“Para nosotros es una alegría enorme poder volver a trabajar en aguas profundas de nuestro país. Llegar a un área nueva e inexplorada maximiza la probabilidad de encontrar especies nuevas para la ciencia, que es uno de los grandes objetivos de la campaña”, aseguró.
Un calamar no identificado fue registrado en el fondo marino del cañón submarino de Mar del Plata.
Fauna profunda nunca estudiada en dos cañones frente a Chubut
Según explicó Daniel Lauretta, los cañones submarinos son reconocidos a nivel internacional como áreas con un enorme potencial biológico, ya que reúnen múltiples hábitats y condiciones ambientales en espacios relativamente reducidos, favoreciendo una gran diversidad de especies.
Además, señaló que las zonas más profundas de los cañones Ameghino y Almirante Brown nunca fueron analizadas de manera directa desde una perspectiva biológica. Por ese motivo, la próxima campaña permitirá realizar el primer relevamiento visual de los organismos que habitan esos sectores del fondo marino.
Lauretta señaló que los científicos prevén encontrar tanto organismos que ya fueron identificados en el cañón Mar del Plata como especies distintas. El objetivo es reunir datos que permitan analizar las variaciones en la distribución de la fauna marina a lo largo del talud continental argentino, desde las regiones más septentrionales hasta las más australes.
El biólogo Daniel Lauretta, investigador del CONICET en el Museo Argentino de Ciencias Naturales y jefe de la campaña, se especializa en anémonas y corales de regiones profundas del Mar Argentino.
Por su parte, Martín Brogger, investigador del CONICET en el Instituto de Biología de Organismos Marinos, destacó que la expedición busca además consolidar el trabajo entre especialistas de diferentes disciplinas y generar conocimiento útil para la protección, planificación y gestión sostenible de los ecosistemas del mar argentino.
El Grupo de Estudios del Mar Profundo de Argentina (GEMPA) centrará sus investigaciones en distintos aspectos de los ecosistemas oceánicos de gran profundidad. Entre los principales ejes de trabajo figuran el análisis de la biodiversidad bentónica, especialmente de peces e invertebrados; el estudio de los arrecifes de corales de aguas frías y otros ambientes considerados frágiles; la evaluación del ADN ambiental y los mecanismos de conectividad entre poblaciones marinas; el examen de los procesos oceanográficos y el comportamiento de los sedimentos; y la identificación de los efectos de la actividad humana sobre zonas alejadas, incluida la presencia de microplásticos.
La expedición contará con la participación de 19 especialistas pertenecientes a organismos científicos del país. La mayoría forma parte del CONICET, aunque también se sumarán investigadores de distintas universidades nacionales y profesionales de la Prefectura Naval Argentina.
El ROV SuBastian, capaz de operar a grandes profundidades con cámaras de alta definición y sistemas de muestreo de precisión.
El ROV SuBastian volverá a transmitir en vivo
La campaña volverá a apoyarse en el ROV SuBastian, un vehículo operado de forma remota preparado para explorar zonas de gran profundidad, equipado con cámaras de alta resolución y herramientas especializadas para recolectar muestras con gran exactitud.
Además del trabajo científico, la misión contemplará emisiones en directo accesibles para el público, propuestas educativas interactivas con establecimientos escolares de distintas provincias, la elaboración de material de divulgación y la difusión abierta de la información obtenida a través de repositorios nacionales e internacionales.
Brogger señaló que la exploración de las profundidades oceánicas resulta fundamental para comprender el funcionamiento de estos ecosistemas, identificar las especies que los habitan, conocer sus vínculos con otros ambientes naturales y determinar su influencia en fenómenos de alcance global, como el almacenamiento de carbono y la regulación del clima.
La Estrella de mar (Hippasteria phrygiana), una de las especies avistadas que se convirtió en un ícono de la campaña en el cañón submarino de Mar del Plata.
El investigador destacó además que este campo de estudio tiene un valor estratégico para el país, ya que Argentina cuenta con más de un millón de kilómetros cuadrados de territorio submarino dentro de una de las áreas marinas más biodiversas y productivas del planeta.
