De acuerdo con una investigación realizada por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, la carne de búfalo presenta diferencias significativas respecto de la vacuna en términos nutricionales. El trabajo determinó que aporta un 45% menos de calorías, contiene un 88% menos de grasa total, reduce en un 90% las grasas saturadas y posee un 47% menos de colesterol. A su vez, ofrece un contenido superior de nutrientes clave, con un 11% más de proteínas, un 50% más de hierro y un 17% adicional de vitamina B12.
Por su parte, Sebastián Cunzolo, especialista del Instituto de Tecnología de Alimentos del INTA Castelar, explicó que los resultados también evidenciaron una composición lipídica más beneficiosa para la salud cardiovascular. Según indicó, este perfil contribuye a disminuir las probabilidades de acumulación de placas en las arterias y reduce el riesgo asociado a la formación de trombos o coágulos sanguíneos.
El consumo de carne vacuna cayó.
El perfil de consumidores al que apunta principalmente esta carne está integrado por personas que buscan controlar sus niveles de colesterol o que mantienen una alimentación más orientada al cuidado de la salud. Sin embargo, quienes impulsan su producción remarcan que no pretenden desplazar a la carne vacuna del mercado, sino posicionar una alternativa con identidad propia. Dentro de los objetivos de la actividad figura alcanzar una participación de entre el 5% y el 7% del consumo total de proteínas en Argentina durante los próximos cinco a diez años.
Además, existe una característica que permite diferenciarla fácilmente en los mostradores: la grasa del búfalo presenta una tonalidad blanca, a diferencia de la coloración amarillenta habitual en el ganado bovino. Esta particularidad se explica porque el animal transforma la totalidad del betacaroteno presente en su alimentación en vitamina A, mientras que los bovinos conservan parte de ese pigmento acumulado en los tejidos grasos.
Los cortes disponibles para el consumo son los mismos que se encuentran habitualmente en la carne vacuna, entre ellos lomo, entraña y ojo de bife, y su comercialización también se realiza envasada al vacío. La principal diferencia aparece al momento de prepararla, ya que su menor contenido graso permite alcanzar el punto deseado en menos tiempo de cocción.
Los cortes de búfalo son idénticos a los vacunos —lomo, entraña, ojo de bife— y se venden al vacío, igual que la carne de vaca.
En la actualidad, en Argentina se procesan anualmente entre 50.000 y 60.000 búfalos. El stock nacional supera las 200.000 cabezas y está presente en 20 de las 23 provincias del país, con excepción de Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. La mayor concentración se encuentra en el Noreste Argentino, que reúne cerca del 86% del rodeo total. Dentro de esa región, Corrientes encabeza la producción con una participación cercana al 45%-47%, seguida por Formosa, con alrededor del 21%-22%, y Chaco, que aporta aproximadamente el 15% del total nacional.
La carne de búfalo tiene una presencia consolidada en países como Brasil, Venezuela, Egipto e India, donde integra de manera habitual los hábitos alimentarios de la población. En el caso de Argentina, existe un cupo específico de exportación para este producto, conocido como Cuota Hilton, aunque actualmente no se aprovecha en su totalidad. Esto evidencia que la capacidad exportadora de la actividad todavía se encuentra lejos de su máximo desarrollo.
Dónde se consigue
Este mes, la Compañía Federal de Alimentos presentó Buar, una nueva línea comercial de carne de búfalo con la que busca expandir la presencia de estos productos en supermercados, comercios gastronómicos especializados y aplicaciones de reparto a domicilio de todo el país. Actualmente, los cortes pueden adquirirse en TF Carnes, ubicada en el barrio porteño de Barrio Norte.
El rodeo nacional de búfalos ya supera las 200.000 cabezas en 20 provincias y se faenan entre 50.000 y 60.000 por año.
En ese marco, Gonzalo Muruaga definió a esta alternativa como “la carne del futuro”, al considerar que responde a una tendencia cada vez más marcada hacia alimentos con mejores atributos nutricionales y una menor huella ambiental.
Las conclusiones difundidas por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria se apoyan en una investigación desarrollada sobre búfalos de entre 24 y 30 meses, criados en ambientes naturales del Delta del Paraná. Los ejemplares fueron engordados sobre pastizales de la región, faenados bajo procedimientos comerciales habituales y analizados sin incorporar sal ni otros ingredientes con contenido de sodio.
Dentro de esa cadena de producción participa La Filiberta, una empresa con más de dos décadas de trayectoria en la actividad. El establecimiento aporta animales provenientes de los humedales del río Paraná, criados a campo, sin utilización de hormonas para acelerar el crecimiento y sin sistemas de terminación intensiva basados en alimentación con granos.
En medio de la fuerte caída del consumo de carne de vaca, surgió una impensada alternativa.
El consumo de carne vacuna, en mínimos históricos
En mayo, el consumo individual de carne bovina se ubicó en 47,5 kilos anuales por persona, marcando el registro más bajo de las últimas dos décadas. La cifra representó una caída interanual del 6,1% y significó que cada habitante consumió, en promedio, 3,1 kilos menos que en el mismo período de 2025.
A nivel agregado, la demanda aparente mostró una contracción del 11,1% respecto del año anterior y totalizó 855.750 toneladas res con hueso entre enero y mayo. De acuerdo con datos de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina, el mercado interno absorbió 106.710 toneladas menos que durante los primeros cinco meses del año pasado.
Desde la entidad explicaron que este retroceso está vinculado al deterioro de la capacidad de compra de los hogares, en un escenario donde los precios de la carne acumulan un incremento interanual del 57,9%, muy por encima de la inflación general, que en el mismo período alcanzó el 33,2%.
Ya tiene presencia en 20 provincias y cuenta con aval científico del INTA.
La diferencia de precios respecto de otras proteínas también se profundizó. Según datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, actualmente el valor de un kilo de asado permite adquirir 3,8 kilos de pollo, una relación que representa un aumento del 20,8% frente a la registrada un año atrás.
Algo similar ocurre con el cerdo. Hoy, el importe necesario para comprar un kilo de asado equivale al costo de 2,02 kilos de pechito de cerdo, una brecha que se amplió un 35% en comparación con el mismo período del año anterior.
Copyright © Todo Jujuy Por favor no corte ni pegue en la web nuestras notas, tiene la posibilidad de redistribuirlas usando nuestras herramientas. Derechos de autor reservados.