Gänsslen explicó que intenta equilibrar su profesión, el deporte y su vida familiar, aunque reconoció que no siempre resulta sencillo. “Yo lo que trato de hacer es balancear los tres aspectos que son mi vida, más el cuarto, que es mi casa y mi familia, que es lo más difícil”, señaló.
Desde su mirada profesional, el crossfit puede ayudar a las personas a descubrir capacidades que desconocían y a mejorar diferentes aspectos de su salud. “Yo considero el crossfit como una forma de rehabilitar, de darles la posibilidad a un montón de personas de hacer cosas que no creen que pueden hacer, al margen de haber competido y demás”, expresó.
Matías Gänsslen tiene 50 años, es kinesiólogo y apasionado el crossfit y el rugby
En ese sentido, aseguró que cada persona que llega al gimnasio atraviesa algún tipo de proceso personal. “Para mí, todas las personas que van están en recuperación, en rehabilitación o están buscando hacer algo que nunca hicieron”, sostuvo.
El kinesiólogo mencionó que entre los objetivos aparecen desde mejorar los análisis clínicos y controlar problemas de salud hasta enfrentar situaciones cotidianas, la ansiedad y las preocupaciones. “Buscan estar bien en sus análisis de sangre, mejorar su hipertensión o su diabetes, salir de problemas cotidianos, de su ansiedad o su locura y tratar de ser cada vez más felices”, explicó.
Personas que llegan de una manera y se van de otra
Gänsslen también destacó el valor emocional que puede tener una clase después de una jornada difícil. “Tengo muchas personas que son profesionales, que tuvieron un día terrible, que dieron diagnósticos médicos terribles o que en la guardia les pasó de todo”, relató.
Aunque reconoció que en algunas ocasiones debe escuchar y acompañar situaciones complejas, entiende que eso también forma parte de su tarea. “Hay veces que me como cada cosa, pero lo veo como parte de mi trabajo. Lo satisfactorio es que entran con una cara y se van con otra totalmente distinta”, afirmó.
En ocasiones, según explicó, no hacen falta demasiadas palabras para ayudar. “Muchas veces simplemente me callo y doy la clase, nada más. Y eso es suficiente”, resumió.
Sus primeros pasos en el deporte
Su acercamiento al gimnasio llegó después de varios años de entrenamiento vinculado al rugby. “Yo empecé tarde el gimnasio porque cuando entrenaba para rugby hacía más que nada calistenia, dominadas y abdominales”, recordó.
Matías Gänsslen tiene 50 años, es kinesiólogo y apasionado el crossfit y el rugby
Entre sus primeras experiencias mencionó los entrenamientos que realizaba durante su adolescencia. “Me acuerdo de entrenar en el Honguito, a los 15 años, con el loco Antonio González, agarrando ladrillos y subiendo la escalera”, contó.
Su llegada al rugby se produjo por la influencia de un familiar.
“Yo fui a Celulosa porque empezó mi primo Federico. A mi viejo le encantaba el fútbol y, cada vez que iniciaba algo, me ponía todo de River y me compraba todo de River”, relató. Sin embargo, el fútbol no terminó siendo su disciplina. “No era lo mío porque no me gustaba. Siempre tuve facilidad para todos los deportes”, afirmó.
El descubrimiento del crossfit
Matías Gänsslen atribuye su acercamiento a esta disciplina a un entrenador que tuvo durante su estadía en Córdoba y que había integrado el primer centro de medicina del deporte. “El crossfit es culpa de un entrenador que yo tenía en Córdoba. Nos entrenaba entre 2004 y 2005 con ejercicios de fuerza combinados con ejercicios explosivos”, explicó. Aquella experiencia despertó su interés por encontrar nuevas formas de entrenamiento.
“Me quedó esa inquietud de tratar de buscar siempre cosas nuevas y, cuando vine a Jujuy en 2007, seguí entrenando de esa manera”, indicó. En 2010 instaló un consultorio en Megafitness, dentro de La Española, y comenzó a desarrollar diferentes rutinas durante las tardes.
“Todo el mundo veía las locuras que hacía. Llevaba mi pelota y, después de la parte de fuerza, trabajaba mucho el equilibrio”, recordó. Uno de los jóvenes que asistía al lugar le pidió que lo entrenara.
Hasta ese momento, Matías Gänsslen nunca había preparado deportivamente a otra persona, aunque contaba con experiencia indicando ejercicios de rehabilitación. “Yo jamás había entrenado a nadie. Le dije: ‘Bueno, arranquemos’. Y empezamos a hacer cosas y a buscar siempre algo nuevo”, relató.
El video que le cambió la mirada
En esa búsqueda encontró un video de una competencia de CrossFit Games en Estados Unidos. “Ahí me voló la cabeza. La primera vez que hacía Fran me llevaba diez minutos y veía tipos que lo hacían en tres. Dije: ‘Yo tengo que llegar a hacer eso’”, contó.
Con el tiempo logró completar el ejercicio competitivo en aproximadamente 2 minutos y 29 segundos. Fran consiste en series de 21, 15 y 9 repeticiones de thrusters y dominadas. En su caso, los thrusters eran realizados con una barra de 43 kilos, combinando una sentadilla profunda con la elevación de la barra por encima de la cabeza.
Sus primeras competencias
Su primera experiencia competitiva en Buenos Aires ocurrió en 2014, cuando fue invitado a participar de un torneo máster. “La primera vez que fui a Buenos Aires salimos terceros. Yo ya había competido, ya había ganado acá y también había organizado torneos”, recordó.
Desde entonces sumó participaciones en distintas competencias regionales, nacionales e internacionales, con podios en torneos como Southfit y Woodland, además de presentaciones en Brasil y Argentina.
Lo que le dieron el rugby y el crossfit
Para Gänsslen, el rugby representa mucho más que una actividad deportiva. “El rugby me dio todo lo que es la familia, la casa, la gente y el Suri. Mucho de lo que uno hizo, lo que le dio al rugby y lo que sigue haciendo por el rugby me llena un montón. Por eso sigo”, destacó.
El crossfit, en cambio, le permite conservar una sensación de vitalidad pese al paso de los años. “Lo que me da es que me siento joven todos los días”, aseguró.
A los 50 años, reconoce que el cuerpo siente el esfuerzo, pero diferencia ese cansancio del dolor asociado con la falta de movilidad o una enfermedad. “Cada vez que me levanto a la mañana duele, pero es el dolor de haber trabajado. Para mí eso es lo natural”, expresó.
Finalmente, dejó una reflexión sobre la importancia de invertir tiempo y recursos en el cuidado de la salud. “Sentir dolor por no poder levantarse de una silla o porque tenés alguna enfermedad no lo quiero sentir nunca. O vos te ocupás de trabajar tu salud o vas a tener que ocuparte y perder tiempo sentado para que te atienda un médico”, sostuvo. Y concluyó: “Gastás plata en un gimnasio o en un profesor que te diga qué hacer, o gastás plata en medicamentos, estudios y análisis”.
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