Limpia tu cuerpo. Debido a sus vitaminas y nutrientes, los limones tienen propiedades de limpieza que son un plus para la exfoliación. El jugo de limón ayuda a limpiar y remover los puntos negros y los granitos.
Corrige las manchas de la piel. No nos gusta que nos queden cicatrices del acné y otros daños en nuestra piel, por lo que el limón es un aliado. Según algunos estudios los ácidos del limón ayudan a desvanecer las manchas de la piel. Además, funciona como un cicatrizante. Para aplicarlo mojá un algodón en el jugo de un limón recién exprimido y pasalo por la cara, luego enjuagá con agua ría.
Deja las uñas más brillosas. Combiná tres cucharadas de aceite de oliva con una cucharada de jugo de limón para crear una mezcla que acondicionará y hará ver a las uñas más brillantes. El ávido del limón ayuda a eliminar los problemas de las uñas dejándolas más blancas mientras el aceite de oliva las hidrata.
Suaviza los codos resecos. Además de ser un buen exfoliante para tu cara, también lo podemos usar para sacar esa piel reseca que tenemos de manera constante en los codos. Para ello debemos mezclar jugo de limón y polvo de hornear hasta lograr una pasta granosa. Luego se frota en los codos, lo que removerá la piel seca. Enjuagálo con agua y más jugo de limón y luego aplicate hidratante o aceite de oliva.
Ayuda a controlar la caspa. Una mezcla de agua, jengibre, jugo de limón y aceite de oliva ayuda a enlentecer que se resequen las células del cuero cabelludo y la piel que se cae formando la caspa. Aplicá la mezcla y dejala que se seque en tu cabeza, luego enjuagá y lavá.
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