Los investigadores remarcaron que el trabajo conjunto con el Schmidt Ocean Institute les permite acceder a equipamiento e infraestructura de primer nivel a escala global, además de impulsar una metodología basada en la cooperación entre equipos y en la difusión abierta del conocimiento científico.
“Estamos muy emocionados por poder volver a compartir con la gente la diversidad de la fauna profunda que habita nuestro país, y estamos pensando en cómo mejorar la comunicación respecto a lo que hicimos en la campaña pasada para llegar a la mayor cantidad de gente posible”, adelantó Lauretta.
El científico explicó que ya analizan nuevas estrategias para ampliar el alcance de la divulgación y acercar los descubrimientos de la expedición a un público cada vez más amplio.
Un cangrejo litódido (Lithodes sp.), una de las especies registradas en la campaña pasada, en Mar del Plata.
El éxito de la expedición Talud Continental IV
La expedición Talud Continental IV se llevó a cabo entre el 23 de julio y el 11 de agosto del año pasado en el cañón submarino Mar del Plata, un sector del Atlántico Sur reconocido por su riqueza biológica y por el escaso nivel de exploración científica que presenta.
En ese operativo se incorporó por primera vez en la zona un vehículo submarino operado a distancia, una tecnología que hizo posible capturar registros del lecho oceánico en ultra alta definición a profundidades cercanas a los 4.000 metros. Además, permitió extraer muestras para su estudio minimizando el impacto sobre el ambiente natural.
Durante aquella misión, los investigadores registraron arrecifes de corales de aguas frías, vastas áreas cubiertas por corales blandos y una notable variedad de organismos marinos. Entre los hallazgos se identificaron más de 40 especies que podrían ser desconocidas para la ciencia hasta el momento.
El vehículo operado remotamente (ROV) SuBastian cuando fue desplegado en la región del cañón submarino de Mar del Plata desde el buque de investigación Falkor.
La expedición también despertó un enorme interés fuera del ámbito académico. Las transmisiones en vivo realizadas desde las profundidades del océano acumularon millones de reproducciones y permitieron acercar el trabajo científico a la comunidad en general, así como a escuelas, colegios y universidades de distintos puntos del país.
En ese sentido, Ignacio Chiesa, investigador del CONICET en el Centro Austral de Investigaciones Científicas, señaló que el equipo esperaba que las imágenes obtenidas generaran interés, aunque reconoció que no imaginaban el alcance y la repercusión que finalmente tendrían entre el público.
“Nuestros objetivos científicos para Talud Continental IV eran ambiciosos: queríamos aprovechar la tecnología del Falkor (too) para hacer una gran expedición. También sabíamos que las imágenes del fondo marino iban a ser impactantes y que eso representaba una oportunidad única para comunicar lo que hacemos. Claro que nunca imaginamos que la transmisión podía tener semejante repercusión”, apuntó.
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En esa línea, resaltó: “La sorpresa genuina ante cada ambiente o animal que descubríamos fue compartida con miles de personas, especialmente con los más chicos. Recibir tanto interés por el océano profundo y su fauna fue algo muy lindo que vamos a recordar durante toda nuestra carrera como investigadores”.
Brogger destacó que las transmisiones en directo de las exploraciones submarinas hicieron posible que millones de personas siguieran la expedición en tiempo real, formularan consultas, compartieran el entusiasmo por cada descubrimiento y se sintieran parte de la experiencia científica pese a la distancia.
“Muchas veces la exploración científica ocurre lejos de la sociedad, especialmente cuando hablamos de ambientes tan remotos como el océano profundo. Ver a millones de personas siguiendo en vivo las inmersiones, haciendo preguntas, emocionándose con los hallazgos y siendo parte de alguna manera de la expedición fue muy importante para todo el equipo, detalló sobre el final de su mensaje.
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“También mostró que existe un enorme interés por la ciencia y por el océano cuando la información se comparte de manera abierta y accesible. Para nosotros fue una confirmación de que la comunicación pública y la ciencia abierta tienen que ser parte central de este tipo de expediciones”, concluyó el experto.
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