales es lo indicado, de ninguna manera optar por alimentos procesados o ultraprocesados industrialmente, porque la calidad de los mismo disminuye notablemente.

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