Este Domingo, en el último vuelo desde La Habana, llegó la vicepresidenta Cristina Kirchner acompaña por su hija Florencia, quien volvió al país tras haber estado más de un año internada en la isla de Cuba por problemas de salud.

Cristina y Florencia llegaron en el vuelo CU 360 de la empresa Cubana de Aviación, que tenía que aterrizar en el aeropuerto de Ezeiza a las 22:30, pero terminó llegando casi una hora más tarde.

Tras más de un año bajo un tratamiento medico por problemas de salud, Florencia Kirchner volvió a Buenos Aires para continuar con la asistencia médica desde su casa.

Antes de partir hacia Buenos Aires, la hija de la vicepresidenta publicó en su cuenta de Instagram una carta abierta en la que relató cómo fue su última noche en ese país y explicó la habitación que fue su lugar hasta ese momento: “Se comienza en soledad” .

Para vos @agustinacomedi que viajaste a verme, que estabas atenta a cada mensaje mío, a cada texto en tu correo para darme una devolución que tardaba menos de 24 horas en llegar. Perdí la cuenta de la cantidad de páginas que me leíste. Perdí la cuenta de la cantidad de mesas y noches juntas matando al ángel. Porque vamos del yo a lo colectivo, de lo colectivo al yo. Del vino a la cerveza. De Proust a Los Glass, especialmente a Franny. De Cohen, Dylan, (It’s all o ver now baby Blue) a un reggaetón. De los sonidos de la risa a la muerte de nuestros padres. Y porque siempre, siempre, me escondiste los gatos. ♦️¡Y también, gracias a todxs todxs ustedes por esos mensajes!♦️

“Camino por la habitación a la caza de imágenes fértiles en la cabeza, para que se me hagan como bebés. Camino por el teatro imaginario, mientras por el instante, se me escapan las palabras que querría decir. Se me habla la boca sola. Estoy jugando a la premonición. Pasé gran parte del día en pose fetal. Estoy dejando lo que llaman: la campana de cristal. De ahora en más si no puedo con algo, estaré entre humanos y movimiento, que me verán por no poder, y que lejos de la comprensión pondrán sus ojos putrefactos sobre mi manera deslenguada, y la manera esa otra, la laxa que me hace poder dar vuelta los brazos como un cisne fallido”, escribió la cineasta.

Cabe resaltar que, durante su estadía en La Habana, la vicepresidenta de la Nación viajó en reiteradas oportunidades para acompañar a su hija. Ambas volvieron en el marco del aislamiento social, preventivo y obligatorio decretado por el presidente, Alberto Fernández, por lo que ambas deben cumplir con la cuarentena.

Llegué acá con las piernas llenas de hematomas, dolores incesables. Pesando menos que el aire. Tan poco me movía y con tanto miedo lo hacía. Venía de ver médicos sin parar, pero La Cosa que me pasaba era nada. Molestias de nena para muchos profesionales. Llegué acá mirando mal a los médicos. Y me la fui dando-la mente-contra los cajones, porque después de mucho tiempo se me trataba como a una persona. Empezaron a aparecer los diagnósticos. Fue muy difícil todo. No puedo escribir lo que quiero acá, Instagram no me da espacio. Tampoco sé si estoy preparada para escribir el nombre de algunas cosas y que las lea unx otrx. No hoy, no este viernes. Me enfermé física y psíquicamente. Fui paciente psiquiátrica con urgencias, eso sí, asumo que ya se sabe. Pienso en todas las personas que tuve contacto entre julio de 2016 y enero de 2019 y no me gusto yo. No eran mis palabras. No era mi ruido en la furia. Llegué a bloquear todas y cada una de las voces que batallaban en mis costillas por salir. Estaba agotada de vivir en un cuerpo, no quería más estar en uno, repito y repito en mis diarios. La carne mía en contra mía. Y ahora también, carne en esta foto, a la que al fin puedo dejar de ver como La Cosa y decirle: yo. No sé cómo decirle gracias a este País. No existe gracias para tanta carne, tanta cosa. O gracias a mi madre, por venir a buscarme. Tampoco sé cómo decirlo. Extraño como una loca desatada, pero me voy llorando. Yo me apego, yo trato. Decía Kat M: tratar cada cosa con toda la justicia que pueda. Eso. Tratar. También, otras cosas, que no puedo no resaltar: Me fui de una Argentina sin ministerio de salud, regreso a una que lo tiene. Solo pienso en qué hubiese sucedido de haber esto ocurrido con el anterior gobierno. Llegaré, y por supuesto, estaré en casa. #GraciasCuba ♥️
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Llegué acá con las piernas llenas de hematomas, dolores incesables. Pesando menos que el aire. Tan poco me movía y con tanto miedo lo hacía. Venía de ver médicos sin parar, pero La Cosa que me pasaba era nada. Molestias de nena para muchos profesionales. Llegué acá mirando mal a los médicos. Y me la fui dando-la mente-contra los cajones, porque después de mucho tiempo se me trataba como a una persona. Empezaron a aparecer los diagnósticos. Fue muy difícil todo. No puedo escribir lo que quiero acá, Instagram no me da espacio. Tampoco sé si estoy preparada para escribir el nombre de algunas cosas y que las lea unx otrx. No hoy, no este viernes. Me enfermé física y psíquicamente. Fui paciente psiquiátrica con urgencias, eso sí, asumo que ya se sabe. Pienso en todas las personas que tuve contacto entre julio de 2016 y enero de 2019 y no me gusto yo. No eran mis palabras. No era mi ruido en la furia. Llegué a bloquear todas y cada una de las voces que batallaban en mis costillas por salir. Estaba agotada de vivir en un cuerpo, no quería más estar en uno, repito y repito en mis diarios. La carne mía en contra mía. Y ahora también, carne en esta foto, a la que al fin puedo dejar de ver como La Cosa y decirle: yo. No sé cómo decirle gracias a este País. No existe gracias para tanta carne, tanta cosa. O gracias a mi madre, por venir a buscarme. Tampoco sé cómo decirlo. Extraño como una loca desatada, pero me voy llorando. Yo me apego, yo trato. Decía Kat M: tratar cada cosa con toda la justicia que pueda. Eso. Tratar. También, otras cosas, que no puedo no resaltar: Me fui de una Argentina sin ministerio de salud, regreso a una que lo tiene. Solo pienso en qué hubiese sucedido de haber esto ocurrido con el anterior gobierno. Llegaré, y por supuesto, estaré en casa. #GraciasCuba ♥️

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Florencia Kirchner fue diagnosticada de un trastorno de estrés postraumático y un linfedema ligero de miembros inferiores. La joven está acusada de integrar una presunta asociación ilícita con su mama y su hermano, y de realizar supuestas maniobras de lavado de dinero.

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