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13 de marzo de 2026 - 21:44
Policiales.

Sebastián Marset: la vida de un narco que fue del fútbol a los negocios

El uruguayo, con pedido de captura en cinco países, comandaba los cargamentos clave de la Hidrovía Paraná-Paraguay y permaneció casi invisible durante años.

Redacción de TodoJujuy
Por  Redacción de TodoJujuy

Sebastián Marset, de 34 años, llevaba un tatuaje significativo en la muñeca con las letras PCU, en referencia al Primer Comando Uruguayo. Estaba requerido por la justicia de cinco países. Durante casi tres años se movió como un fugitivo casi intangible, apareciendo ocasionalmente en medios y redes sociales, pero siempre eludiendo la captura.

Este jueves fue detenido por las autoridades bolivianas en Santa Cruz de la Sierra, la misma ciudad de la que había escapado en julio de 2023. En aquella ocasión, mientras 2.200 efectivos lo buscaban, logró fugarse con dos valijas que contenían ropa suya y de sus hijos.

Sebastián Marset, el nacro uruguayo atrapado en Bolivia.

Fuga y captura de Sebastián Marset en Santa Cruz de la Sierra

Marset, de nacionalidad uruguaya, se crió en un país sin historial de narcotráfico, pero logró erigir desde las márgenes del Río de la Plata una red criminal que llegó a dominar una de las rutas de cocaína más lucrativas a nivel global: la Hidrovía Paraná-Paraguay. Esta vía fluvial, de más de 1.800 kilómetros, conecta las zonas productoras de Bolivia con los puertos europeos de Bélgica y Países Bajos.

Al menos desde 2021, más de 40 toneladas de droga transitaron por esa ruta y terminaron siendo confiscadas en los puertos de Amberes y Róterdam. Este volumen sin precedentes encendió las alarmas en Europa y en la DEA, y llevó a los investigadores a reconstruir la cadena río arriba hasta identificar a Marset.

Su especialidad consistía en trasladar cargamentos dentro de las bodegas de buques de gran recorrido fluvial. Los contenedores partían desde las terminales de Villeta, cerca de Asunción, camuflados principalmente con harina de soja, y navegaban por aguas argentinas sin ser interceptados por controles.

La detención de Sebastián Marset en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

Los cargamentos llegaban al Atlántico y desde allí se dirigían hacia Europa o, cada vez con mayor frecuencia, hacia Oceanía, donde el precio del kilo de cocaína que en el Chapare boliviano cuesta alrededor de 2.000 dólares podía dispararse hasta 150.000 o 200.000 en los mercados de destino. Esa diferencia de valor constituye la base de la enorme riqueza de Marset.

Para mantener el control de esa ruta necesitaba colaboradores confiables. En Paraguay los encontró, entre ellos una de las figuras más relevantes: Miguel Ángel Insfrán, conocido como elTío Rico, un hombre que aseguraba que ningún control fronterizo o policial pudiera frenar el tránsito de los cargamentos.

Ascenso en el mundo narco: el control de la ruta más rentable de la cocaína

Insfrán se encargaba de la coordinación operativa: identificaba y facilitaba el uso de más de 700 pistas clandestinas en el Chaco paraguayo por donde las avionetas trasladaban la cocaína desde Bolivia, además de supervisar los puertos fluviales por donde partían los cargamentos hacia el exterior.

Sebastián Marset durante una entrevista mientras estaba prófugo.

Una de las investigaciones en su contra en Paraguay recibió el nombre de Ultranza PY, considerada la causa más extensa y compleja en la historia judicial del país dirigida contra el crimen organizado vinculado al narcotráfico.

Argentina no aparece en los expedientes como destino final de los cargamentos de Marset, pero sí se la señala como zona de paso y como lugar donde quedaron registradas sus primeras actividades en el país. Durante la pandemia, cuando Rosario estaba prácticamente desierta y gran parte del país paralizado, una avioneta sobrevoló a baja altura el río Paraná y arrojó un enorme bulto de plástico blanco y verde.

Al día siguiente, un lugareño halló el paquete en la aislada isla El Chaparro, frente a Victoria, Entre Ríos, y frente a Rosario: en su interior había 29 ladrillos de cocaína con un sello distintivo: las letras PCU, correspondientes al Primer Comando Uruguayo.

Quién es Sebastián Marset.

En ese momento, casi nadie le prestó atención. La imagen capturada por un policía de la comisaría del arroyo Charigüé apenas circuló en algunos medios de Entre Ríos. El fiscal interino de la fiscalía federal de Victoria explicó que el cargamento había aterrizado en un lugar incorrecto: la técnica del “bombardeo” implica lanzar los paquetes usando coordenadas GPS exactas para que quienes deben recuperarlos los encuentren en zonas remotas, alejadas de cualquier testigo.

Sin embargo, algo salió mal. La Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar) trató de confirmar si Marset estaba detrás de ese envío, consultó fuentes en Paraguay, pero no logró avanzar en la investigación.

Primeros rastros en Argentina

Cuatro años más tarde, en julio de 2024, la imagen de aquellos 29 panes de cocaína volvió a salir a la luz en un amplio artículo del Washington Post dedicado al narcotraficante uruguayo. El emblema estampado en los ladrillos abandonados frente a Rosario dejó de ser un detalle menor y pasó a constituir un indicio claro de que el Primer Comando Uruguayo ya tenía actividad en territorio argentino mucho antes de que las autoridades lo documentaran oficialmente.

