Según explicó, el incremento de la producción alcanza a distintos países, aunque con diferencias en la magnitud del crecimiento. Colombia quintuplicó su producción en la última década, mientras que tanto Bolivia como Perú también registraron aumentos. “Es un fenómeno muy significativo”, sostuvo la ministra al referirse a esta evolución.
Ante este escenario, la ministra planteó una diferenciación clave para comprender la posición de Argentina dentro de la cadena del narcotráfico. Según explicó, el proceso puede dividirse en tres etapas: “La producción es local, el tránsito es regional y el consumo es global”.
En ese sentido, Monteoliva remarcó que Argentina no se caracteriza por producir cocaína, sino que cumple principalmente una función de país de tránsito. “No es de producción como tal, de plantaciones de hojas de coca”, aclaró al referirse a la ausencia de cultivos de coca destinados a la elaboración de la droga.
Sin embargo, la funcionaria señaló que existe otra diferencia relevante. Para respaldar su explicación, Monteoliva recurrió al último reporte de la Organización Mundial de Aduanas, que evidencia una modificación en la distribución de las incautaciones de droga a nivel internacional.
El relevamiento contempla los puertos desde los cuales partieron los cargamentos decomisados en distintos lugares del mundo, entre ellos Sudáfrica, terminales portuarias del norte europeo y países del sudeste asiático. En ese listado, Argentina ocupa la última posición del ranking.
Durante la conversación, Eduardo Feinmann cuestionó la situación que atravesaba anteriormente el país y recordó: “Antes era un colador, Argentina era una cosa impresionante”.
Monteoliva coincidió en marcar un cambio respecto de ese escenario y confirmó que Argentina figura actualmente en el último lugar del listado, mientras que Brasil encabeza la clasificación. La ministra también señaló que Uruguay aparece por encima de Argentina en el mismo ranking.
La nueva modalidad del “buque madre” y el cambio en la inteligencia criminal
Monteoliva explicó que la modalidad utilizada para trasladar la droga experimentó modificaciones importantes, lo que plantea nuevos desafíos para las fuerzas encargadas de combatir el narcotráfico. Según detalló, los cargamentos de gran volumen que anteriormente arribaban de manera directa a los puertos ahora se manejan mediante una estrategia diferente.
La funcionaria describió el funcionamiento del denominado “buque madre”, una embarcación que permanece navegando en aguas internacionales con grandes cantidades de cocaína y que, durante el trayecto, distribuye parte de la carga entre diferentes barcos de menor tamaño.
A modo de ejemplo, la ministra explicó que un “buque madre” puede transportar una determinada cantidad de cocaína y, mientras permanece en el mar, desprender parte de su carga hacia otras embarcaciones. “Mil kilos, ¿sí? Y distintos buques hacen una distribución en alta mar”, detalló.
Monteoliva remarcó que se trata de una modalidad que no era habitual años atrás y que su aparición plantea nuevos desafíos para las fuerzas de seguridad. Por ese motivo, señaló que ahora resulta necesario implementar “un trabajo de inteligencia criminal distinto” para detectar y combatir este tipo de operaciones.
La 40ª conferencia de la DEA: “Esto no había sucedido nunca en Argentina”
En este escenario, Monteoliva destacó la realización de la 40ª Conferencia Internacional para el Control de Drogas (IDEC) como un acontecimiento de especial relevancia. El encuentro se lleva a cabo entre el martes y el jueves de esta semana en Buenos Aires y cuenta con el Ministerio de Seguridad de la Nación y la DEA como organismos coanfitriones.
Monteoliva remarcó la importancia histórica que representa para Argentina albergar esta edición del encuentro. “Es la cuadragésima, la versión número cuarenta. Esto es histórico en el país”, sostuvo.
La ministra destacó además la amplia participación internacional, con representantes de 120 países, entre ellos el propio director de la DEA, algo que, según afirmó, “no ocurrió nunca en Argentina”. También explicó que se trata de una reunión que se desarrolla durante tres jornadas a puertas cerradas, en las que se discuten y establecen lineamientos sobre las políticas globales de drogas.
