Cuando recién se cumple un año de la irrupción de la pandemia del coronavirus en el planeta, las consecuencias de salud que deja en los pacientes recuperados se mantienen como una incógnita. Sin embargo, un estudio realizado en China, punto de origen de la enfermedad, podría dar indicios de que podría dejar secuelas a largo plazo en quienes tuvieron el virus mediante la aparición de ciertos síntomas.

Para ello evaluaron el seguimiento de los pacientes que fueron dados de alta de los hospitales de Wuhan, investigaron los factores de riesgo asociados y la gravedad de la enfermedad que pasaron.

“Debido a que el COVID-19 es una enfermedad tan nueva, apenas estamos comenzando a comprender algunos de sus efectos a largo plazo en la salud de los pacientes”, dijo en un comunicado el doctor Bin Cao, del Hospital de la Amistad China-Japón y la Universidad Médica Capital, quien dirigió el equipo de estudio.

Para el estudio se inscribieron 1733 de 2469 pacientes dados de alta, que tenían una mediana de edad de 57 años y 897 (52%) eran hombres. El estudio de seguimiento se realizó del 16 de junio al 3 de septiembre de 2020, y la mediana del tiempo de seguimiento después de la aparición de los síntomas fue de 186 días.

De ellos, el 76% de los pacientes informaron al menos un síntoma durante el seguimiento y se observó un porcentaje más alto en las mujeres. Los síntomas más comunes después del alta fueron fatiga o debilidad muscular (63%) y dificultades para dormir (26%). Además, el 23% de los participantes informaron ansiedad o depresión durante el seguimiento, también más común en las mujeres.

Algunos síntomas persistentes como fatiga y disnea, función pulmonar alterada, y anomalías en la imagen del tórax se notificaron en pacientes después del alta hospitalaria, pero aún se desconoce el espectro completo de características posteriores al alta. Además, ningún estudio hasta el momento informó aún de las manifestaciones de órganos extrapulmonares que podrían persistir después del daño en la etapa aguda o son de nueva aparición después del alta.

Asimismo, los investigadores hallaron que los pacientes que estuvieron más gravemente enfermos durante su estancia hospitalaria tenían capacidades de difusión pulmonar más gravemente deterioradas y manifestaciones anormales de imágenes de tórax, y son la principal población objetivo para la intervención de recuperación a largo plazo.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de los EEUU enumeran la fatiga, la dificultad para respirar, la tos, el dolor en las articulaciones y el dolor en el pecho como los síntomas a largo plazo más comúnmente informados. Otros, como la dificultad para pensar y concentrarse, conocido como “niebla mental”, depresión y dolor de cabeza, también se informan entre aquellos que tuvieron coronavirus tiempo atrás.

“Si bien la mayoría de las personas con COVID-19 se recuperan y vuelven a su salud normal, algunos pacientes pueden tener síntomas que pueden durar semanas o incluso meses después de la recuperación de una enfermedad aguda -aseguran desde los CDC-. Incluso las personas que no están hospitalizadas y que tienen una enfermedad leve pueden experimentar síntomas persistentes o síntomas tardíos”.

Un estudio publicado en la revista British Medical Journal en agosto ya había dado cuenta de que alrededor del 10% de los pacientes tenían una enfermedad prolongada por COVID-19 con duración de más de 12 semanas.

Pero el estudio chino es el más grande, con la mayor duración de seguimiento, para investigar el impacto a largo plazo en los pacientes dados de alta, según sus autores. Hasta la fecha, el Covid-19 provocó más de 91 millones de casos confirmados y un millón 900 mil muertes en todo el mundo.

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