Un reciente estudio señala que la frecuencia con la que vamos al baño para defecar —ni muy pocas ni en exceso— puede servir como un indicador clave de nuestra salud general. Según la investigación del Institute for Systems Biology (ISB), quienes evacúan entre una y dos veces al día tienden a mostrar señales de buena salud intestinal y menor riesgo de enfermedades crónicas.
Un informe divulgado recopila un estudio realizado sobre 1.425 personas saludables que exploró los hábitos intestinales, su microbiota y marcadores sanguíneos.
Los resultados indican que:
Las personas que defecan una o dos veces al día suelen estar en lo que los investigadores llaman la “zona Goldilocks”, es decir, el rango óptimo para un intestino sano.
Quienes defecan muy pocas veces por semana —o tienen diarreas frecuentes— presentan alteraciones en la microbiota intestinal y señales de inflamación o daño en órganos como hígado o riñones.
Por el contrario, tanto el estreñimiento crónico como la diarrea recurrente podrían estar vinculados a un mayor riesgo de enfermedades crónicas, como problemas metabólicos, digestivos, hepáticos o renales.
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Las veces que defecamos puede revelar nuestro estado de salud.
¿Qué hábitos favorecen una evacuación saludable?
Los investigadores observaron que quienes mantienen evacuaciones regulares suelen compartir ciertos hábitos de vida. Entre ellos:
Dieta rica en fibra: frutas, verduras, cereales integrales.
Buena hidratación: beber suficiente agua.
Actividad física regular: ayuda a movilizar el tránsito intestinal.
Evitar largos minutos sentados en el baño: permanecer excesivamente tiempo en el inodoro puede afectar la circulación y ser perjudicial.
¿Qué debemos tener en cuenta?
No existe una regla universal: lo “normal” puede variar entre tres veces por semana y hasta tres veces al día, siempre que las heces sean blandas y la evacuación sea cómoda.
Un cambio en tus hábitos (menos evacuaciones, heces duras, dolor o sangrado) puede ser una señal de alerta. En esos casos, conviene consultar a un profesional.
Mantener una dieta equilibrada, consumir agua, practicar ejercicio y escuchar a tu cuerpo siguen siendo las piezas clave para un sistema digestivo saludable.
En definitiva: cómo y con qué frecuencia vas al baño puede decir mucho más de lo que imaginas sobre tu salud general. La clave está en mantener un ritmo regular, hábitos saludables y estar atento a las señales de tu cuerpo. Si quieres — puedo armarte una infografía simple con estos datos para compartir en redes.