En ese sentido, Monteoliva puso el foco en la relevancia de que el país haya sido elegido como anfitrión: “Hoy Argentina es sede de esa referencia”, afirmó.
En el marco del encuentro, Monteoliva presentó ante los representantes internacionales la situación de Rosario como uno de los casos abordados durante la conferencia. “En la región nos miran”, afirmó la ministra al referirse a la atención que genera la experiencia argentina.
Además de las sesiones plenarias, la agenda incluyó numerosas reuniones entre representantes de distintos países. Monteoliva explicó que mantuvo encuentros individuales con sus pares de México, Colombia y Bolivia, entre otros. Según detalló, estos intercambios permiten compartir información y fortalecer la cooperación entre las autoridades encargadas de combatir el narcotráfico.
Según explicó Monteoliva, la postura que Argentina transmite durante los encuentros con otros países se sostiene sobre tres ejes principales: disposición para colaborar, voluntad de compartir información y compromiso para llevar adelante acciones conjuntas.
La realización de la conferencia también demandó el despliegue de un importante dispositivo de seguridad, debido a la presencia de autoridades de numerosos países. La ministra señaló que participan ministros de Seguridad, jefes policiales, delegados y representantes de la DEA de 120 naciones, lo que requirió una planificación especial para garantizar el desarrollo del evento.
La primera reunión en Casa de Gobierno por la visita del papa León XIV
El segundo eje de la conversación estuvo relacionado con la organización de la visita del papa León XIV a la Argentina, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre próximos. En ese marco, Monteoliva formó parte del primer encuentro oficial de coordinación, realizado en la Casa de Gobierno, al que calificó como una instancia “bien importante” y “aclaratoria”.
El encuentro contó con la presencia de distintos funcionarios nacionales, autoridades porteñas y representantes de la Iglesia. Entre ellos estuvieron la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; la ministra de Desarrollo Humano, Sandra Pettovello; y el canciller Pablo Quirno.
También participaron funcionarios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el nuevo nuncio apostólico en la Argentina, monseñor Michael Wallace Banach, quien lleva pocas semanas en el país, y el arzobispo porteño, monseñor Jorge García Cuerva. A la reunión se sumaron además otros sacerdotes que tendrán responsabilidades específicas en la organización de la visita papal.
Uno de los principales aspectos definidos durante el encuentro fue la asignación de responsabilidades entre las distintas partes involucradas. Monteoliva aclaró que la elaboración y aprobación definitiva de la agenda correspondiente al pontífice quedará en manos del Vaticano: “La agenda la termina y la cierra el Vaticano”, remarcó.
La ministra señaló que esta precisión era necesaria para establecer con claridad las funciones de cada organismo. A su vez, explicó que la organización general de la visita, desde el arribo del papa hasta el miércoles 11 de noviembre, estará a cargo del Gobierno nacional, que trabajará de manera articulada con la Ciudad de Buenos Aires y las provincias de Buenos Aires y Córdoba.
Tres sedes para las misas masivas y una avanzada el 30 de agosto
Monteoliva confirmó cuáles serán los tres escenarios principales donde se llevarán a cabo las celebraciones religiosas con mayor convocatoria durante la visita papal: el Monumento de los Españoles, en la Ciudad de Buenos Aires; la Basílica de Nuestra Señora de Luján; y el predio de la Fábrica Argentina de Aviones (FADEA), en Córdoba.
La elección del espacio cordobés tiene además un significado especial para la ministra, ya que ese mismo lugar albergó una misa durante la visita que Juan Pablo II realizó a la Argentina en 1987.
Consultada acerca de si el estadio Monumental de River Plate podría formar parte de los lugares elegidos para alguna de las actividades, Monteoliva evitó dar precisiones y se limitó a señalar: “No está definido”. En cuanto al cronograma establecido para avanzar con los preparativos, la próxima fecha relevante será el 30 de agosto, jornada en la que está previsto el arribo a la Argentina de la segunda delegación enviada por el Vaticano.