Cae el uruguayo Sebastián Marset.

La relación con Argentina no termina ahí. En las escuchas telefónicas incorporadas a la investigación Ultranza PY, Marset y el Tío Rico fueron intervenidos el 20 de septiembre de 2020 mientras negociaban un cargamento, y en algún momento de esa charla surge la mención a “Argentina”.

Los fiscales y detectives no lograron determinar con precisión qué maniobra específica estaban organizando. Sin embargo, la aparición de la palabra “Argentina”, junto con el hecho de que las barcazas provenientes de Asunción realizaban trasbordos de cargamentos en aguas argentinas sin pasar controles, reforzó la hipótesis de que el país no solo funcionaba como una ruta de tránsito.

En julio de 2024, una avioneta se precipitó sobre un campo cercano a Roque Sáenz Peña con 324 kilos de cocaína en su interior. La nave estaba vinculada al clan Lima Lobo, que mantenía conexiones con Marset en Santa Cruz de la Sierra.

Tenía pedido de captura de cinco países; estaba detrás de los grandes cargamentos de cocaína que pasaban por la Hidrovía.

El retrato de Sebastián Marset como narcotraficante revela múltiples facetas que lo separan del típico operador delictivo. No se movía únicamente entre las sombras. Construyó una presencia pública con la seguridad de quien asume que la impunidad es duradera. Antes de consolidarse en el crimen, tuvo una carrera profesional en el fútbol: primero en Paraguay y luego en Bolivia, donde compitió en la Liga de Santa Cruz utilizando el alias brasileño Luis Amorim.

Vida de lujo y corrupción

Los encuentros deportivos en los que participaba se difundían a través de plataformas digitales. Circulaba en un Lamborghini, vehículo que más tarde las autoridades paraguayas pusieron a remate. Habitaba residencias lujosas protegidas por seguridad armada: en uno de sus escondites en Bolivia se secuestraron 17 rifles, 31 autos y cuatro chalecos antibalas. Su estilo de vida era el de un verdadero magnate.

Sebastián Marset, uno de los narcos más buscados en Sudamérica.

Al igual que un verdadero empresario del crimen, también ejercía corrupción. En los registros audiovisuales que realizó tras escapar de Bolivia, mencionó explícitamente al coronel Jhenky Gómez, jefe de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico, como el funcionario que le comunicó que su captura ya había sido autorizada y que le allanó el camino para escapar. Además, acusó al ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo, de apropiarse de 400.000 dólares en efectivo que se encontraban en la mansión. Todo lo relató con total calma, sin mostrar nerviosismo en su voz.

Antes de su polémica en Bolivia, Marset protagonizó un escándalo en Dubái. En 2021, fue arrestado allí por portar documentación falsa. El Ejecutivo uruguayo, bajo la presidencia de Luis Lacalle Pou, le remitió su pasaporte auténtico, lo que le permitió recuperar la libertad, provocando un fuerte revuelo en Montevideo.

Tenía pedido de captura de cinco países; estaba detrás de los grandes cargamentos de cocaína que pasaban por la Hidrovía.

Como consecuencia, dos funcionarios presentaron su renuncia, incluido el canciller Francisco Bustillo. Más tarde se descubrió que parte de las pruebas relacionadas con esa gestión —los intercambios de mensajes entre el exsubsecretario del Interior y la exsubsecretaria de Relaciones Exteriores— habían sido eliminadas en la Torre Ejecutiva. El gobierno siguiente, del Frente Amplio, dispuso una investigación administrativa que aún permanece abierta.

Violencia extrema y expansión del PCU

El rostro más cruel de Marset quedó expuesto en las mismas intervenciones telefónicas que integran la causa Ultranza PY. El 24 de octubre de 2020, llamó a Insfrán para informarle que había asesinado a su propio primo, Diego Andrés Olivera Cabrera, con dos disparos mientras lo trasladaba en su camioneta por un camino de tierra en Mariano Roque Alonso, en las afueras de Asunción. Sospechaba que el familiar había filtrado información sobre sus negocios.

Días antes, había consultado a su socio si conocía algún lugar para hacer desaparecer un cadáver o si podía conseguir ácido o cal. Luego, narró el homicidio con frialdad, como si se tratara de un procedimiento rutinario mal ejecutado, y se disculpó porque el cuerpo había quedado expuesto en la calle, cerca de su residencia.

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La red criminal que armó Marset lleva la impronta del Primer Comando Uruguayo (PCU), el mismo acrónimo que tiene tatuado en la muñeca y que utiliza como extensión del Primer Comando Capital de Brasil, la banda surgida en las prisiones de São Paulo que se expandió por toda Sudamérica. Hoy, el PCU funciona como la filial rioplatense de esa estructura criminal.

Su esposa, Gianina García Troche, fue arrestada en agosto de 2024 en el aeropuerto de Barajas, en Madrid, al llegar desde Dubái. Las autoridades paraguayas confiaban en que ella proporcionara información sobre la ubicación de su marido.

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