Florencia Romero es jujeña, periodista deportiva y una de las voces que hoy integra el equipo de ESPN. Su recorrido no responde a casualidades ni a contactos circunstanciales, sino a una decisión sostenida en el tiempo: dedicarse al periodismo deportivo y sostener ese sueño incluso cuando el camino parecía cuesta arriba. Nacida y criada en el barrio Kennedy, en San Salvador de Jujuy, su historia combina constancia, trabajo y una fuerte identidad con sus raíces.
“Siempre fui bastante inconsciente en el buen sentido. Si algo me parecía posible, iba para adelante”, contó en diálogo con Canal 4 de Jujuy. Esa forma de vivir la llevó a tomar decisiones importantes desde muy joven, como dejar su provincia para instalarse en Buenos Aires sin tener certezas, pero con un objetivo claro.
Fue entonces cuando decidió cambiar de rumbo y apostar por el periodismo deportivo. Sin contactos ni padrinazgos, se trasladó a Buenos Aires, donde primero vivió con familiares y luego se independizó. “No pensé demasiado lo que implicaba irme. Simplemente lo hice”, expresó.
Los primeros años estuvieron marcados por el esfuerzo diario. Florencia asistía a partidos del ascenso, a divisiones inferiores y a conferencias de prensa, muchas veces sin cámara ni micrófono. “Si no caminaba la cancha, no iba a llegar a ningún lado”, sostuvo.
Con el tiempo, fue armando su propio recorrido. “Un día conocí a una persona del ambiente que me pasó un número. Me dijo que le escribiera cuando lo necesitara. No lo hice enseguida porque sentía que todavía no estaba preparada”, recordó.
Tiempo después, armó un compilado con su trabajo, sumó experiencia y decidió enviar su material. “Mandé lo que hacía y mi currículum. Al principio no hubo respuesta. Después me llamaron para un casting en ESPN”, relató.
Su primera participación fue en transmisiones digitales. “Arranqué haciendo partidos para Facebook. El primero fue Vélez–Bragantino. De ahí todo empezó a fluir”, contó. Con el tiempo, su presencia se consolidó y comenzaron a asignarle más coberturas.
En un ambiente históricamente masculino, asegura que el enfoque fue clave. “El fútbol es muy machista, pero cuando dejás de poner la energía en eso y te enfocás en tu trabajo, las cosas empiezan a darse”.
A pesar de su crecimiento profesional, Florencia mantiene un fuerte vínculo con su origen. “En el barrio Kennedy teníamos un banquito donde nos juntábamos todos los días. Mis hermanos siguen ahí. Es mi lugar”, señaló. Ese arraigo también se refleja en el vínculo con su familia, a la que considera su principal sostén.
“Mi mamá es todo. Nos formó, nos marcó límites y nos dio libertad. Gracias a ella somos quienes somos”, expresó. Para la periodista, el camino recorrido tiene sentido porque estuvo acompañado de valores firmes y esfuerzo constante.
Hoy, Florencia Romero continúa creciendo en el periodismo deportivo, con la misma convicción con la que dio sus primeros pasos. “Siempre digo que hay que animarse. Mucha gente se baja en el camino. Yo no me bajé”, afirmó.