La administración de Mauricio Macri formalizó este viernes y en plena campaña, su ruptura con el régimen de Nicolás Maduro. La ceremonia se realizó en la Cancillería y contó con la presencia del ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, Jorge Faurie, quien otorgó la plena representación como embajadora de la República Bolivariana de Venezuela a Elisa Trotta Gamus, enviada de Juan Guaidó a la Argentina.

Es preciso recordar que el gobierno argentino actual no reconoce la presidencia de Nicolás Maduro desde que aceptó la proclamación del titular de la opositora Asamblea Nacional, Juan Guaidó, como “presidente encargado”. Esto ocurrió a fines de enero, días después de la asunción de Maduro.

Fruto de la formalización que tuvo lugar en la Cancillería este viernes, Trotta Gamus tendrá los plenos poderes para ejercer incluso los trámites migratorios y se desconocerán los de los funcionarios locales. En la Cancillería evitaron dar sus nombres, pero son diplomáticos que se encuentran trabajando en la sede de Luis María Campos 170, y en cuya jefatura hoy figura el ministro consejero Juan José Valero Núñez, acreditado aquí en 2013. En la embajada hay siete diplomáticos más de Maduro que están desde 2011, otros de 2014 y sólo uno de 2017.

La decisión del gobierno de Macri fue el resultado de conversaciones y políticas sincronizadas en lo político y económico con el Grupo de Lima aliado a Estados Unidos. En cuanto al plano interno, el Gobierno de Macri busca diferenciarse de la posición del candidato a presidente del Frente de Todos, Alberto Fernández, quien aseguró días atrás que si gana las elecciones retirará a Argentina del Grupo de Lima.

Según afirma el Gobierno, la relación diplomática con Venezuela se hará exclusivamente a través de Trotta. Sin embargo, el trato diplomático será completo con Trotta y será ella quien deberá decidir si monta una sede propia en otro edificio o reclama a los funcionarios maduristas que se retiren del edificio de la calle Luis María Campos.

Aún no se sabe, por otra parte, qué ocurrirá con la embajada argentina en Caracas, en donde hay un encargado de negocios y no un embajador, el mismo escalafón que mantiene Maduro en Buenos Aires. Las fuentes de Cancillería afirmaron que el diplomático argentino está nuevamente en Buenos Aires por sus problemas de salud. El gobierno de Caracas aún no ha reaccionado.

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