El jueves de comadres no figura como feriado nacional, pero sí como una tradición profundamente arraigada en la cultura popular. Cada año convoca a reuniones, música, comidas típicas y rituales que combinan herencias indígenas y prácticas criollas.
Más allá del festejo, la jornada tiene un fuerte valor simbólico. Representa el encuentro entre amigas, familiares y vecinas, con un protagonismo femenino que distingue a esta celebración de otras fechas del Carnaval.
El origen del jueves de comadres en el Carnaval
El origen del jueves de comadres se vincula con antiguas prácticas comunitarias del mundo andino. En esas sociedades, la figura de la comadre representaba un lazo de confianza, cuidado mutuo y acompañamiento cotidiano entre mujeres.
Con el paso del tiempo, esa relación simbólica se trasladó al calendario festivo. El jueves previo al Carnaval quedó reservado para que las mujeres se reúnan, compartan comida, bebida y música, y refuercen vínculos sociales.
En muchas localidades del norte, la fecha mantiene rasgos tradicionales como el uso de vestimenta colorida, la presencia de coplas y el consumo de platos regionales. Todo ocurre en un clima distendido y de celebración colectiva.
Jueves de Comadres 2025
Cómo se vive hoy el jueves de comadres
En la actualidad, el jueves de comadres se vive tanto en ámbitos privados como en espacios públicos. Casas, peñas, clubes y plazas se convierten en puntos de encuentro donde la música y el baile marcan el ritmo de la jornada.
Las reuniones suelen organizarse entre grupos de amigas o familiares. No existe un protocolo fijo, pero sí un elemento común: el encuentro como excusa para compartir y celebrar. En muchos casos, se intercambian pequeños obsequios o se realizan brindis simbólicos.
En ciudades como San Salvador de Jujuy, Tilcara, Humahuaca o San Pedro, la fecha también se refleja en la agenda cultural, con actividades abiertas que acompañan el espíritu del Carnaval.
La diferencia entre comadres y compadres
Dentro del calendario carnavalero, el jueves de comadres antecede al jueves de compadres. Mientras el primero destaca el protagonismo femenino, el segundo se asocia a encuentros entre varones.
Ambas fechas funcionan como antesala del Carnaval propiamente dicho. Cada una tiene su identidad y su forma de celebración, aunque comparten el mismo clima festivo y comunitario.
Esta división no implica exclusión, sino una forma tradicional de organizar los festejos, que con el tiempo sumó miradas más amplias y participativas.