Opinión.. 

"Termina el año y el Bullying parece recién comenzar"

Por la Lic. en Psicología Berenice Ruesjas

Por  Lic. Berenice Ruesjas

Las clases van terminando, pero la sensación es que algunos niños han comenzado a sufrir Bullying recién ahora. Es muy importante visualizar este fenómeno como algo frecuente, persistente, que a veces parece surgir con más fuerza que otras veces. Pero lamentablemente siempre está y es fundamental visualizarlo para que cuando sucede se acabe ¡De inmediato!

Antes que nada, definamos bien lo que es el Bullying. No se trata de que alguien moleste a alguien o le haga bromas solamente ¡Ojo! Es un comportamiento intimidatorio de una persona hacia otra, que va en ascenso y se mantiene en el tiempo generando una relación entre uno o varios que acosan y otro que es el acosado. Generalmente se da en el ámbito escolar, pero puede suceder en otros espacios. Ocurre cuando una persona somete y atemoriza a otra con palabras, insulta, hace burlas, avergüenza o difunde rumores. También lo hace con acciones violentas como golpes, patadas, robos o daño material. Lo característico en la práctica, es que la persona que intimida lo hace hacia personas que se manifiestan inseguras, sumisas, a quienes se les hace difícil defenderse por su baja autoestima y son altamente vulnerables.

Pero también debemos conocer el perfil de la persona que provoca estas acciones, no lo hace simplemente por diversión, ese niño, joven o adulto, ha crecido o está creciendo en un ambiente hostil, donde la violencia está normalizada, se justifican este tipo de acciones y conductas, haciendo que piense que su forma de actuar es la correcta. Y es importante saber que estas personas también cuentan con baja autoestima y están seriamente afectadas por lo que viven en su ambiente personal.

Mi intención no es justificarlo, es lograr que todos comencemos a visualizar desde cada hogar si estamos criando niños o adolescentes vulnerables a sufrir Bullying, o actores principales que lo practicarán en algún momento. Sabiendo lo técnico, pasemos a mirarnos en profundidad para acompañar en la erradicación o al menos en acciones rápidas y concretas cuando detectamos algo extraño en nuestros niños, adolescentes y hasta adultos, compañeros o familiares.

Cuando una persona sufre Bullying, no nota inmediatamente la intimidación porque como les mencioné va en aumento, y justamente por eso es esencial el diálogo con nuestros hijos, mirarlos detenidamente cuando regresan de distintos espacios donde no cuentan más que consigo mismos. Si empezamos a notar tristeza, desgano, falta de interés por participar en sus actividades diarias, algo no está bien y allí debemos indagar qué está pasando. También puede sucederle a un adulto, y es importante evaluar la autoestima y la seguridad personal, porque en estos casos el intimidador busca justamente afectar estos aspectos y el impacto de ello se ve en el desempeño y rendimiento laboral.

En el caso de las escuelas el acoso, no se produce lógicamente a la vista de otros, suele suceder en espacios comunes donde los niños o adolescentes se agrupan y se hace difícil la mirada del adulto, por ejemplo: en los baños, recreos, pasillos, en la fila, cambios de clase, transporte escolar, etc. Y acá me detengo porque también debemos sumar la nueva modalidad que es el Ciberbullying, y en estos espacios donde las redes sociales son el principal lugar para propiciar estas acciones, cuán importante es estar atentos y acompañar a nuestros hijos cuando las utilizan.

A tomar nota… Es fundamental hablarles a nuestros hijos y reflexionar sobre las conductas que no están bien, esto de burlarse de manera agresiva, de marcar los defectos del otro y hacerlo enfrente a todos, golpear o romper sus elementos de trabajo, agruparse para burlarse de un compañero, incluir en las bromas o insultos a la familia, ¡Nada de eso está bien! Es esencial que desde nuestra casa les enseñemos y brindemos herramientas diariamente, para que tomen conciencia y puedan alertar las situaciones que están mal. Para corregir lo que pasa necesitamos que todos aportemos un granito de arena, tanto el que sufre como el que provoca necesitan ayuda.

Para terminar, quisiera decirles que una persona que sufre Bullying, no solamente se ve afectada en su rendimiento escolar o laboral, también puede comenzar a sufrir malestar emocional, puede enfermarse físicamente y psíquicamente, y hasta culminar en pensamientos suicidas. Así que a partir de ahora hablemos más, miremos atentamente y evitemos culpar, atendiendo lo que pasa o nos pasa a su debido tiempo. Y para eso contamos con una “Ley anti bullying” que podemos consultar y poner en práctica: Ley 26.892.

Berenice Ruesjas – Lic. en Psicología MP 330

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