El anuncio se dio luego de varias semanas de escalada militar en el Caribe sur, donde Estados Unidos desplegó más de una docena de buques de guerra y alrededor de 15.000 soldados con el argumento de combatir el tráfico de drogas. Desde septiembre, Washington informó que hundió numerosas embarcaciones rápidas cargadas con estupefacientes, aunque organismos internacionales advirtieron que algunos episodios podrían constituir ejecuciones extrajudiciales.
Un ataque ordenado por Donald Trump dejó cuatro muertos frente a las costas venezolanas.
Según medios estadounidenses, como el Miami Herald, Washington habría transmitido un mensaje directo a Maduro: abandonar Venezuela junto a su familia a cambio de un salvoconducto. La Casa Blanca acusa al líder venezolano de encabezar el denominado Cartel de los Soles, una estructura acusada de narcotráfico. Caracas rechaza esa acusación y sostiene que las acciones de Estados Unidos buscan justificar una intervención.
Mientras tanto, en el Congreso estadounidense crecen las discusiones sobre la legalidad de los operativos militares realizados hasta el momento y sobre los riesgos de una intervención directa. En paralelo, Naciones Unidas expresó preocupación por el aumento de la violencia en la zona y la posibilidad de que la situación desemboque en una crisis humanitaria.