Desde el asesinato de Natalia “Pepa” Gaitán el 7 de marzo del año 2010, Argentina se conmemora el Día de la Visibilidad Lésbica. El padrastro de su novia la mató de un escopetazo porque no aprobaba su relación, crimen que terminó convirtiéndose en una bandera para luchar contra la discriminación homófoba y visibilizar a las lesbianas de todo el país.

Daniel Torres, el padrastro de su última novia, estaba en contra de la relación que “la Pepa” tenía con su hija y decidió matarla. El único argumento de su crimen fue el lesbo-odio y la crueldad. Pero la deshumanización no terminó ahí, durante el juicio también trataron su femicidio de manera prejuiciosa.

La defensa del acusado intentó construir una imagen de “lesbiana peligrosa” que consumía drogas y siempre buscaba peleas, para alegar a la figura judicial de la legítima defensa. De esta manera, el crimen no sería motivado por odio y se le reduciría la sentencia. La madre de Pepa se dirigió a la defensa de Torres: “¿Sabe por qué la llevaron detenida la única vez que la tuve que ir a buscar? Por merodeo. Pero ella había ido de compras, entre sus pertenencias estaban las boletas que le hice buscar al comisario. La llevaron por discriminación, por portación de cara, ¿usted entiende lo que es discriminación?”.

La portación de rostro en “la Pepa” se basaba en una expresión estética visiblemente masculina, acompañada por su apodo, al no sentirse cómoda con el nombre Natalia. “Marimacho”, “machona”, con esas palabras la señalaban y discriminaban. Una lesbiana que le escapaba a la heteronorma, que escapaba de ser un objeto de deseo masculino.

A pesar de que pasaron nueve años desde este hecho, la justicia poco ha cambiado la manera en la que juzga a los crímenes de odio. En el año 2016, Eva Analía de Jesús, más conocida por su apodo “Higui”, estuvo siete meses presa por matar a un hombre que intentó violarla. Higui, al igual que Pepa, era lesbiana y por eso intentaban “corregirla” entre un grupo de varones a través de la violación. Ella reaccionó y, al defenderse, mató a uno de los agresores, pero la legítima defensa no fue una opción para ella. Por mujer, pobre y lesbiana tuvo que pasar un tiempo en la cárcel, y en abril del 2019 enfrentará un juicio por homicidio simple.

Por eso este 7 de marzo tiene una connotación especial, más allá de levantar la bandera de la visibilidad lésbica en honor a “la Pepa” Gaitán, también se hará una asamblea en el Congreso para pedir por la absolución de Higui. Casi una década ha pesado entre estos dos hechos y siempre parecen tener lo mismo en común: una justicia patriarcal, homofóbica y clasista.

El caso de Pepa Gaitán es el ejemplo de una vida que trasciende el plano mortal y se convierte en un símbolo de lucha

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