Desde entonces, permanece con prisión preventiva en el penal de Gorriti, mientras avanza una de las causas judiciales más graves y sensibles de los últimos años en la provincia.
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Los hechos que se le atribuyen ocurrieron en distintos puntos del territorio jujeño y generaron una profunda conmoción social. Una de las víctimas ya confirmadas es Juan González, de 60 años, cuyo ADN fue identificado tiempo después de su desaparición. Su historia, su recuerdo y el reclamo de justicia siguen más vigentes que nunca.
“La justicia se está olvidando del caso”
Roxana, amiga cercana de Juan González, habló con Canal 4 y expresó con dolor y bronca la sensación de abandono que sienten quienes siguen esperando respuestas. “Yo pienso que la justicia se está olvidando del caso. Después de lo que pasó, la noticia terminó. Pasaron las elecciones, las fiestas, pero nosotros somos personas, seres humanos. ¿Cómo puede ser que con el paso del tiempo no se investigue más para tener pruebas?”, cuestionó.
victimas de matias jurado
Las víctimas de Matías Jurado.
La mujer advirtió que el paso del tiempo juega en contra de la causa: “Las pruebas se borran, desaparecen. Él cometía estos hechos cerca del río Las Martas, y cuando crece el río se va llevando todo. Era algo muy fresco para nosotros”.
Rastrillajes, fotos y pruebas que nunca avanzaron
Roxana relató que participaron activamente en rastrillajes junto a la Policía y que incluso aportaron material que podría haber sido clave. “Hemos hecho rastrillajes con la Policía. En una oportunidad nos sacamos una foto y vimos a una persona que podría ser Matías Jurado. Ofrecimos esa imagen para que se investigue, pero nunca más supimos nada”.
Según contó, pese a haberse ofrecido como testigo, jamás fue convocada formalmente por la Justicia. “Nunca me llamaron, nunca me dijeron nada. Me pareció muy raro, sabiendo que yo era amiga de Juan”.
El recuerdo de Juan González: “Era una persona de palabra”
Casa de Matías Jurado
Casa de Matías Jurado
Al recordar a Juan, la emoción se impone. Roxana lo describió como una persona solidaria, generosa y profundamente humana. “La última vez que lo vimos fue en el centro, bien vestido, arreglado. Me acuerdo que me dijo: ‘Cuando me necesites, llamame’. Era una persona de palabra, muy buena, que te daba la mano cuando lo necesitabas”.
Juan era músico, integraba bandas municipales y participaba de actividades solidarias sin cobrar nada. “Iba a tocar al pesebre, no nos cobraba nada. Decía que mientras lo llevemos y le demos algo para tomar, él iba. Tenía un corazón enorme, esas personas te marcan para toda la vida”.
Uno de los puntos más sensibles del relato tiene que ver con el temor que se apoderó de muchos posibles testigos. “Hay gente que lo vio a Juan con Jurado la noche que desaparece. Un testigo quiso declarar, pero después tuvo miedo. Dijo: ‘Tengo una hija chiquita, ¿y si lo dejan libre y me viene a buscar?’. Entonces ya no quiso hablar”.
Matías Jurado - presunto asesino de Alto Comedero
Para Roxana, ese miedo explica por qué muchas pistas se perdieron: “Pasa el tiempo y las pruebas se borran. La gente tiene miedo y no habla. Eso es lo que más duele”.
Un pedido que no cesa: que el caso no quede en el olvido
“No quiero que se tape, no quiero que quede en el olvido. Eso nos enloquece, nos pone mal. Seguimos en contacto con la familia de Juan y seguimos esperando que la justicia haga su trabajo”, cerró Roxana.
El caso Jurado no solo expuso una trama criminal estremecedora, sino también las heridas abiertas de familiares y amigos que todavía esperan respuestas.
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