"La noche en que empecé a leer El adversario (por cierto, un librazo) y me dormí presa del horror, sonó la alarma de la casa donde arrancó mi veraneo. Eran las 3 de la mañana. Escuché el ruido monótono pero potente y lo incorporé al sueño: venía caminando por un médano de noche cuando arrancó in crescendo esa alarma chirriante de pulso metálico, como un cascabel que golpea una campana, como el timbre de la escuela que abría en mi infancia el recreo, o lo cerraba", explicó la esposa de Peña, autora de una biografía sobre Margarita Barrientos y colaboradora de Clarín.

Mantero contó que segundos después sintió el ruido de un vidrio roto, justo abajo de su cuarto, bajó las escaleras y descubrió que se habían llevado su bolso.

"Me acerqué de golpe mientras el resto salía de los cuartos con cara de dormidos y grité ¡Hijos de puta! a la oscuridad de la noche. En seguida pensé que en el bolso, por suerte, no había nada importante", agregó Mantero, quien había llegado a la casa -ubicada en Acuario y Tres Marías- días antes que Peña, junto a parte de su familia.

Diez minutos después llegó la Policía. "Encontraron a 20 metros mi bolso tirado con todo revuelto: medicamentos, un quitaesmalte a medio usar, un toallón de dibujo infantil. Faltaba una sola cosa: el dulce de leche Cachafaz que guardaba como un tesoro para el mejor momento de mis vacaciones. Quedó asentado en el expediente de la denuncia", explicó la mujer.

Y cerró: "Lo que empezó como un mal sueño, terminó casi casi -poniéndole mucha onda- como un mal chiste. No soy rencorosa pero ojalá los cacos se devoren el dulce de leche y les de un ataque al hígado".

Copyright Todojujuy.com Por favor no corte ni pegue en la web nuestras notas, tiene la posibilidad de redistribuirlas usando nuestras herramientas. Derechos de autor reservados.

Aparecen en esta nota:

Deja tu comentario