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Cómo es el descapotable que podría usar Javier Milei

Cabe destacar que el llamado "Cadillac de Perón" nunca llegó a utilizarlo. Desde 2018, este auto que usará Milei está en el Museo del Bicentenario.

Por  Redacción de TodoJujuy.com

Jorge Faurie, quien fue canciller con Mauricio Macri, se destaca por su habilidad en protocolo y ceremonial. Próximamente, desempeñará el papel de organizador en la ceremonia de juramento que tendrá lugar el domingo 10 de diciembre, momento en el cual Javier Milei asumirá la presidencia.

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Faurie reveló que se han despachado más de 200 invitaciones hasta el momento. Confirmaron su participación los líderes Luis Lacalle Pou de Uruguay, Gabriel Boric de Chile y Santiago Peña de Paraguay. Además, señaló que Milei podría ser investido con los símbolos presidenciales, la clásica banda y el bastón, en el Congreso de la Nación después de la ceremonia del mediodía, en lugar de seguir la tradición de llevar a cabo este acto en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno.

Y sugirió, entre diversas reflexiones sobre el cambio de gobierno, que el próximo mandatario podría transitar por una Avenida de Mayo transformada, optando por recorrer en dirección contraria la distancia desde el parlamento hasta la Casa Rosada. Esto estaría alineado con sus principios propagandísticos durante la campaña electoral, y lo haría a bordo de un automóvil descapotable. Pero no sería un vehículo común, sino el Cadillac Serie 62 Coupé Convertible, reconocido como el Cadillac de Perón, aunque cabe destacar que Perón nunca lo llegó a utilizar.

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Los Desafíos logísticos de Milei para el Cadillac de Perón

Javier Milei inició su campaña electoral en calles abarrotadas de simpatizantes y observadores. Ataviado con una chaqueta de cuero de tonalidad oscura y un suéter deportivo que fusiona el negro con el azul, saludaba a los presentes, incluso llegando a exhibir una motosierra, mientras se asomaba desde el techo de automóviles o camionetas. “Milei ha hecho toda su campaña en un vehículo abierto y podría ser una alternativa”, sostuvo Faurie.

Rechazó la supuesta amenaza de exponerse a un atentado al viajar en un automóvil descapotable, argumentando que “los argentinos queremos y respetamos a los presidentes”. Además, señaló que esto es solo una opción ya que existe un inconveniente que complica su implementación: trasladar el Cadillac a la exhibición permanente del Museo del Bicentenario, ubicado en el subsuelo de la Casa Rosada, requirió una compleja operación que se extendió por siete horas. “Sacarlo del Museo es complejo”, razonó el ex canciller.

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Un Viaje desde Olivos hasta el Corazón del Museo

Desde el lunes 22 de enero de 2018, el Cadillac reposa en las antiquísimas arcadas, en el mismo sitio donde antaño se alzaba el Fuerte de Buenos Aires, justo frente a la residencia presidencial. Después de someterse a un proceso de restauración y de exhibirse en eventos de automóviles clásicos, el vehículo fue resguardado en la residencia de Olivos y, finalmente, transportado al museo a bordo de un camión, escoltado por motocicletas policiales. Se le sometió a una limpieza y pulido minuciosos con productos especializados, experimentando una completa reconstrucción y siendo objeto de cuidados meticulosos.

Cada quince días, Luis Spadafora, apasionado coleccionista y director del Museo del Automóvil de la ciudad de Buenos Aires, realizaba visitas a la residencia de Olivos para ocuparse del vehículo: lo activaba, lo conducía por las calles internas con el propósito de preservar la dirección, verificar el estado de los frenos y prevenir la deformación de los neumáticos.

Se reconoce a un apasionado admirador de la joya de la marca estadounidense. Reveló su fascinación desde que Valentín Díaz Gilligan, quien ocupaba en ese momento el cargo de subsecretario de la Presidencia, lo convocó a la cochera de la quinta de Olivos para solicitarle un análisis del vehículo.

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La condición del automóvil era modesta. Había recorrido diversos eventos del cine nacional y participado en exposiciones de autos clásicos, donde su utilidad se limitaba principalmente a su aspecto visual. Spadafora llegó a la conclusión de que requería una extensa restauración tanto en términos estéticos como mecánicos.

En la revitalización del patrimonio, solicitó la colaboración del restaurador Luis Zschocke, del diseñador Heriberto Pronello, de la curtiembre Fonseca para la restauración del cuero original, de un importador anónimo de neumáticos y de un experto en reparación de carrocería y pintura. El propietario de una tienda de pintura expresó su compromiso diciendo: "Para el Cadillac, cuenta con todos los recursos que necesites". Todos respondieron positivamente al llamado de Spadafora sin presentar objeciones.

Es un auto que no participa de la grieta, acá trabajó gente que tiene distintas ideas y hasta cada tanto hacíamos un asado. Es el auto de todos los argentinos, un clásico con mucha historia”, detallo en diálogo con colegas de Infobae.

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Se vieron obligados a replicar el tono original de la pintura, descubriendo en una placa en el motor la identificación 556267X, que indica el año de fabricación 55, la serie 62 y el modelo 67X. Fue necesario corregir la abolladura causada por el golpe del casco de un granadero en el capó y el roce de una tranquera de la Sociedad Rural en un lateral de la carrocería.

Mantuvieron la autenticidad en la genealogía del modelo, optando por la numeración 434676 en un blanco clásico, en sintonía con los dígitos de la época y complementando el conjunto con el escudo argentino en una placa de bronce.

