El presidente norteamericano Donald Trump quiere hacerle un regalo a su amigo Mauricio Macri y su país en seria crisis. Anunciar en el G20 que Argentina ha pasado a ser parte del la OCDE, la agencia de desarrollo económico internacional con sede en París, a la que el Gobierno argentino aspira a ingresar.

Pero, hasta ahora, la Unión Europea se opone porque quiere “más visibilidad de cómo continuar el proceso de ingreso de los otros miembros en la lista de espera “ y el Gobierno norteamericano no lo quiere precisar.

En una traducción del crítico lenguaje diplomático de la negociación, eso significa que los otros cuatro países candidatos -Brasil y Perú para América Latina, y Bulgaria y Croacia, por la Unión Europea- quieren saber qué pasará con ellos y su ingreso. Estados Unidos se niega a detallarlo.

Si esa visibilidad no existe, la Unión Europea no está dispuesta a aceptar este paquete que ofrece Estados Unidos. Aunque exista el equilibrio geográfico, que tanto exigen Estados Unidos como Europa en este proceso. Pero esta incertidumbre es inaceptable para la UE, que no atraviesa el mejor de los períodos con la administración norteamericana y Trump, especialmente después de su traumático fin de semana en París durante las celebraciones de los 100 años del Armisticio.

La voluntad política de Trump de incorporar a Argentina existe. Pero no basta para que esta decisión se adopte. Lo que no está seguro es el lado europeo y si ellos no se ponen de acuerdo, el regalo de Trump a la Argentina para el G20 no saldrá.

La OCDE u Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo nació en 1961 para administrar el Plan Marshall de posguerra. Es un foro, donde los 36 países que lo componen se comprometen a la democracia, la economía de mercado, con una plataforma para comparar sus experiencias políticas y respuestas a sus problemas comunes como los tributarios, educativos agrícolas, medio ambiente y tecnología.

La mayoría de sus miembros son economías con alto nivel de desarrollo. Desde 1961, se aceptó a otros países no europeos como miembros. Japón, Finlandia y Australia ya lo son y Colombia fue el último país en ingresar. El liderazgo de la organización debería estar en manos francesas con una fuerte interacción de los alemanes.

Apenas quedan días para el G20 en Buenos Aires y será muy difícil conseguir ese objetivo, que debe ser primero negociado por los países y luego, votado en el Consejo de la OCDE.

FUENTE: Clarin
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