El líder piquetero Luis D’Elías, está acusado por la toma de la comisaría de La Boca en 2004. El pedido de la defensa de D’Elías fue el de prisión domiciliaria por problemas de salud, pero la Cámara Federal de Casación Penal rechazó el pedido.

Según la defensa, D’Elías tiene problemas de diabetes y problemas cardíacos, situación que deberá resolverse en las próximas horas con los resultados de los estudios médicos para saber en dónde cunmplicar la condena.

La condena que deberá afrontar D’Elías es de 3 años y 9 meses de prisión; al ser rechazado el pedido por la defensa del líder piquetero, la condena queda en condiciones de ser ejecutada como lo dicta la Corte Suprema de la Justicia de la Nación.

¿Porqué se lo juzga?

En 2004 el ex líder piquetero era funcionario del gobierno de Néstor Kirchner, a cargo de la Subsecretaría de Tierras para el Hábitat Social e irrumpió junto a un grupo de seguidores en la seccional policial para reclamar por el crimen de uno de sus compañeros.

El caso estuvo a punto de prescribir, pero finalmente llegó a juicio el año pasado. El 6 de noviembre de 2017, el Tribunal Oral Federal 6 lo condenó a 4 años de cárcel y 8 de inhabilitación por "lesiones leves, atentado contra la autoridad, instigación a cometer delitos, privación ilegal de la libertad y usurpación”, tal como lo había solicitado la fiscal Gabriela Baigún.

"¡Viva Néstor, viva Cristina!", gritó tras escuchar el veredicto. Antes de conocer el fallo también había dicho que iría a la cárcel "con orgullo" y que el juicio era "a pedido de Mauricio Macri".

A mediados de noviembre pasado, los jueces de la Sala III de Casación, Eduardo Riggi, Carlos Mahiques y Liliana Catucci, confirmaron la condena. Pero redujeron la pena a tres años y nueve meses de prisión. Catucci y Mahiques entendieron que debían bajar la pena porque solo estaba vigente el delito de instigación a cometer delito en la vía pública, porque el resto estaban prescriptos.

La defensa de D'Elía, a cargo de Adrián Albor, apeló a la Corte Suprema. "El recurrente no ha logrado demostrar la arbitrariedad que aduce ni la forma mediante la cual se habría operado la violación a las garantías constitucionales que alega, en tanto basa su impugnación en su mera invocación y en juicios distintos al criterio adoptado por este Tribunal", señalaron los camaristas en el fallo que dictaron hoy.

Así, la condena quedó en condiciones de ser ejecutada. Y como es de cumplimiento efectivo, D'Elía debería volver a prisión. La causa volvió al Tribunal Oral Federal 6. Y allí, hoy mismo, la defensa del dirigente pidió la prisión domiciliaria. Sostuvo que tiene problemas de salud, por lo que será sometido a estudios.

Toma de la comisaría de La Boca en 2004

Era la madrugada del 26 de junio de 2004. Se cumplían dos años del asesinato de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán. D'Elía y un grupo de militantes y vecinos de La Boca ocuparon las instalaciones de la comisaría 24. Habían matado al dirigente comunitario Martín Oso Cisneros y el entonces funcionario aseguraba que el asesino, un dealer de la zona, estaba siendo protegido por la policía de esa seccional.

Según la acusación fiscal, los manifestantes entraron a los gritos de "Rati puto, abrí la puerta", "Si no traen al asesino, te quemo toda la comisaría", dijo uno. "Orinaron la gorra del comisario" y los agentes debieron "huir por los techos", se sostuvo.

Al ingresar en la comisaría, se encontraron con destrozos y roturas de muebles, computadoras y hasta la moto de un agente. Se denunció que faltó un cuadro donado de Benito Quinquela, junto a expedientes y sumarios. Además, una mujer embarazada, que había llegado para hacer una denuncia, quedó retenida adentro de la seccional junto a su esposo y un menor de edad. No la dejaban irse.

Cuando en el juicio oral le tocó declarar, D'Elía rechazó las acusaciones: desmintió haberse apropiado de la seccional y aseguró que fue la policía la que abandonó el lugar aquel día. Incluso afirmó que ellos no salieron porque era de noche y había "francotiradores" que podrían haber hecho "un desastre". El piquetero incluso culpó de las botellas de cerveza tiradas y los destrozos a los policías que retomaron el control de la comisaría la mañana siguiente ("nosotros sabíamos lo que iban a hacer, los conocemos", dijo).

"La comisaria 24 no era el jardín de infantes 'Mis Amiguitos'. El asesino era un dealer que trabajaba para ellos, dijo. ¿Estábamos exaltados, dolidos? Sí. Tratamos de atemperar los ánimos, pero un policía me sacó un arma y me la puso en el pecho. Después el subcomisario dio la orden 'salgamos'. Ellos hicieron abandono de la comisaria", afirmó en su indagatoria. Negó haber golpeado a efectivos, destruido patrulleros y retenido privados de la libertad a personas, como una embarazada, que estaba en la seccional cuando ellos llegaron, e incluso deslizó que esa mujer, testigo clave, pudo haberse beneficiado haciendo esa declaración en su contra a cambio de que le hicieran desaparecer un expediente.

Aunque reconoció que tenía diálogo con funcionarios nacionales a los que había contactado antes del crimen de Martín Cisneros para plantearle la problemática de la droga, el piquetero aseguro que esa noche, enterado del crimen, salió hacia la comisaria sin llamar a ningún responsable. "No llamé porque (en aquel momento, el presidente) estaba en China. Si no hubiera llamado a Néstor Kirchner", aseguró.

Y afirmó que el juicio se estaba haciendo por decisión del Gobierno. "Mauricio Macri necesita que algunos íconos de la lucha social vayamos presos. No los culpa a ustedes. Pero hoy estamos aquí por decisión del Presidente de la República", afirmó.

visitimg

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