Un nuevo estudio realizado por investigadores del Colegio de Médicos y Cirujanos Vagelos de la Universidad de Columbia establece mediante sus resultados una evidencia cuantitativa para vincular el estrés psicológico con el pelo gris en las personas. Sin embargo, aseguran que el cabello puede retomar su color, una vez que el factor que causó el estrés desaparezca.
Martín Piicard, autor principal del trabajo y profesor asociado de medicina del comportamiento (en psiquiatría y neurología) en el Colegio de Médicos y Cirujanos, asegura que los resultados manifiestan un sentido más amplio que ratificar ciertas especulaciones sobre las repercusiones del estrés en el color del pelo. "Comprender los mecanismos que permiten que las canas 'viejas' vuelvan a sus estados pigmentados 'jóvenes' podría generar nuevas pistas sobre la maleabilidad del envejecimiento humano en general y cómo está influenciado por el estrés", asegura el especialista.
Luego, respecto a lo concluido en el estudio sobre el modo en que la ciencia entiende la forma en que la vejez se desarrolla, aseguró: ""Nuestros datos se suman a un creciente cuerpo de evidencia que demuestra que el envejecimiento humano no es un proceso biológico fijo y lineal, sino que puede, al menos en parte, detenerse o incluso revertirse temporalmente".
Cabe destacar que desde hace años se vincula el estrés psicológico con la aparición de canas. No obstante, los científicos han debatido esta relación porque no había métodos concretos y sensibles que permitan vincular con precisión los momentos de estrés con el cambio de color en el cabello a nivel de un solo folículo. Sin embargo, Picard señala: "así como los anillos en el tronco de un árbol contienen información sobre décadas pasadas en la vida de un árbol, nuestro cabello contiene información sobre nuestra historia biológica".
En este sentido, asegura que cuando los pelos se encuentran debajo de la piel como folículos, están expuestos a la influencia de las hormonas del estrés y otras cosas que acontecen en nuestro cuerpo y mente. Así, cuando los pelos crecen, "se endurecen y cristalizan permanentemente estas exposiciones en una forma estable".
Ayelet Rosenberg, primera autora del trabajo, desarrolló un nuevo mecanismo que registra imágenes muy detalladas de micro fragmentos de pelo humano para contabilizar el grado de pérdida de pigmento (encanecimiento) en cada uno. Cada pequeño fragmento, que tiene una extensión de aproximadamente 1/20 de milímetro de ancho, equivale estimadamente a una hora de crecimiento del cabello.
"Si usa sus ojos para mirar un pelo, parecerá que es del mismo color a menos que haya una transición importante", dice Picard. "Bajo un escáner de alta resolución, se ven pequeñas y sutiles variaciones de color, y eso es lo que estamos midiendo", explica.
El estudio se trató de un exhaustivo análisis de 14 voluntarios, a los que se les solicitó que califiquen el nivel de estrés sufrido en cada semana. Los resultados adquiridos se compararon con el diario de estrés de cada voluntario, y de esa forma detectaron rápidamente que algunas canas recuperan naturalmente su color original, algo que nunca se había documentado cuantitativamente, según señala Picard.
Al alinear los cabellos con los diarios de estrés de Shannon Rausser, segunda autora del estudio, se descubrieron asociaciones sorprendentes entre el estrés y el encanecimiento del pelo y, en algunos casos, una reversión del encanecimiento con el fin del estrés. De acuerdo a lo informado, un caso ilustra de manera concreta lo concluido: "Hubo una persona que se fue de vacaciones, y cinco cabellos de su cabeza volvieron a oscurecerse durante las vacaciones, sincronizados en el tiempo", explica Picard.
A su vez, para entender mejor la manera en que el estrés produce pelos blancos, los especialistas midieron el nivel de miles de proteínas en los cabellos y cómo esos niveles se modificaban a lo largo de cada pelo. De esa manera, comprendieron que son 300 las proteínas que cambiaban cuando se altera el color de cabello, y a través de un modelo matemático pudieron determinar que son los cambios inducidos por el estrés en las mitocondrias los que explican cómo se vuelve gris el pelo.
"A menudo escuchamos que las mitocondrias son las centrales eléctricas de la célula, pero ese no es el único papel que desempeñan", afirma el autor del estudio, y aclara: "Las mitocondrias son, en realidad, como pequeñas antenas dentro de la célula que responden a una serie de señales diferentes, incluido el estrés psicológico".
Ralf Paus, coautor del estudio, y profesor de dermatología en la Facultad de Medicina Miller de la Universidad de Miami, aseguró: "Nuestros datos muestran que el encanecimiento es reversible en las personas. Los ratones tienen una biología de los folículos pilosos muy diferente, y este puede ser un caso en el que los hallazgos en ratones no se trasladen a las personas".
FUENTE: Twitter: @raquelmarineuro.
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