“Ahí vamos a definir con mayor precisión lugares específicos, porque cuando estuvieron a finales de junio hicimos un relevamiento de varios lugares, pero no todos se iban a utilizar”, explicó. Los horarios de las misas, aclaró, tampoco están fijados aún: “La hora de la misa todavía no la sé”.
El dispositivo de seguridad y las dos resoluciones que prepara Monteoliva
Monteoliva explicó cómo estará organizado el esquema de seguridad previsto para la visita papal. La custodia más cercana del pontífice quedará en manos de la Gendarmería del Vaticano y la Guardia Suiza, que tendrán a su cargo su protección directa.
Por su parte, el Ministerio de Seguridad de la Nación será responsable de planificar los distintos operativos siguiendo las indicaciones establecidas por el Vaticano. Entre sus funciones estarán también la gestión de grandes concentraciones de personas y la protección de “la investidura del Santo Padre”, en coordinación con los responsables de la seguridad vaticana.
El dispositivo previsto para la visita del pontífice no estará limitado al territorio porteño, sino que requerirá medidas especiales en distintos puntos del país. Monteoliva anticipó que habrá un despliegue reforzado en rutas, pasos fronterizos, puertos y aeropuertos, debido al movimiento de visitantes que llegarán desde países limítrofes.
La funcionaria también explicó que será necesario establecer una coordinación particular para los desplazamientos terrestres provenientes de las distintas provincias. En ese sentido, adelantó que está próxima a firmar dos resoluciones de “comandos unificados”, una herramienta jurídica que le permitirá formalizar y poner en marcha la organización del operativo de seguridad.
Según relató la ministra, durante el encuentro la Iglesia planteó una única necesidad central: lograr una coordinación efectiva entre todas las jurisdicciones involucradas en la organización de la visita papal.
Monteoliva consideró que los representantes eclesiásticos quedaron conformes con las respuestas recibidas y remarcó que la magnitud del operativo hace indispensable el trabajo conjunto: “Es imposible hacerlo en solitario”, sostuvo.
“Nunca me imaginé que me tocaría tener esta tarea”
La organización de la visita también tiene para Monteoliva un significado personal, debido a una experiencia que vivió durante su adolescencia. Cuando tenía 17 años, viajó a Córdoba y participó como “servidora”, un rol que había comenzado a desarrollarse en Argentina a partir del Encuentro Internacional de la Juventud de 1985, durante la visita de Juan Pablo II en 1987.
Durante aquella jornada, la actual ministra y otros jóvenes participaron de una vigilia con cantos frente al arzobispado ubicado sobre la avenida Hipólito Yrigoyen. En ese lugar pasó la noche el pontífice antes de dirigirse al predio de FADEA, donde posteriormente celebró la misa.
Entre risas, Monteoliva evocó aquella experiencia y recordó la vigilia que compartió con otros jóvenes: “Yo no sé cómo durmió ese hombre, porque cantábamos toda la noche”. Cerca de cuarenta años después de aquel episodio, la actual ministra forma parte del equipo encargado de coordinar la llegada de otro pontífice a la Argentina.
La funcionaria reconoció que jamás había imaginado ocupar un lugar semejante en una visita papal. “Nunca me imaginé que me tocaría algún día tener esta tarea”, confesó. Más allá de las responsabilidades que implica su cargo, aseguró que el acontecimiento tiene para ella un valor particular: “Para mí es algo muy especial. Yo creo que para todos los argentinos es una bendición, independientemente de católico o no católico”.
Feinmann destacó la particular coincidencia en la trayectoria de la ministra: “A los diecisiete años estaba ahí en la visita de un papa. Y ahora usted está en la mesa de organización de la visita de un papa”. Monteoliva confirmó la comparación de manera contundente con una breve respuesta: “Exactamente”.
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