Marcelo Tinelli sabe que genera inquietud en el mundo político. Sus allegados deslizan que en la intimidad repite, palabras más palabras menos, lo mismo que declaró frente a Luis Novaresio hace menos de tres meses en una entrevista por A24: "Amo a la Argentina, me emociona estar con la gente. Y si algún día siento que puedo devolver desde otro lugar algo de todo lo que la gente me dio, lo voy a hacer. Hoy no lo estoy pensando, pero no lo descarto".

Su "mesa chica" asegura que en su fuero íntimo -aunque no lo dice públicamente- él siente que muchas encuestas que le dan resultados que no le son favorables "salen del lado macrista", aunque su relación con el Presidente es buena. "Se conocen desde hace 20 años y tienen buena onda", afirman quienes rodean a ambos protagonistas. "Pero la política es la política", coinciden.

Operativo: seducir a Tinelli

"Él va a seguir haciendo cosas por los más vulnerables, porque esa es su esencia, más allá de las lecturas que hagan los distintos sectores políticos. Así como hicimos el comedor de Bolívar, ahora va a arreglar la escuela que visitó en Purmamarca este año y va a mandar las estufas a la escuela Rinconcito en Jujuy", dicen en la Fundación que el conductor encabeza desde hace años y desde donde realiza todos sus proyectos solidarios, acompañado siempre por Gabriela Galaretto, el brazo y el motor de sus programas sociales.

Sin embargo el mundo político está en alerta y cada movimiento de MT es analizado en detalle. Por eso el jueves 16 de agosto al mediodía el foco estuvo en Le Parc. Ese día Tinelli almorzó en su departamento con Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal.

Esa misma idea fue la que le planteó Mauricio Macri en la cena íntima y secreta que tuvieron en la quinta de Olivos a mediados de año. Acompañados de sus mujeres, Juliana Awada y Guillermina Valdés, los amigos desde hace dos décadas hablaron de todo: el país, sus vidas, la política.

Antes del postre, el presidente le dijo sin vueltas: "Si algún día entrás a la política me gustaría que lo hicieras con nosotros". Tinelli se cuidó de no desairarlo y la conversación siguió por otro carril.

"Los únicos que no lo llamaron son los K", aclaran desde su entorno con una sonrisa. Y cuentan que cada tanto Marcelo recuerda las conversaciones que publicó Infobae entre Cristina Kirchner y Oscar Parrilli en donde la expresidenta lo llamó "idiota".

"Los kirchneristas lo detestan", sintetizan.

¿Y quiénes lo quieren? La respuesta es muy imprecisa "Lo llaman de todos los sectores para ver en qué anda, para hablar del país y, sin decirlo abiertamente, tantear sus ganas de saltar a la política".

¿Pero va a saltar a la política, sí o no? "No es algo que voy a decidir de un momento a otro", es siempre la respuesta del conductor, repiten sus interlocutores

FUENTE: Infobae
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