Alejandro Colli tiene 20 años, es de Lanús, en provincia de Buenos Aires, y estudia ingeniería. Pero además, con su talento y conocimiento ayuda a perros que han perdido alguna de sus extremidades. Con su impresora 3D crea prótesis para los animales y se las regala para que puedan recuperar sus vidas normal.

La historia de Alejandro, que es puro corazón, comenzó cuando lanzó sus diseños a través de Twitter y lo que comenzó como un emprendimiento se hizo viral.

Su idea arrancó en 2017, cuando tenía 16 años y estaba por terminar la secundaria. Sus papás le regalaron una impresora 3D y lo primero que creó, con tutoriales de YouTube, fue un molde para galletas. Al año siguiente encontró en la web plantillas para diseñar prótesis ortopédicas para animales amputados.

prótesis perros 3D

"Estuve dos meses aprendiendo a usar el programa, hacía todo por simple intuición. Ese mismo año (2018), además, había comenzado la carrera de Ingeniería Informática, así que pude consultarles a algunos profesores un par de dudas. Después compré la materia prima, que es un plástico derivado de maíz que se coloca dentro de la máquina, y herramientas para ajustar tornillos. Dos días después, ya tenía algunas piezas listas. Publiqué una foto en Twitter contando lo que podía hacer, para ver si a alguien le servía y ahí se viralizó todo" cuenta en diálogo con el medio RT.

Entre las solicitudes que llegaron, había una de una vecina de Lanús, que le contaba que a su perro le faltaba una pata y que un implante costaba unos US$ 450. En ese momento, Alejandro seguía mucho a Gino Tubaro, el argentino conocido en todo el mundo por construir y regalar manos para personas amputadas, que hace con una impresora 3D. Ahí nomás, se le ocurrió hacer lo mismo para mascotas y creo Propaw lab, su laboratorio de creación de prótesis que está instalado en su cuarto.

Alejandro Colli protesis perros 3d

"La verdad que no costaba mucho dinero fabricar los aditamentos teniendo la máquina. Simplemente tenía que comprar la materia prima e ir a tomarle algunas medidas al animal. Con esos datos ya podía imprimirle una pata ortopédica", detalla.

Alejandro solo trabaja a pedido. Primero les toma las medidas a los animalitos, luego durante aproximadamente un día y medio modela la prótesis en su computadora y después imprime las partes, lo que le lleva unas tres horas. Él arma las piezas y les coloca cintas de velcro y goma espuma para que los muñones de los perros tengan un apoyo suave.

‘’Lo que la gente te agradece es increíble. Ver a un perro volver a caminar normal es algo impagable y ni hablar de la felicidad de los dueños. Ellos me agradecen, pero no tienen porqué hacerlo’’.

En este tiempo Alejandro ya entregó más de 50 piezas entregadas en Argentina Panamá, México, Colombia, y Chile. “Hoy me estoy centrando más en sillas de ruedas adaptables, que son las más difíciles de hacer y más costosas porque requieren de un incursión para toda la columna vertebral. El dinero lo utilizo para el arreglo de máquinas y la compra de los materiales, que es lo menos costoso. Aunque la devolución actual del dólar encareció todo’’, cierra.

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