Opinión.. 

Tocando fondo

Columna de opinión del CPN, Alberto Siufi.

Por  CPN Alberto Siufi

Siempre decimos que para salir de una situación de grave riesgo es necesario tocar fondo.

Tocar fondo es como decir bueno peor que esto no podemos estar, da toda la sensación que en Argentina hemos tocado fondo. Vivimos la instancia de un magnicidio que hubiera tenido trágicas consecuencias para toda la sociedad y que sólo el destino quiso que no ocurriera lo peor.

Llegó el momento de replantear todo, abrir la cabeza, deponer actitudes y patear para adelante, claro cuando uno toca fondo patea y eso ayuda a salir con rapidez a flote, pero eso es cuando el terreno que uno pasa es el adecuado, cuando en lugar de una superficie dura que permita impulsar para arriba encontramos algo cenagoso, el piso es de barro traicionero y la patada lejos de sacarnos parece atraparnos y llevarnos hacia abajo, el desesperado intento de la otra patada lo único que hace es inmovilizarnos por completo y atraparnos inexorablemente al fondo de la ciénaga. Hoy da la sensación que estamos en el barro y lejos de acercarnos a la superficie, nos hundimos cada vez más.

La sociedad parece más dividida que nunca, todo entró en el campo de la suspicacia y de la duda, nos miramos como enemigos y todo lo vemos con doble intención. Desde el Frente de Todos se empezó inmediatamente a hablar del discurso del odio, se descargan culpas en sectores opositores, justicia y medios hegemónicos, se habla de terminar con los discursos de odio pero se empieza haciendo responsable al otro de todo, autocrítica ninguna y sólo se puede salir si el otro cambia de actitud.

¿Cuál es el mensaje de odio? ¿Cómo se puede pacificar el País? ¿Comparar los alegatos del fiscal Luciani con el asesinato de Nisman no es acaso un ¿mensaje de odio? Se habla de defender la democracia pero no se acepta el accionar de la justicia, que para pacificar el país y generar normas de convivencia se debe dejar de juzgar los hechos de corrupción.

¿Qué se hace con los medios que no son afines a la pauta oficial? ¿Los cerramos como en Venezuela o Nicaragua? ¿Quiénes son los odiadores? Los que opinan distinto.

En el país hay dos grandes bandos de odiadores, diferenciados claramente por la misma grieta que nos divide hace años.

El fallido atentado debe ser esclarecido rápidamente por la justicia, son muchas las cuestiones que cuesta explicar, Aníbal Fernández muchas veces tan locuaz y ácido para hablar debería decirnos que pasó que la Policía Federal no reaccionó en ningún momento. Como puede ser que haya sido la militancia la que reacciona y lo atrapa, como después del fallido atentado no se tomó ninguna acción de protección. Nadie la cubrió a Cristina ni la sacó con urgencia previendo la posibilidad de un segundo atacante, cómo transcurrieron los minutos posteriores sin histeria ni desbande y Cristina bajó como si nada hubiera pasado saludando gente. ¿Son tan amateurs los custodios? Si es así, deben tomarse urgentes medidas para resguardarlos tanto a Cristina como a Alberto.

Aníbal Fernández, ¿debería haber renunciado? ¿Quién es el agresor? No debería ser tan difícil determinar si actuó en soledad o tuvo algún apoyo adicional, son verdaderas los fotos que circulan donde el personaje esté aparece en actos junto a Cristina o son falsas, el arma falló o nunca intentó disparar, miles de preguntas y ninguna respuesta coherente.

Es necesario salir de la confrontación urgentemente, para eso hay que tener actitudes de grandeza y de liderazgo político, declarar un feriado nacional y convocar a manifestarse no son casualmente las actitudes necesarias. Alberto en su atropellamiento y en su necesidad de ganar centralidad se equivoca una vez más, tratar de sacar provecho político de la situación y no ayuda a encontrar diálogo ni parece una actitud sincera para lograr paz y convivencia.

Sectores muy importantes de la sociedad no creen que la justicia y el propio juicio a la que está sometida Cristina sean los culpables de lo que pasó como pretenden instalar algunos como Axel Kicillof, muy por el contrario creen que sin justicia no hay República ni democracia.

La tragedia a la que casi llegamos debe ser repudiada por todos, es sin duda el hecho político más grave desde el retorno de la democracia y no lo debemos permitir, pero no parece nadie en condiciones de acusar y repartir culpas. Será la justicia la que deberá rápido y con contundencia determinar las responsabilidades y darle certeza a la sociedad, mientras tanto sería bueno que la política actúe con grandeza y altruismo, valores que sinceramente no demostró tenerlos hasta ahora.

Lo que pasó es una tragedia, si el Frente de Todos quiere después de esto avasallar la justicia y generar impunidad no parece ser la solución, más bien parece confirmar que lo que tenemos abajo nuestro es un fango cenagoso que lo único que hará cuando pateemos será hundirnos más.

Alberto Siufi

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