Constituye un claro exponente de un vehículo estadounidense de antaño: cuenta con un motor de ocho cilindros dispuestos en forma de V, una cilindrada de 5,4 litros capaz de generar hasta 250 caballos de fuerza. Está equipado con una transmisión automática de cuatro velocidades, tiene una anchura de dos metros y una longitud de 6,8 metros.

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Entre sus características innovadoras de la época se encuentran los levantavidrios eléctricos, mientras que la boca para cargar combustible está oculta bajo la óptica trasera izquierda. Su velocidad máxima alcanza los 180 kilómetros por hora. La dirección es de tipo hidráulico, los frenos son de tambor y la suspensión trasera se presenta en formato de eje rígido.

Se renovaron las cubiertas, se reemplazaron fragmentos del revestimiento de cuero, el tubo de escape y el depósito de combustible. Se realizó la sustitución completa del sistema de propulsión, así como de los frenos y la dirección. Se conservaron en su estado original el panel de instrumentos, los faros, los parachoques y la estructura del chasis. Con una historia de setenta años y apenas 18 mil kilómetros recorridos, se sometió a una renovación integral para destacarse en la exhibición permanente del Museo del Bicentenario.

Heriberto Pronello, ingeniero con extensa experiencia en la industria automotriz, desempeñó un papel crucial en la disposición del Cadillac en las bóvedas del museo. Supervisó la disposición por fases de rampas diseñadas específicamente, a las cuales se les aplicó un material abrasivo para evitar que el automóvil se deslizara demasiado en la empinada inclinación y las curvas.

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No obstante, previo a explorar el destino de la joya, era necesario realizar pruebas con un vehículo que compartiera características similares: un Chevrolet Caprice de color amarillo también se encuentra en la fase de restauración y cuenta con un sistema de frenos fiable. “No iba a arriesgar al Cadillac”, razonó Spadafora.

El histórico Cadillac presidencial se encontraba oculto bajo una capa de polvo en un antiguo almacén de la residencia de Olivos. A Mauricio Macri le habían recomendado abstenerse de utilizarlo en el día de su investidura debido a que el motor experimentaba problemas de sobrecalentamiento. Fernando de Andreis, quien ocupó el cargo de secretario general de la Presidencia en 2018, durante la administración de Mauricio Macri, se refería al Cadillac de Perón como un objeto que requería ser "desperonizado".

“Fue un ejemplo más del descuido en que encontramos gran parte del patrimonio cuando asumimos el gobierno, lo que, a su vez, ilustra el estado de descuido en que encontramos el país”. Spadafora despejó de grietas la discusión polarizada sobre la ideología del vehículo y pidió un deseo: “Que lo usen los próximos presidentes”.

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El 10 de diciembre de 2015, Mauricio Macri se trasladó desde el Congreso hasta la casa de gobierno en un Volkswagen Touareg blanco sin blindaje, parte de la flota de la marca alemana en el país. Cuatro años después, Alberto Fernández asistió personalmente a la asamblea legislativa conduciendo el sedán mediano más popular en Argentina y el automóvil más vendido de la historia de la industria automotriz a nivel mundial, un Toyota Corolla.

Javier Milei, que ha manifestado preferencias y afinidades hacia la adopción de prácticas políticas estadounidenses, podría optar por recorrer el centro de Buenos Aires en su día de asunción conduciendo un ícono de la industria automotriz de Estados Unidos.

Inicialmente, se creía que el Cadillac había sido donado por General Motors en ocasión de la visita de Milton Eisenhower, hermano del entonces presidente de los Estados Unidos, Dwight Eisenhower. Este encuentro fue crucial para el desarrollo de la industria automotriz nacional.

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Sin embargo, en las oficinas de la Casa Rosada, se halló documentación que confirmaba la compra del vehículo por parte de Perón. A pesar de haberlo adquirido, nunca llegó a poseerlo, ya que fue derrocado antes. Al menos, eso indica la leyenda vinculada al automóvil que lleva su nombre.

Irónicamente, el "Cadillac de Perón" jamás estuvo en posesión de Perón. La Revolución Libertadora interrumpió el proceso democrático en el país el 16 de septiembre de 1955 y frustró el anhelo del General de disfrutar del elegante modelo importado que había comprado unos pocos meses antes.

Cuando recuperó el poder el 12 de octubre de 1973, Perón ni siquiera se embarcó en el Cadillac; en cambio, celebró su retorno a bordo de un Rambler Ambassador fabricado por IKA. En 1951, durante su segunda presidencia, el gobierno peronista recibió un Cadillac 75 Limousine que el General utilizaba con frecuencia y que fue subastado en Inglaterra en 2016 por unos 120.000 dólares. Sin embargo, el otro Cadillac, un Serie 62 Coupé Convertible, nunca fue utilizado por él. En cambio, fue aprovechado por las autoridades que llevaron a cabo el golpe de estado.

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Posteriormente, transitó a través de las administraciones tanto de carácter factual como democráticas de Arturo Frondizi, Arturo Illia, Jorge Rafael Videla, Raúl Alfonsín, Carlos Menem y Fernando de la Rúa. Fue seleccionado también por Charles De Gaulle, Dwight Eisenhower y el Príncipe Felipe de Edimburgo.

No solo fue espectador de las tomas de posesión presidenciales en Argentina, sino que también recorrió la pista de la Sociedad Rural, e incluso en 2006, Hugo Chávez lo condujo por los jardines de Olivos en compañía de Julio De Vido. Este vehículo ha sido utilizado por militares, peronistas y radicales. La incógnita reside en si Javier Milei, identificado ideológicamente como liberal libertario, también lo empleará.

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